sábado, 19 de diciembre de 2015

Lo mejor del año

Así, a bote pronto y ordenados alfabéticamente, están mis discos favoritos del año. Hay más cosas que me han hecho disfrutar pero estos discos me han calado especialmente. El nuevo de Dan Baird & Homemade Sin no sé si entraría, sólo le he pegado un par de escuchas y de momento no me ha parecido tan bueno como el anterior, aunque es posible que cambie de opinión próximamente.

BOB DYLAN - SHADOWS IN THE NIGHT
DRIVE-BY TRUCKERS - IT'S GREAT TO BE ALIVE!
DWIGHT YOAKAM - SECOND HAND HEART
EMMYLOU HARRIS & RODNEY CROWELL - THE TRAVELLING KIND
JASON ISBELL - SOMETHING MORE THAN FREE
JOE LOUIS WALKER - EVERYBODY WANTS A PIECE
MIGUEL POVEDA - PARA LA LIBERTAD - SONETOS Y POEMAS
MY MORNING JACKET - THE WATERFALL
NEIL YOUNG + PROMISE OF THE REAL - THE MONSANTO YEARS
RYAN ADAMS - 1989
SHEMEKIA COPELAND - OUTSKIRTS OF LOVE
THE DEAD WEATHER - DODGE AND BURN
THE NEW BASEMENT TAPES - LOST ON THE RIVER DELUXE EDITION
VAN HALEN - TOKYO DOME - IN CONCERT

miércoles, 27 de mayo de 2015

My Morning Jacket - The Waterfall


Desde la primera vez que me acerqué a la música de My Morning Jacket, que fue cuando telonearon a Pearl Jam en su concierto de 2006 en Madrid, su música me ha acompañado regularmente y todos sus discos me parecen esenciales, una obra para cerrar la boca a quienes a la mínima ocasión no dudan en afirmar que en la actualidad no hay nada interesante en el panorama rockero y que cualquier tiempo pasado fue mejor. Una gente que además de ser inclasificable (la mayor parte del tiempo resulta definir qué es lo que están haciendo) aúna una instrumentación excelsa, lirismo, intensidad, profundidad, delicadeza, humor y considerables arrebatos rockeros. Desde luego que no se trata de un grupo muy común, y si se le suman a todos esos elementos tan característicos de My Morning Jacket la soberbia y cósmica voz de Jim James, se puede decir que estamos ante una banda realmente relevante, con pocos rivales y que aguantarían el tipo en comparación con la mayor parte de bandas de décadas atrás.

Por todo eso me decepcionó completar la primera escucha de este The Waterfall y casi me convencí de que podría ser la primera vez que el grupo me decepciona. En ese primer acercamiento me pareció un trabajo realmente insulso y que no iba a tardar mucho en caer en el olvido. Pero antes de que me volviera a aferrar a cualquiera de sus anteriores discos y ya a partir de la segunda escucha y como por arte de magia mis impresiones cambiaron radicalmente. Me sorprendió quedar ya totalmente atrapado por todas las canciones y sonoridades incluidas en el cd, y me encontré a mi mismo cantando el estribillo de Spring (Among The Living) o disfrutando de las voces de Jim James, las instrumentaciones y los múltiples detalles que hacen de la música de este grupo algo tan especial. The Waterfall está desde ya entre lo mejor de lo que llevamos de año y a la altura de lo que se espera de ellos. Como siempre, tratándose de esta banda, estamos ante un disco tan variado pero asimismo con una gran cohesión, y  es que la sensación de unidad es durante las 10 canciones que componen The Waterfall. Por lo tanto, aunque fácilmente se pueden destacar títulos como Believe (Nobody Knows), la ya mencionada Spring o Only Memory Remains, este es un disco este para escuchar de principio a fin y sumergirte en su amplia variedad de ambientes y estados de ánimo.

Un buen detalle, que acentúa la sensación de unidad del trabajo, es el hecho de haber separado los temas extras del disco con una pista que contiene únicamente silencio, que lo separan The Waterfall de las demos y temas extras. Seguramente hasta el mismísimo Stan Smith estará disfrutando con este soberbio disco y de los marcianos que lo han concebido después de un duro día de trabajo.




martes, 26 de mayo de 2015

Van Halen - Tokyo Dome

Aunque ya lo había escuchado no ha sido hasta hace unos pocos días que lo tengo en su formato físico, parecía que nadie entiende mis necesidades Van Halenianas, y aunque sea en esos receptáculos de ceros y unos, que voy a decir, tener este artefacto que contiene una grabación oficial en vivo de Van Halen con David Lee Roth es una gran alegría. Las pegas ya se conocen: han pasado años desde la época dorada de la banda, no está Michael Anthony (que por mucho que a las cuatro cuerdas está bien suplido por Wolfgang se echa mucho en falta sus voces) y David Lee Roth tiene una actuación muy irregular, con canciones en las que está muy bien y otras no tanto. Les honra haber elegido un concierto único y no un batiburrillo de toda la gira, que por lo que dicen grabaron entera, y también se agradece esa honestidad nada común entre sus colegas, que es no haber hecho retoques en estudio. Lo que se escucha en Tokyo Dome son los actuales Van Halen, sin trampa ni cartón, con sus defectos pero también, y de que manera, con su grandeza. Extraño mundo este, todo eso de los directos-trampa debería ser algo inaceptable desde su propia concepción, y no debería venir al caso que cuando alguien ofrezca una grabación que carezca de añadidos o mejoras alardee de ello, eso debería ser la norma, pero claro, cuando lo que impera es otro comportamiento hacen bien en estar orgullosos de no hacer trampas y de diferenciarse de los que si hacen trucos para tapar las carencias.

Yo que soy de la opinión de que Van Halen sin Roth no son Van Halen, la edición de A Different Kind Of Truth o Tokyo Dome y verlos en tan buena forma en esas estupendas actuaciones televisivas de las últimas semanas, es un subidón. El principal problema de Van Halen con Sammy Hagar no es la manía personal que uno pueda tener por el pelirrojo, es que el repertorio de Van Halen con Roth le da unas cuantas vueltas a lo que hicieron con Hagar. Yo preferiría escuchar el material incluido en Tokyo Dome cantado por cualquier mediocridad que la mayoría de lo que hicieron en la época sin Roth. Pero es que aparte la banda está fantástica en este doble cd, es desde el inicio hasta el fin una energética exhibición de poderío rockero e instrumental con unos clásicos atemporales que siguen sonando frescos, junto a los cuales no desentonan los temas más recientes.

Escuchar a Eddie Van Halen en acción y en plenitud, después de todos los problemas que ha tenido, no tiene precio. El poderío que demuestra en esta grabación hace olvidar la mediocridad de otras épocas y la larga espera hasta tener algo así en tu equipo. Y que decir de Alex, a mi me sigue impresionando, y lo cierto es que me acordé de él viendo ese peliculón llamado Whiplash, y es que para mí es de los pocos baterías de rock que podría equipararse a esas bestias del jazz, su intensidad y dinamismo son claves en todas esas canciones. Y Roth, a pesar de sus problemas vocales es un lujo que esté de vuelta y que siga teniendo el mismo entusiasmo de siempre. Tipos como él son muy necesarios, y por muchos años que hayan pasado sigue arriesgando, como muestra ese inicio de Panama en el show de Jimmy Kimmel en el que estuvo a punto de lesionarse gravemente haciendo malabarismos con un bastón metálico. Pero para Roth lo principal es el espectáculo, y lo de salir y cumplir el expediente no va con él. A ver si esta segunda época de los Van Halen de verdad se prolonga y que Eddie permita volver a Michael Anthony.


sábado, 7 de marzo de 2015

Bob Dylan - Shadows In The Night


Me llamo Bob Dylan y aquí tenéis mi nuevo álbum, Shadows In The Night. Va de baladas tipo Sinatra, qué se le va a hacer. El tipo de disco que muchos despotricarán antes de haberlo escuchado siquiera. Pero es que uno, a sus años, hace lo que le parece, sin importarle mucho lo que gente que (en buena parte) nunca ha comprado, y posiblemente nunca comprará ni uno solo de mis discos, pueda decir. Que de eso se trata el rock'n'roll, que para eso planté una guitarras eléctricas delante de los morros de los puristas del folk en Newport, por ejemplo. Para mi hacer hoy en día un disco como este, más que un acto de valentía, es un acto de amor por una música que me conmueve, pero también de crueldad para con las mentes estrechas de esos supuestos seguidores del rock'n'roll, que en realidad son totalitarios reprimidos sin nada mejor que hacer que hablar desde la ignorancia y desde la mala baba. Pero que no se preocupen, que para lo próximo que se me ocurra hacer haré una encuesta-sondeo para ver que es lo que la gente quiere oír, esa gente encantadora a los que se le llena la boca diciendo lo mucho que me admiran y lo importante que es mi música (cuando muchos de ellos si acaso han escuchado alguno de mis discos con desgana). Me da igual si es un refrito de mis clásicos (unas canciones que mientras exista este mundo nunca dejarán de sonar), o un disco conceptual de heavy o un disco de duetos con Lady Gaga. Lo que sea por contentar a los infelices que antes de tiempo serán incapaces de disfrutar o de considerar un disco como Shadows In The Night. Son esos tipos que no perdonan mi edad, o mi estatus y que intentan ver reflejados en mi sus carencias, sus fobias y sus complejos. Pero ahora mismo nada mejor que un disco como este para confundir a quienes se creen que ya nada les puede sorprender y a quienes se creen que tienen todo el camino andado. Yo recomendaría escuchar este disco con la luz apagada, relajado, sin prisas. Y es que hay cosas que hay que disfrutarlas desde la humildad y desde la razón, queridos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Disco del año: Ángel Stanich - Camino Ácido


Artista que convulsiona profundamente, ya desde la primera vez que te topas con él. Su voz me causa una sensación similar a la que tuve la primera vez que escuché a Dylan, y no es para nada gratuito decir que Ángel Stanich parece una versión actualizada del de Minnesota, eso sí, intoxicada por los efluvios de Albert Pla o Bukowsky. A veces dirías que está borracho, o enfermo, pero su genialidad a lo largo de todo este Camino Ácido no deja dudas de que estamos ante un artista único, alguien de quien esperar grandes cosas en el futuro. Un loco, o un valiente, o un insensato, todavía no tengo muy claro qué es Ángel Stanich, pero me sorprendería mucho que su obra no siguiera la senda, en términos de brillantez, de este magnífico debut, un disco sin complejos y contundente, variado, pero sin perder coherencia a lo largo de 50 minutos sensacionales. En apariencia lo tiene todo, personalidad, actitud, conocimiento, y además consigue lo que muy pocos pueden, y es que apoderándose de todo cuanto le apetece crea una obra tan personal como genial y subversiva, y a las pocas escuchas el mundo personal de este cántabro se convierte en algo que te atrae, con esos lugares oscuros y malsanos, que pueden causar rechazo, pero que gracias a Ángel no puedes resistirte a visitar una y otra vez, porque la oscuridad también forma parte de nuestras vidas y su forma de convertir en canciones la violencia, el dolor y la fatalidad muestra a un intérprete implacable de las miserias humanas. En una época en donde abunda lo insustancial, lo indocumentado, lo estúpido,  es un placer dar con un músico con tantas cosas que decir, con unos dardos tan certeros y con una calidad tan indiscutible. Muy bien ayudado por gente de Arizona Baby en este Camino Ácido (que fue grabado tocando todos juntos) hay ecos permanentes de la cultura musical americana en sus formas más pesadillescas y desoladoras. Canciones como El Cruce, Metralleta Joe o Mezcalito son productos tan personales, tan sorprendentes y tan ricos musicalmente que a uno le quedan ganas de que pase el tiempo rápido para volver a encontrarte con otra entrega de este huraño personaje. Y con la inquietante versión de El Río de Miguel Ríos, incluida como punto final, sabes que el futuro de Stanich puede ser aún más imprevisible que lo que apuntan las composiciones incluidas en este su primer disco.





viernes, 5 de diciembre de 2014

AC/DC - Rock Or Bust


Después de tantos años en que esta banda prácticamente sólo eran noticia por su música nos hemos encontrado con mucho más información sobre ellos que lo era lo más habitual, y además nada demasiado agradable, exceptuando la edición de este Rock Or Bust. 

Triste lo del gran Malcolm, de alguna forma es una manera de bajarte de las nubes y darte cuenta de que tus héroes son también humanos. Si un tipo parecía prácticamente imperturbable e indestructible, ese era Malcolm hasta no hace mucho, a pesar de esa gira en los 80 en la que no pudo acompañar a la banda por sus problemas con la bebida. Su guitarra, sus riffs, sus ideas y su tozudez fueron parte fundamental para dar el pistoletazo de salida y la posterior evolución para la se convirtió en una de las bandas definitivas de rock'n'roll. El lider en la sombra, un tipo humilde, pero con carácter de sobra como para llevar a sus espaldas el peso de una banda tan dura, tan ruidosa y tan demoledora, pero también tan popular y tan legendaria. No debe ser tarea fácil hacer lo que hizo Malcolm, y cualquier otro en su lugar no hubiera aceptado ese anonimato y ese eterno segundo plano a la sombra del explosivo animal de escena que es Angus o unos frontmen como Bon o Brian.

También es triste, por otros motivos, lo de Phil Rudd. Sorprende que a sus años y después de haber sacado un buen disco en solitario y tener un estatus envidiable se vea envuelto en unos asuntos tan turbios y desagradables. Los directos de los años en los que no se contó con su presencia dieron muestra de que aunque se lo parezca a mucho ingenuo, tocar en AC/DC no debe ser tan fácil, sin él no suenan igual. Como dice Brian Johnson, la situación se arreglará por sí misma, y la justicia decidirá si en la próxima gira tendremos a Rudd con la banda.

Por todo esto puede resultar absurdo que AC/DC puedan continuar sin contar con Malcolm, y añadiendo la más que probable ausencia de Phil Rudd, pero, ¿no fue también absurdo que siguieran existiendo después del fallecimiento de Bon Scott? Además, Angus, Brian y Cliff tienen dentro mucho más que la mayor parte del resto de la industria musical, y dudo que cualquier cosa que hagan, por muchos años que tengan, vaya a ser mediocre. Yo desde luego que no podría sentir más respeto por estos tipos.

Pasando a lo positivo de la actualidad AC/DC tenemos a Stevie Young, que ya en la gira en la que tuvo que sustituir a su tío Malcolm dio muestras de que el puesto no le venía grande. El mismo Malcolm hablaba de que su sobrino era casi su alma gemela y lo cierto es que no hay mucha diferencia entre oír las dos guitarras rítmicas al mismo tiempo en Rock Or Bust o en cualquiera de sus otros discos. Habrá que esperar a la gira para ver que tal les va todo, pero no creo el sonido de la banda se resienta.

Las primeras escuchas de Rock Or Bust me supusieron una decepción, pero el disco ha ido creciendo cada vez, y ahora lo situaría a un nivel cercano a Black Ice o Stiff Upper Lip, dos discos que me gustaron mucho. Rock Or Bust quizás sea el disco más escueto en duración, y también con más canciones que van directo al grano desde el primer momento. Aquí no hay desarrollos como la primera parte de Thunderstruck o "experimentos" que desagradaron a algunos de los fans más cerriles, como la slide de Stormy May Day. Todo el material de Rock Or Bust es como una patada rockanrollera en la cara. A diferencia de otros de sus discos se puede decir que es muy difícil destacar temas por encima de otros, aunque a mí Rock The Blues Away me tiene rendido. La producción es maravillosa, el disco suena como un cañón, y aunque Rock Or Bust no vaya a marcar un antes y un después, si que supone una enorme alegría para sus seguidores, y es que tener a Angus y sus guitarrazos ya merece la pena, pero además tenemos a un Brian Johnson en muy buena forma, y una sección rítmica tan rotunda como siempre. No esperaba mucho de este disco, pero tal vez que sea una grabación que no sorprenda mucho tal vez sea lo más sorprendente de todo, y es que esta banda, incluso haciéndose jirones, mantiene la capacidad para satisfacer plenamente a sus seguidores y seguir rockeando como pocos pueden.




jueves, 30 de octubre de 2014

Jason Isbell & The 400 Unit - Live From Lincoln Center



Inminentemente me largo a tierras leonesas para trabajar, estaré un poco más ausente aún que de costumbre, pero para el que quiera aquí dejo un regalito. Un conciertazo de Jason Isbell & The 400 Unit en el Lincoln Center neoyorkino. Un poco terminado a contrarreloj, no está perfecto, pero si algún manitas quiere intentarlo el concierto se encuentra fácil en el sitio de PBS, hay que buscarlo en Live From Lincoln Center. He integrado en el concierto todas las canciones extras, no se por qué pero a partir de Outfit el sonido está un poquito desincronizado, con más tiempo lo hubiera arreglado, y tal vez lo haga más adelante, pero es fácil de solucionar con el VLC.

http://thepiratebay.se/torrent/11332511

Jason Isbell & The 400 Unit
Live From Lincoln Center
January 30 2014

Flying Over Water
Tour Of Duty
Go It Alone
Decoration Day
Stockholm
Relatively Easy
Live Oak
Different Days
Alabama Pines
Codeine
Cover Me Up
Travelling Alone
Elephant
Heart On A String
Outfit
Super 8
Can You Hear Me Knocking

Extras:
Making to the next week
Hiding Behing The Curtain
My Main Guitar

jueves, 16 de octubre de 2014

Ruthie Foster - Promise Of A Brand New Day


Vuelta al redil de Ruthie Foster al tipo de música con la que se dio a conocer, afortunadamente. Es posible que tanto reconocimiento por un disco como The Truth According To Ruthie Foster o por su maravilloso directo Live At Antone's se haya traducido en presión por parte de su discográfica para aprovechar el momento e intentar sacar partido con el sobre-producido y un tanto impersonal Let It Burn. Por eso no es raro que Ruthie haya retornado a donde sin duda se siente más confortable, en un entorno como en el que se arropa en Promise Of A Brand New Day. Let It Burn es un buen disco, y la versión del Set Fire To The Rain de Adele, aparte de sorprendente y majestuosa, supera a la original en todo. Pero Ruthie es una artista con una personalidad tan fuerte y una calidad tan inmensa en todo lo que hace que no necesita discos fuera de su onda. Aunque en este caso Meshell Ndegeocello se encargue de la producción (también aporta el bajo), Promise Of A Brand New Day hace volver a Ruthie a las sonoridades de The Truth According To y los discos anteriores.

Artista inclasificable. Gospel, blues, soul o lo que sea, todo lo que sale de su prodigiosa voz y sus emotivas canciones es material inspirador, que llega al alma y es capaz de alegrar el día más triste. Con Ruthie Foster te olvidas de tendencias o de estrategias comerciales. Esto es música de verdad, de una artista capaz de conmover y mover montañas con sus composiciones y sus interpretaciones. Se pueden adivinar fuertes convicciones a través de su música. Una de las canciones, Second Coming, habla sobre Martin Luther King y John Brown, y aunque no sea una composición de Ruthie, es del bluesman Willie King, no creo que mucha más gente pueda darle tanta credibilidad a la letra de la canción. Con instrumentación reducida y canciones sencillas, pero con identidad propia, Ruthie Foster vuelve a hacer un disco en el que es fiel a sí misma, tan natural y falta de pretensiones como en sus orígenes, con un entusiasmo desbordante y demostrando canción a canción lo que es ser músico de verdad, de los que tienen compromiso sólo con su arte y cuya personalidad impregna todo lo que hacen.






jueves, 2 de octubre de 2014

Ryan Adams (2014)


Mucho tiempo lleva este hombre de greñas despreocupadas (y orgulloso portador de camisetas de Slayer últimamente) alegrando con su música a sus seguidores, ya sea con Whiskeytown o su carrera en solitario, pero ahí le tenemos de nuevo, al pie del cañón y haciendo las cosas a su manera, por muy mal que a muchos les parezca. No se le suele nombrar junto a otros célebres estandartes de la música norteamericana de los últimos veinte años, tampoco su trayectoria es que muy respetada por ciertos sectores, que anteponen sus salidas de tono a la calidad de su obra, pero esta se basta por sí sola para cerrar muchas bocas. Psicológicamente inestable, pero con una capacidad de crear música personal como pocas veces se ve. Discos como Heartbreaker o Gold no están al alcance de cualquiera. Hasta alguien como Elton John reconoció la influencia de la sublime sencillez que impregnaban las canciones de un disco como Heartbreaker. Pero Ryan no se paró ahí, y con discos sucesivos demostró una capacidad para reinventarse constantemente. Lo que para muchos podrían ser bandazos estilísticos para mi es inconformismo, querer probarse a sí mismo, y es cierto que Ryan Adams puede hacer discos que para muchos serán esperpénticos, como ese metalero Orion o el también reciente 1984 (un disco pseudo-punk con Ryan a cargo de todos los instrumentos y con canciones de apenas un minuto), pero yo lo veo como una absoluta falta de complejos y no querer regodearse con lo ya conseguido. No estaría mal tener más artistas honestos y valientes como Ryan en estos tiempos, comprometidos con su música, sin artificios, y sin miedo a pegar un patinazo de vez en cuando, pero capaces de tener una carrera sólida, en lo que prime sea la música, no la pose o el mercantilismo.

En este disco llamado simplemente Ryan Adams nos encontramos ante música que guarda algún punto en común con algo como Cardinology o Cold Roses, aunque es un paso adelante más en la carrera de este músico. No es un disco sencillo de asimilar, especialmente viniendo después de III/IV o Ashes And Fire, unos trabajos tremendos y lustrosos en los que Ryan dejaba ver que no había perdido capacidad, y que es capaz de pasar de sobrevolar entre todos los estilos que le apetezcan sin perder su identidad. Pero con este último si que estamos ante un disco que entra poco a poco y que tiene más de lo que aparenta después de unas primeras escuchas. Rodeado de colaboradores tan interesantes como Benmont Tench, Tal Wilkenfeld o incluso Johnny Depp, las canciones de este álbum encierran una profundidad muy poco común en músicos de su generación. En mi caso creo que me ha ayudado ver a Ryan en vídeos interpretando estas canciones y hablando sobre ellas. También es un disco al que la noche le ayuda. Esa introspección con guitarras ruidosas me recuerda a alguien como Jason Isbell (Gimme Something Good tiene puntos en común con Go It Alone), al que Ryan pidió que le acompañara en una gira no hace mucho e incluso ayudó a Jason cuando logró dejar atrás su adicción al alcohol, aunque en este caso se puede decir que la influencia es recíproca. Realmente no hay canciones que destaquen ni por encima ni por debajo de las otras, lo que hace a Ryan Adams, el disco, un trabajo bastante homogéneo, también por el tono emocional, algo que Ryan domina como pocos, y estilísticamente, aunque haya canciones más desnudas que otras en instrumentación. Música profunda, que brilla en la oscuridad, que emociona más a cada escucha y te deja con ganas de más, y de preguntarte, ¿con qué vendrá Ryan la próxima vez?

En el estupendo vídeo de abajo podemos ver a Ryan Adams tocando canciones de su álbum homonimo, de 1984 y hablando de black metal, entre otras cosas. Imprescindible.

jueves, 18 de septiembre de 2014

John Mellencamp - Performs Trouble No More, Live At Town Hall July 31 2003


Una lástima que el período más glorioso de Mellencamp, el comprendido entre Uh-Huh y Human Wheels, no aportara algún álbum en directo, de hecho junto a este Live At Town Hall lo único disponible de él es la recreación en vivo de parte de su Life, Death, Love And Freedom de hace unos años. Mellencamp siempre ha sido alguien capaz de ofrecer directos portentosos, como así lo atestiguan múltiples grabaciones televisivas o de la radio, y ha tenido unos músicos extraordinarios respaldándole, pero es bastante incomprensible que de esa etapa no haya nada editado, con Mellencamp sacando discos enormes uno detrás de otro, con una banda que arrasaba y con la bestia de Kenny Aronoff a la batería.

Pero no se puede uno quejar de un directo como este, a pesar de que la diversión esté limitada, una vez más, por el lumbreras que en su día decidió limitar el contenido de un cd a 80 minutos. Es una lástima, pero con el negocio discográfico de capa caída sacar dobles cd's es muy costoso, lo que hace que en casos como este se reduzca el material y te quedes con las ganas. Más aún cuando lo que contiene tiene un nivel fenomenal en su mayor parte y suene a gloria.

Este concierto se basa en el disco que Mellencamp sacó en ese año 2003, Trouble No More, una gran colección de versiones de clásicos de la música norteamericana de todos los tiempos y estilos posibles. El comienzo del concierto, con el blues por bandera e instrumentación reducida, con Mellencamp llevando a su terreno Stones In My Passway de Robert Johnson y Death Letter de Son House demuestra como puede plasmar su personalidad en otros terrenos sin que suene forzado, aunque lo extraño sería que un músico que se mueve como pez en el agua en música tan intensa como la que contiene algo como The Lonesome Jubilee, por poner un ejemplo, no fuera capaz de salir airoso de un encuentro con el blues más clásico y profundo.

To Washington supone un cambio, al tradicionalismo más americano, aunque encaja perfectamente con el inicio, como también lo hace el Highway 61 Revisited de Dylan, con la banda sonando contundente y desatada. Todo continua muy tradicional, con canciones de tiempos muy remotos como Baltimore Oriole, Joliet Bound o Diamond Joe, de las que Mellencamp se apodera y las hace sonar como material propio. Una de las partes más intensas de Mellencamp a la voz se da con John The Revelator, impresionante. Tampoco está nada mal su recreación de  la preciosa Lafayette de Lucinda Williams, gran versión y además, recordar a Lucinda y su música siempre es algo que te alegra el día. Pero me pasa como con el disco de estudio Trouble No More, mi canción preferida es la encantadora Teardrops Will Fall, que suena vital y con nervio, perfecta para un artista como John.

También se incluyen unas pocas canciones de la cosecha propia de John Mellencamp, caso de Paper In Fire, Small Town o Pink Houses, pero en versiones más acordes al tono general de parte del disco, por lo que no me queda más remedio que echar en falta una vez más un buen disco en directo de la etapa más arrolladora de este gran artista.