miércoles, 30 de noviembre de 2016

La música bien fuerte, por favor


Lo siento por mis vecinos, pero de momento la cosa es así. La música fuerte, bien fuerte, por favor. Hay que tapar el ruido que nos molesta, y si es con rock'n'roll, mejor.

Volumen brutal para acallar y anular, aunque sea por un momento, a los políticos, empresarios, banqueros y los demás culpables de la miseria que vemos y vivimos en el día a día. No hay futuro, menos que nunca. Sólo para los de la oligarquía y los que gravitan a su alrededor. Y pintan bastos. Muy felices se las prometía Eddie Vedder en uno de sus últimos conciertos con Pearl Jam antes de las elecciones en Estados Unidos. Decía que se alegraba de todo el revuelo montado por Donald Trump, pero que el lo veía como los últimos coletazos de la intolerancia, del racismo, la homofobia o la misoginia. Pero el tiempo ha puesto las cosas en su sitio, y a un tarado del Ku Klux Klan como el comandante en jefe del país más poderoso del planeta. La humanidad apesta y nadie mejor que Trump para representarnos, como antes hicieron tantos y tantos líderes tan nauseabundos como él.

Todo se entiende mejor cuando gente que llegaron de ilegales a Estados Unidos procedentes de México hace décadas han votado a Trump porque ya no quieren que lleguen más ilegales, no vaya a ser que su comodidad se vea afectada. Y lo más chocante es que incluso son capaces de soltar algo así en público.

Sonido atronador para que no te molesten todos esos medios de comunicación que bailan el agua de los poderosos. También para la industria farmacéutica que se centra en medicamentos que no curan nada y que lo único que consiguen es que te sientas mal cuando dejas de tomar tal o cual mierda. Y para esos que justifican la corrupción argumentando que los de otros partidos también prevarican y para los que votan y apoyan a gente que se están riendo en sus caras. Y qué decir de la industria alimentaria, de la medicina, de los seguros, de las eléctricas, etc., etc. ¿Habrá algo que se salve?

Muy reveladora y muy inteligente es una película como Baraka. Esas imágenes en las que la belleza de la naturaleza, la sensatez de pueblos alejados de esta sociedad y las impresionantes y hermosas obras que la humanidad puede llegar a hacer sirven de contrapunto a esas otras filmaciones, en donde el borreguismo, la deshumanización y lo absurdo sirven de guía para el ser humano que habita lugares "civilizados", donde  hay gente a la que no le queda más remedio que quitarse la vida después de haber sido vapuleado y sangrado por el sistema. Sería momento de resetear tantos aspectos de nuestra sociedad, pero mientras la naturaleza ponga las cosas en su sitio, mucho rock'n'roll, no queda otra.








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