Desde hace mucho tiempo Metallica forma parte de ese selecto puñado de bandas o músicos que tienen la habilidad de penetrar en la mente de esos seguidores recalcitrantes que adivinan como va a sonar o a ser un disco en cuanto conocen de su próximo lanzamiento, aunque, por supuesto, no tengan ni idea de como va a ir el invento. Pero Metallica y todos los demás que son capaces de un logro como ese se merecen todos esos ataques que prejuzgan cualquier cosa que hagan. Que no hubieran hecho antes discos colosales, difíciles de igualar. Que no hubieran tenido la osadía de atreverse a seguir queriendo hacer la música que les de la gana y a vivir acorde a una situación económica privilegiada. Pero claro, si se hubieran prejubilado se hubieran llevado hostias igualmente. Para esos integristas de la música (que en todos los géneros se cuecen habas), los que no aceptan que quienes les provocaron tremendas alegrías tiempo atrás se puedan ir haciendo mayores, no quieran hacer siempre lo mismo o lleven la ropa que les de la gana, pues tiene que ser una oportunidad de sacar toda la bilis acumulada cada vez que sus ídolos de antaño tienen la ocurrencia de grabar un nuevo disco. Ya nadie vende lo que se vendía en los 90 o antes, y la mayoría de las bandas actuales hacen dinero con las giras. Tendría que ser digno de elogiar la actitud de una banda como Metallica a la hora de abordar un nuevo disco en estudio, con tanto entusiasmo y cuidando hasta el mínimo detalle. No sólo eso, han desechado multitud de ideas en las que habían trabajado para Hardwired y que no tuvieron cabida entre las canciones que componen el álbum, para así empezar de cero cuando quieran grabar el próximo. A mi el disco me gusta bastante, más que canciones sueltas me gusta en su conjunto, lo que trasmite y el sonido general. Un disco sin concesiones, denso, largo, poderoso y con mucho recorrido. Seguramente no está a la altura de Death Magnetic, este me parece que contenía algunas canciones que me llegan más, pero eso no es problema, y es que tampoco entiendo muy bien por qué tenemos que estar siempre comparando esto con lo otro. Esto es música, algo que es para disfrutar. Desde luego que yo cuando escucho Atlas, Rise! no estoy tratando de compararla con Masters Of Puppets o Creeping Death. Si ya en materia deportiva me parece absurdo comparar un equipo o un deportista con otro de su misma u otra época más estúpido me parece todavía entrar a comparar obras musicales, cinematográficas o literarias. Está bien el análisis pero no si impide disfrutar de algo que tiene todos los ingredientes para conseguirlo. Una cosa es ser crítico y otra cosa es el integrismo y la cerrazón. También están esos que se dedican, por ejemplo, a decir que The Beatles, Elvis o The Rolling Stones es lo mejor de la historia cuando ni siquiera se han tomado la molestia de escuchar ningún disco de Hendrix, Bob Dylan, o casi ninguna otra cosa. Claro que cada uno elige hacer lo que quiere, aunque haya gente que aún obteniendo algún tipo de placer por la música, o eso parece, prefiere quedarse limitado a una cultura musical limitadita, por miedo, quizás, a que pueda llegar a descubrir algo que le pueda gustar más que lo que venera. Si ese tipo de gente elige escuchar únicamente a tal o cual grupo, obviando casi todo lo demás, bien, pero a mí siempre me parecerá infantil ese fanatismo que no viene a cuento, ese papanatismo musical con todas esas ridículas discusiones sobre si tal o cual banda es más importante o la mejor del mundo, cosas de gente que se han quedado intelectualmente en los quince añitos de por vida.
Lo siento por mis vecinos, pero de momento la cosa es así. La música fuerte, bien fuerte, por favor. Hay que tapar el ruido que nos molesta, y si es con rock'n'roll, mejor.
Volumen brutal para acallar y anular, aunque sea por un momento, a los políticos, empresarios, banqueros y los demás culpables de la miseria que vemos y vivimos en el día a día. No hay futuro, menos que nunca. Sólo para los de la oligarquía y los que gravitan a su alrededor. Y pintan bastos. Muy felices se las prometía Eddie Vedder en uno de sus últimos conciertos con Pearl Jam antes de las elecciones en Estados Unidos. Decía que se alegraba de todo el revuelo montado por Donald Trump, pero que el lo veía como los últimos coletazos de la intolerancia, del racismo, la homofobia o la misoginia. Pero el tiempo ha puesto las cosas en su sitio, y a un tarado del Ku Klux Klan como el comandante en jefe del país más poderoso del planeta. La humanidad apesta y nadie mejor que Trump para representarnos, como antes hicieron tantos y tantos líderes tan nauseabundos como él. Todo se entiende mejor cuando gente que llegaron de ilegales a Estados Unidos procedentes de México hace décadas han votado a Trump porque ya no quieren que lleguen más ilegales, no vaya a ser que su comodidad se vea afectada. Y lo más chocante es que incluso son capaces de soltar algo así en público.
Sonido atronador para que no te molesten todos esos medios de comunicación que bailan el agua de los poderosos. También para la industria farmacéutica que se centra en medicamentos que no curan nada y que lo único que consiguen es que te sientas mal cuando dejas de tomar tal o cual mierda. Y para esos que justifican la corrupción argumentando que los de otros partidos también prevarican y para los que votan y apoyan a gente que se están riendo en sus caras. Y qué decir de la industria alimentaria, de la medicina, de los seguros, de las eléctricas, etc., etc. ¿Habrá algo que se salve? Muy reveladora y muy inteligente es una película como Baraka. Esas imágenes en las que la belleza de la naturaleza, la sensatez de pueblos alejados de esta sociedad y las impresionantes y hermosas obras que la humanidad puede llegar a hacer sirven de contrapunto a esas otras filmaciones, en donde el borreguismo, la deshumanización y lo absurdo sirven de guía para el ser humano que habita lugares "civilizados", donde hay gente a la que no le queda más remedio que quitarse la vida después de haber sido vapuleado y sangrado por el sistema. Sería momento de resetear tantos aspectos de nuestra sociedad, pero mientras la naturaleza ponga las cosas en su sitio, mucho rock'n'roll, no queda otra.
En estos días me ha dado por volver a meterme de lleno en mis vinilos de blues, a los que tanto cariño les tengo y a los que hacía algún tiempo que no les dejaba posarse sobre el tocadiscos. Muddy Waters, los King, Elmore James, Ruth Brown, Little Milton, Stevie Ray Vaughan, Larry McCray y muchos otros siguen sonando bien en mi equipo, pero, ¿mejor que los cd's? No lo creo. Le tengo mucho cariño a mis vinilos y lo cierto es que a lo largo de los años me he quitado de encima tanto lp's, cd's o cassettes que hace tiempo dejaron de significar algo para mí. Así que no se puede decir que sienta más animadversión por los vinilos que la que me causan los saltitos, algo que me ha llevado a dañar algún lp en el afán de quitarlos.
Me resulta hilarante escuchar habitualmente a gente despreciar los cd's en favor de los vinilos, y francamente, me parece de risa, y tampoco digo que el formato del cd es el mejor sin discusión, porque hay archivos y formatos digitales de más resolución, pero aquí de lo que se trata es de lo que está al alcance del aficionado medio. Por otro lado, por favor, no hablemos de comparar vinilos con mp3 de baja resolución, no es justo, sería como comparar un cd con un flexi-disc.
Hay multitud de artículos en la red en los que se hacen sesudas comparaciones y en los que se argumenta a favor de esta teoría, o en contra, basándose en aspectos muy técnicos y didácticos, y cualquiera puede saber la opinión de Neil Young sobre el asunto, si, pero mi análisis obvia cualquier otra cosa que mi experiencia de estos días. Llevo escuchando música en todos los posibles formatos desde que todavía iba al cole, y siempre preocupándome, en la medida que mi bolsillo me lo ha permitido, de sacar el mejor sonido posible a cualquier artefacto sonoro ha pasado por mis manos.
Desde hace ya unos diez años vengo usando el mismo equipo, en el que invertí un buen dinero, aunque no una fortuna, obviamente. Está claro que le he sacado provecho, y lo que le queda. Creo que hacerme con ese equipo fue una de las mejores decisiones que he tomado como aficionado. La diferencia con los anteriores que he tenido es abismal. Con los antiguos me llegaba a agotar de escuchar música después de algún que otro disco, con este es todo lo contrario. Hay gente que hasta me ha dicho que si lo que tengo no suena ya demasiado bien. Así que estas pruebas las he hecho en las mejores condiciones posibles. Otro punto a considerar es que tengo buen oído, las audiometrías siempre me salen bastante bien, y además soy capaz de reconocer frecuencias sonoras con un porcentaje de acierto mayor que la media.
Como cualquier otro adicto a la música en mi colección tengo algunos títulos tanto en vinilo como en cd y he estado estos días comparándolos en mi equipo, algo que no había hecho hasta ahora. Además de algunos títulos de blues más clásicos también he probado con grabaciones más "recientes", como Showdown!, ese maravilloso disco en el que cohabitaron Albert Collins, Robert Cray y Johnny Copeland, el Texas Flood de Stevie Ray Vaughan, o algunas cosas de AC/DC, que hay que recordar que su Back In Black marca una de las cotas en lo que ha calidad de sonido se refiere, y es un disco que se usa en estudios de grabación para calibrar los equipos.
Las pruebas las he hecho con varios niveles de volumen, a través de los altavoces o con auriculares, en algunos casos he comparado vinilos "patanegra" con ediciones de cd's normalitas y viceversa. Olvidándonos de aspectos como la frialdad que ofrece la música digital, la fritura de los vinilos, cualquier cosa que no sea escuchar con la mente abierta y sin prejuicios, tengo que decir que es totalmente falso eso de la superioridad y la calidez de los vinilos comparándolos con los cd's. En ningún caso con los discos que he probado el vinilo gana al cd, hay algún empate y en alguna ocasión el formato digital resulta vencedor, sobretodo, y para mi sorpresa, con una edición en vinilo reciente, teniendo como oponente a una edición normalita en cd. El plato que tengo es del mismo nivel que el aplificador, el lector del cd y los altavoces, ofreciendo el equipo en global un rango dinámico bastante bueno en su conjunto. Puedo notar diferencias en ciertos sonidos, sobretodo en los bajos y en la batería, pero en muchos casos sería ridículo afirmar que un formato es muy superior al otro por ese motivo.
Uno de los más estrafalarios ataques al cd que he oído se basan en cosas como que los lectores de discos compactos se estropean al poco tiempo. Si se tiene un lector de baja calidad, además de dejar de funcionar pronto también ofrecerán una calidad de sonido inferior. De todas formas me pregunto qué equipo tendrán quienes dicen que el sonido del vinilo es tremendamente superior al del cd. Cuando me compré el equipo que tengo actualmente el vendedor me dijo que en mi ciudad algo así solo tenemos yo y unos cuantos más, y el caso es que me parece que el porcentaje de gente que opina a la ligera sobre este asunto es muy superior al de gente que invierte un dinero interesante en un equipo que además de buena calidad tiene una vida mucho mayor que equipos de gama media-baja.
Es cierto que hay aspectos del cd que se podían haber hecho mejor desde el principio, pero el oído humano percibe los sonidos bien grabados digitalmente de una manera bastante similar a lo analógico. Claro que hay ediciones en cd muy malas con pésimo sonido a lata, está el tema de la manía del loudness, pero el formato en sí no es inferior al vinilo, por muy romántico que parezca defender algo que parecía que estaba muerto y que comercialmente ha resucitado, eso sí, a unos precios ridículos, lo que me hace acordarme de la diferencia de precio entre los dos formatos en los 80's. Por otra parte, si que noto una diferencia bastante destacable si se compara el sonido de un cassette con un cd o vinilo, pero encuentro respetable que haya gente a la que le hace más feliz el sonido de las cintas que cualquier otra cosa, por supuesto.
Al final de lo que se trata es de disfrutar de la música. El formato es un medio, el fin es hacer sonar música y buscar la felicidad, la emoción, el querer comerse el mundo por medio de artistas que han podido desarrollar una actividad discográfica, aún en estos tiempos que corren. Y siempre será preferible escuchar a B.B. King o Pearl Jam en cualquier formato digital que a lo que está al otro lado de Adele en vinilos de alto gramaje.
Así, a bote pronto y ordenados alfabéticamente, están mis discos favoritos del año. Hay más cosas que me han hecho disfrutar pero estos discos me han calado especialmente. El nuevo de Dan Baird & Homemade Sin no sé si entraría, sólo le he pegado un par de escuchas y de momento no me ha parecido tan bueno como el anterior, aunque es posible que cambie de opinión próximamente.
BOB DYLAN - SHADOWS IN THE NIGHT
DRIVE-BY TRUCKERS - IT'S GREAT TO BE ALIVE!
DWIGHT YOAKAM - SECOND HAND HEART
EMMYLOU HARRIS & RODNEY CROWELL - THE TRAVELLING KIND
JASON ISBELL - SOMETHING MORE THAN FREE
JOE LOUIS WALKER - EVERYBODY WANTS A PIECE
MIGUEL POVEDA - PARA LA LIBERTAD - SONETOS Y POEMAS
MY MORNING JACKET - THE WATERFALL
NEIL YOUNG + PROMISE OF THE REAL - THE MONSANTO YEARS
RYAN ADAMS - 1989
SHEMEKIA COPELAND - OUTSKIRTS OF LOVE
THE DEAD WEATHER - DODGE AND BURN
THE NEW BASEMENT TAPES - LOST ON THE RIVERDELUXE EDITION