Vuelta al redil de Ruthie Foster al tipo de música con la que se dio a conocer, afortunadamente. Es posible que tanto reconocimiento por un disco como The Truth According To Ruthie Foster o por su maravilloso directo Live At Antone's se haya traducido en presión por parte de su discográfica para aprovechar el momento e intentar sacar partido con el sobre-producido y un tanto impersonal Let It Burn. Por eso no es raro que Ruthie haya retornado a donde sin duda se siente más confortable, en un entorno como en el que se arropa en Promise Of A Brand New Day. Let It Burn es un buen disco, y la versión del Set Fire To The Rain de Adele, aparte de sorprendente y majestuosa, supera a la original en todo. Pero Ruthie es una artista con una personalidad tan fuerte y una calidad tan inmensa en todo lo que hace que no necesita discos fuera de su onda. Aunque en este caso Meshell Ndegeocello se encargue de la producción (también aporta el bajo), Promise Of A Brand New Day hace volver a Ruthie a las sonoridades de The Truth According To y los discos anteriores.
Artista inclasificable. Gospel, blues, soul o lo que sea, todo lo que sale de su prodigiosa voz y sus emotivas canciones es material inspirador, que llega al alma y es capaz de alegrar el día más triste. Con Ruthie Foster te olvidas de tendencias o de estrategias comerciales. Esto es música de verdad, de una artista capaz de conmover y mover montañas con sus composiciones y sus interpretaciones. Se pueden adivinar fuertes convicciones a través de su música. Una de las canciones, Second Coming, habla sobre Martin Luther King y John Brown, y aunque no sea una composición de Ruthie, es del bluesman Willie King, no creo que mucha más gente pueda darle tanta credibilidad a la letra de la canción. Con instrumentación reducida y canciones sencillas, pero con identidad propia, Ruthie Foster vuelve a hacer un disco en el que es fiel a sí misma, tan natural y falta de pretensiones como en sus orígenes, con un entusiasmo desbordante y demostrando canción a canción lo que es ser músico de verdad, de los que tienen compromiso sólo con su arte y cuya personalidad impregna todo lo que hacen.
John Hiatt, cantautor norteamericano que lleva desde los setenta entregando música muy regularmente. Un tipo normal. Sobre el papel no parece que nada demasiado emocionante pueda salir de alguien como él. No lleva tatuajes ni ropa estrafalaria, sin locas historias a sus espaldas ni escándalos. Pero todo cambia cuando empieza a sonar cualquiera de sus obras a partir de Bring The Family. Para mi ese disco, junto a otros como Slow Turning o Stolen Moments, son inalcanzables, también para él, pero en todas sus entregas hay talento, emoción, honestidad, grandes canciones y una voz apasionada, perfecta para su habitual entrega de canciones, que nunca se suenan rutinarias. Muchos artistas mucho más famosos darían lo que fuera por mantener un nivel como el que tiene Hiatt desde hace tantos años. Puede ser que tener los pies en el suelo sea su secreto. Cualquier día de mierda es más llevadero con su música y cada una de sus canciones tiene un sentido y una identidad. Alguien que es capaz de enriquecer el repertorio de artistas tan deslumbrantes como Bonnie Raitt, Jeff Healey o Buddy Guy y que con los mismos acordes de siempre consigue hacer algo nuevo, capaz de llegarte al alma la mayoría de las veces.
Terms Of My Surrender quizás sea su disco más completo desde el acústico Crossing Muddy Waters, curiosamente otro disco muy influenciado por el blues, un género del que se apropia Hiatt para reconvertirlo en material tan reconocible como lo pueda ser Have A Little Faith o Perfectly Good Guitar. El espíritu de Muddy Waters y otros están por muchas partes de toda esta colección de canciones. Siempre ha sido un admirador del blues y para él Waters es uno de sus más venerados artistas, no en vano participó en un tributo a Waters de los 90's tocando The Same Thing.
Long Time Comin' es el Hiatt de siempre, con esa calidez y esa sencillez que tanto se empeña en hacer canción, y siempre termina acertando. Con Face Of God empieza el blues, profundo y básico, forzando su voz en un tema que podría haber sido creado en tiempos inmemoriales. Marlene es otro blues, a ritmo de tren, sin prisas, pero de los que acaban ofreciéndote un buen viaje. Hay épica en Wind Don't Have To Hurry y mucha emotividad en Nobody Knew His Name, mientras que en Baby's Gonna Kick el blues y el Hiatt más clásico se funden como si tal cosa. Nothin' I Love es otro blues, áspero en su inicio, pero que termina hipnotizando, como si el mismísimo John Lee Hooker tuviera algo que ver. Terms Of My Surrender, a medio camino entre la balada y el blues es una de las canciones más bonitas del disco. Here To Stay, puede que el tema menos brillante, otro blues muy clásico con buenas voces e instrumentación arropando a John. Old People, con las letras más divertidas del disco, sigue con el blues por bandera, algo que también impregna el inicio del tema que cierra el álbum, Come Back Home, aunque luego amplíe su radio de acción. En definitiva, un disco de John Hiatt maravilloso, una vez más. Alguien que sabe darle ese toque tan humano a su música, que es capaz de juntar diferentes emociones en sus canciones, a las que da forma como sólo saben hacer los buenos artesanos de la composición, que es lo más difícil y lo que menos se valora de la música.
De los bluesmen más veteranos Bobby Rush es uno de los que actualmente tienen una carrera discográfica más interesante. Algo bueno de él es que nunca sabes por donde va a salir. Te puedes encontrar con Folkfunk, tremendo disco de blues tan grasiento como adictivo, o Raw, unas sesiones austeras, acústicas y muy jondas, o Blind Snake, más a lo R&B. Además, sus espectáculos en vivo son de lo mejor que se puede ver, con una banda sensacional y unas coristas que animan lo suyo y ayudan al gran Bobby a dar unos shows totalmente desacomplejados que aúnan música, humor y sexualidad, para muestra el dvd que acompaña su estupendo disco en directo Live At Ground Zero. Si a todo eso le unimos una voz muy expresiva, perfecta para todo lo que puede abarcar musicalmente Bobby, que no es poco, y un toque de armónica tan único y especial como él mismo, se puede llegar a la conclusión de que este gran músico de Louisiana, con todos los años que tiene, es todavía un portento, alguien que ha nacido con talento de sobra para hacer unos discos tremendos y un sentido del espectáculo como pocos.
Por eso sorprende aún más un disco como Decisions, disco en el que se acompaña de todo un Dr. John y donde brilla Bobby junto a Blinddog Smokin', exuberante banda que se pone al servicio de la estrella para acompañarle en un recorrido que explota y lleva hasta el límite mucho de lo que este gran artista es capaz de abarcar.
Abre el disco las teclas de Mac Rebennack, que canta junto a Bobby en Another Murder In New Orleans, algo que por sí solo ya vale por muchos discos enteros, un tema muy, pero que muy negro. Más blues con la armónica de Bobby y su profunda voz brillando en Decisions. A la tercera canción cambio de tercio, con Bobby Rush's Bus, fiesta funk de lujo con coros femeninos predominantes y duelos de armónica y saxo, un tema con muchos invitados pasándoselo en grande junto a Bobby. Más funk con guitarras y metales por todo lo alto en If That's The Way You Like It I Like It, y de factura similar es Funky Old Man, donde Bobby habla sin tapujos de lo que es tener su edad. Love Of A Woman es volver al viejo blues, con Bobby luciéndose con la armónica de nuevo. La sorpresa del disco, absolutamente, es Stand Back, un tema que parece sacado de cualquier disco de Santana y que Bobby y la banda acometen con una gracia y una naturalidad sorprendentes, y sin que desentone para nada con el resto del material, ¿quién más en el blues aparte de Bobby podría hacer algo así, como si tal cosa? Sigue el blues con Skinny Little Woman, y otra sorpresa, Bobby rapeando y guitarras sucias de fondo en Dr. Rush. Se deja para el final algo tan blues y tan funky al mismo tiempo como Too Much Weekend, aunque aparece al final del disco un tema no listado, funk con guitarras acústicas que pone colofón a un trabajo brillante, tan divertido como bien trabajado a todos los niveles, algo que no está al alcance de cualquiera. Para quien quiera un antidepresivo, nada mejor que ver a Bobby en acción junto a sus chicas.
Deliciosa rodaja a cargo de Young Bob y sus chicos. Música de verdad, apasionada, realizada con amor y mucha clase, sincera, nocturna. El título dice mucho pero más aún la música que contiene este cd. Habrá quien se rasgue las vestiduras, con cierta razón, no es un disco de blues. Lo malo es que después de 40 años de carrera habrá quien todavía espere de Robert un disco a lo John Lee Hooker o Muddy Waters. De la misma manera que, como ejemplo, no todo lo que programan en el festival de jazz de Montreux desde hace tantas décadas es jazz, tampoco lo que haga alguien que entra dentro de la categoría de bluesman tiene porque limitarse a seguir las pautas de Elmore James, aunque no haga falta ser un lumbreras para darse cuenta de que nunca podrán sacar el blues de alguien como Cray.
Este es el disco más soul y Stax de Robert Cray desde Take Your Shoes Off, también producido por Steve Jordan. El inicio con You Move Me es arrollador, clásico Robert Cray, con ese estilo tan personal que ha definido un género y que ha servido de inspiración incluso a músicos más veteranos que él. Pero ya con el segundo tema, una versión muy fiel de uno de sus ídolos, Nobody Fault's But Mine de Otis Redding (como novedad hay que decir que comparte la voz solista con su batería, Les Falconer), dice mucho de los caminos por los que discurre el resto del disco. Un trabajo más basado en la voz de Robert, maravillosa. Sorprende que alguien que ya tiene 60 tacos, aunque por su apariencia física nadie lo diría, mantenga su voz intacta, con esa potencia, esa expresividad y esa versatilidad. Pero de ninguna manera se puede decir que se eche en falta al Cray más guitarrero, siempre está ahí, no únicamente en los solos, que los hay, aunque esta vez más reposados pero igualmente intensos, también están todas esas estupendas partes rítmicas tan deudoras de gente como Steve Cropper.
El disco transcurre entre la seda, las baladas, el soul relajado, instrumentalmente arropado a la perfección y con una producción soberbia, de las que tratan de dejar el camino libre a los músicos para que suenen como deben. Nos encontramos hasta con un instumental, Hip Tight Onions, por lo que los paralelismos con Stax y Booker T. & The M.G.'s se hacen más evidentes aún. Y aunque tiene más versiones que nunca, ¿cómo podría quejarme de escuchar a Robert recreando esas fabulosas Deep In My Soul de Bobby Bland o Your Good Thing Is About To End de Lou Rawls? Fantásticas las dos, pero el material compuesto por Cray y sus músicos para este disco es bastante bueno, hay excelente material, como esos I Guess I'll Never Know, You're Everything o Pillow, tema en el que se rescata el sitar eléctrico.
Cuando aún seguía disfrutando regularmente el anterior, Nothin' But Love, dos años sin alejarse mucho de las novedades, llega este In My Soul, que creo que es un disco que se va a convertir en uno de mis favoritos de este año y uno de los que más van a sonar por mi equipo durante una buena temporada.
Lujosa producción para contar la vida y milagros de una eminencia, no sólo del blues, sino de la música en general. No se ha escatimado nada, un documental que cuenta con la narración de todo un Morgan Freeman y la participación de tanta leyenda contando sus experiencias con el maestro indica que se ha tenido la intención de hacer justicia a todo lo que ha aportado a la música el fabuloso B.B. King.
Teniendo en cuenta el escaso material audiovisual que debe existir de los primeros años de carrera del bluesman el material de archivo incluido es bastante bueno, pero no dejo de pensar que es una lástima que no haya filmaciones de los 50's. Las cinematografía que recrea otros tiempos es muy elegante, y tampoco se abusa de ellas.
Lo cierto es que la vida de B.B. es tan intensa y está tan plagada de momentos importantes que obviamente es bastante complicado que en dos horas de película se pueda resumir una historia tan única, la de un hombre que creció en la más absoluta pobreza y que gracias a su talento y a duro trabajo ha logrado poner su música en los auditorios más prestigiosos del mundo y ha contactado e inspirado a tantos y tantos genios.
Entre lo que se cuenta no podía faltar su dura infancia y juventud, sus padres se separaron y su madre falleció poco tiempo después quedándose prácticamente solo. Tampoco falta su deseo de convertirse en músico, su llegada a Memphis, sus comienzos como DJ, el inicio de su carrera musical, la historia de Lucille, el racismo y el Ku Kux Klan, sus encuentros con músicos británicos, su éxito con The Thrill Is Gone que le llevó al mainstream, y demás. Tampoco falta la participación de algunos de esos guerreros que han sido sus fenomenales músicos durante décadas con giras interminables por todo el mundo.
Tal vez lo menos interesante del film sea la participación de tanta estrella, como Bruce Willis, Santana, Bono, Bill Cosby, Bill Wyman, Ringo Starr, etc., que por mucho que aporten cosas interesantes restan valor al conjunto, tal vez ese material sería apto en forma de extras de la edición dvd o para otro tipo de producción, pero como esto era algo que había que hacer a lo grande... Tal vez las intervenciones más brillantes y significativas sean, curiosamente, las de Bono, que aporta comentarios que se salen de los tópicos y que demuestra que la colaboración que tuvieron en When Love Comes To Town no fue para U2 sólo una forma de acercarse y hacerse la foto junto a alguien tan legendario. Cuenta Bono que la primera vez que cantó junto a B.B. se sintió como si su voz fuera la de una niñita comparada con la del bluesman, y que por supuesto que B.B. es grande en todo, como músico, como persona, tanto por su tamaño como por su calidad humana y que cuando se ríe lo hace a lo grande, como todo lo demás. Lástima que ese ingenio del irlandés no se refleje en su música desde hace tanto tiempo. Precisamente una de mis anécdotas preferidas sobre B.B. y su padre tiene que ver con Irlanda, aunque no sale en esta película: B.B. le preguntó por qué eligió llamarle Riley, su padre le dijo que le gustaba ese nombre, O'Riley, a lo que B.B. le contestó que sí, vale, pero me pusiste Riley, sin O', su padre le dijo: es que no tienes mucha pinta de irlandés.
Con una carrera discográfica que arrancó en 1986 con ese Cold Is The Night y que ha continuado con una regularidad pasmosa hasta este Hornet's Nest, manteniendo siempre el nivel y sin dejar de ser el mismo en ningún momento, lo de Joe Louis Walker es algo admirable. A pesar del tiempo que lleva, de tener un sonido propio, de tocar como los ángeles y de tener una voz tan portentosa como expresiva, nunca ha sido especialmente famoso ni ha sido tratado como una leyenda excepto por sus fieles. Pero ahí sigue, demostrando su clase y que, afortunadamente y a pesar de todo, el blues en la actualidad no se reduce a los amigos que Clapton tiene la costumbre de llamar año tras año para su festival Guitar Crossroads en una ediciones que ya chirrían por lo repetitivo de los invitados, los temas escogidos y por lo rutinario que resulta todo, algo que con músicos con el saber hacer de gente como Joe Louis Walker no ocurriría. Empieza el disco con el tema título, muy a lo Aligator Records, mucho guitarreo portentoso, dejando ver que este es un disco demasiado de la onda del productor, Tom Hambridge, que además compone muchos de los temas y suya es la batería que suena en todos los temas e incluso algunos coros, pero la personalidad de Walker es demasiado pronunciada para sucumbir ante prácticamente nada. Con All I Wanted To Do, en una onda más soul se ve que a pesar de que el disco tenga una producción tan típica va a haber espacio para mucho de lo que Walker puede abarcar, que no es poco, y no todo va a quedarse en los clichés del sello de Chicago. As The Sun Goes Down le sirve a Walker para explayarse con la guitarra como quiere. Stick A Fork In Me y Don't Let Go de Jesse Stone, son rock'n'roll a la vieja usanza, en la última respaldado por coros masculinos y con ese toque a la guitarra de Walker tan purista y escueto. Love Enough es blues muy clásico dominado por la excelente voz y el slide de Walker, que está espléndido. Rambling Soul tiene esa onda más dura y rockera, también algo más vulgar y menos distintivo, en la que Walker también brilla, claro, aunque menos entre tanto decibelio. Una de las sorpresas del disco es versión de la stoniana Ride On, Baby, un tema más pop de lo que Walker acostumbra a hacer y que tiene un sonido más E. Street Band en algunas partes, especialmente por el piano. Sigue la fiesta con la marchosa y vacilona Soul City, con la guitarra infectada de efectos y con mucho ímpetu. I'm Gonna Walk Outside es blues tipo Chicago con las teclas del gran Reese Wynans apoyando a un Walker muy clásico y convincente. Uno de los temas más sorprendentes es Not In Kansas Anymore, muy rockero y que me recuerda en algunas partes a The Who y con la guitarra solista queda algo sepultada entre tanta muralla de sonido. Con Keep The Faith, un tema muy intimista termina el disco, que deja buen sabor de boca, lo que no es una sorpresa tratándose de Walker. Este es su disco número 20 en estudio y aunque mis favoritos puedan ser Blues Survivor y JLW este gran músico nunca decepciona, uno de los mejores del blues por mucho que no tenga el reconocimiento que si tienen otros músicos del género más vulgares y con mucha menos personalidad.
Ahora que falta poco para que Robert Cray saque otro disco he estado escuchando algunas de sus primeras grabaciones, aunque es algo que nunca haya dejado de hacer, la discografía de Robert es sólida como pocas, llena de discos sacados a un ritmo constante pero sin agobiar, y sin perder la magia que sale de su garganta y la elegancia de su guitarra, y con los pies en el suelo tratando temas como la guerra de Irak o la crisis económica. Una carrera consecuente, con unos discos más inspirados que otros pero sin perder nunca su identidad, que rehuye cargar cada entrega con versiones y que prefiere el material propio. Para el próximo, In My Soul, vuelve a contar con Steve Jordan a la producción, con lo que se adivinan sonoridades algo más opacas y secas que en sus anteriores entregas.
Para mí Strong Persuader marcó mi punto de contacto con un músico que desde entonces siempre ha estado ahí, facturando discos excelentes y con un directo que es garantía de estar viendo a alguien que no sólo es sinónimo de buen hacer, es que creo que pocos guitarristas o cantantes pueden haber a su altura, y encima en su caso es alguien que tiene esas dos cualidades, lo que le convierte en alguien totalmente excepcional. Durante mucho tiempo los fans de Cray estuvimos muy necesitados de material en vivo, parecía increíble pero hasta la edición de Live From Across The Pond en 2007 nos teníamos que buscar la vida con material pirata, pero desde ese doble cd en directo cayeron un recopilatorio de sus conciertos del 88 y el 91 en la BBC y un estupendo cd/dvd, Cooking In Mobile. Con Robert Cray resulta hasta sorprendente como van pasando los años y no ha perdido nada en el toque y su voz sigue siendo tan majestuosa como siempre, con ese apasionamiento tan negro y jondo.
Puede que Strong Persuaderno sea mi favorito de Robert, pero es que el nivel de su obra es tan homogéneo que realmente resulta difícil elegir un disco por encima de otro. Sigo teniendo la edición vinilo que compré creo que en el 88, época en la que ya me estaban interesando otras apuestas alejadas del rock, y por supuesto que un disco como este caiga en tus manos te ayuda a seguir investigando otros estilos. Como punto negativo de ese vinilo hay que decir que era la típica edición española, bastante chapucera, vinilo ligerito y sonido cutrillo, por lo que pronto cayó la edición cd americana, que tampoco es que sea una maravilla precisamente, pero la música de Strong Persuader es tan buena que puede con la mediocridad de esas ediciones. Este disco no sólo marcó la absoluta madurez de Robert, voló muy alto en el Billboard, le puso en la portada del Rolling Stone y sus videoclips se codeaban en la MTV con cualquiera de las estrellitas de la época. Ahora puede parecer increíble pero entonces se podía ver en la MTV a artistas tan brillantes y elegantes como Robert. Para mí todo eso de la repercusión que tuvo este disco en su momento no es algo que me haga valorarlo más, pero si que es muy significativo, y por eso tampoco es que me sorprenda tanto cuando un disco como Southeastern de Jason Isbell, por ejemplo, se convierta en la sensación de las listas de discos más vendidos actualmente, que están plagadas de los esclavos del Pro Tools, el Auto-tune y vestuario de pésimo gusto.
El inicio del disco contiene su material más asequible para todos los públicos: Smoking Gun, Right Next Door, Nothing But A Woman o I Guess I Showed Her, temas con ese estilo tan propio de Robert, tan innovador en su momento como difícil de definir, material que parte tanto del blues como del funk y del soul, algo que le ha llevado a ser despreciado por los puristas más recalcitrantes del blues, pero algo que obviamente no ha evitado la realidad, y es que Robert no sólo ha creado escuela, también ha sido venerado por tipos tan grandes como John Lee Hooker, B.B. King, Eric Clapton o Albert King, gente que sin los complejos que si padecen mucho forofo ilustrado de mentalidad estrecha. Para la parte final del disco están los temas más oscuros y más tirando al blues, eso sí, todo con el sello Cray: Foul Play, I Wonder o New Blood. Una maravilla de disco por el que no pasan los años, algo que también pasa con él mismo, y es que mirando sus fotos más recientes para nada parece un tipo con 60 tacos ya cumplidos, y es que eso de ser de lo mejor, tanto a la guitarra como a la voz, debe ser algo que detiene el paso del tiempo.
Tercer álbum de Charles Walker & The Dinamites, y tercer e inapelable trallazo funk de tomo y lomo. Walker posee en solitario una carrera muy a tener en cuenta, un gran desconocido para el gran público que viene ofreciendo discos fantásticos desde hace ya tiempo, esos buenísimos Leaving This Old Town, Number By Heart y Soul Stirring Thing, que están entre mis discos de cabecera de música con clase, garra y calidad, con Walker imponiendo su ley con una voz prodigiosa en temas que van desde el soul más sedoso al rock más elegante pasando por el blues urbano. Para alguien con la capacidad de encajar su voz en tantos palos diferentes como si tal cosa no tiene que ser muy complicado unirse a una banda tan demoledora como The Dynamites y hacer discos tan impresionantes como Kaboom!, Burn It Down y ahora este Love Is Only Everything.
De la misma forma que los dos anteriores este disco tiene identidad y vida propia, en cierta forma con una orientación más clásica en esta ocasión, pero sin perder su negra y adictiva esencia, con base rítmica hipnótica, metales en ebullición, guitarras y teclados que se unen a la fiesta y un Charles Walker imponente, con un registro tan flexible como poderoso. Después de un tremendo comienzo con So Much More To Do y Wakie Wakie el disco continua con Still Can't Get You Out Of My Heart destilando clase soul. En la balada soul Yours And Mine Walker está acompañado por una de las pocas voces que se le pueden equiparar en la actualidad: Betty LaVette. El tema es una maravilla y aunque se salga un poco de la onda principal de los Dynamites sería absurdo quejarse de una colaboración tan estupenda. Con Love Is Only Everything continua la fiesta funk de alto voltaje y con Keep Close baja el tono pero no la fiebre. En Please Open Up The Door Charles tiene la oportunidad de lucirse de nuevo con otra balada soul de altura y con The Dynamites respaldándole a la perfección.
Un disco ejemplar que demuestra que todavía se puede hacer música sexy y bailable que suene a música real, con una banda repleta de músicos capaces de ofrecer una instrumentación impresionante y contando con uno de los mejores cantantes de esta época, con unas cuantas cosas que enseñar a tanta mediocridad que anda suelta.
Ya con B.B. establecido como uno de los bluesmen definitivos y figura rutilante, adorado por músicos de blues, rock, jazz, country o pop, y después del éxito con discos Live & Well o temas como The Thrill Is Gone llegó este álbum. En teoría un disco menor si se le compara con Indianola Mississippi Seeds o Completely Well, pero por el que yo siempre he sentido un especial cariño. Hasta que se editó por fin en cd (en 2009, por el fantástico sello BGO y en un doble cd junto a To Know You Is To Love You), tuve que conformarme con escuchar esas grabaciones en unos vinilos prácticamente deshechos, en los que el ruido de fritura casi ahogaba el vozarrón de B.B. y Lucille. De todas formas esos vinilos, uno de ellos regalado por un lujo de amigo, fueron aún más destrozados en mi plato, y es que B.B., artísticamente en sus mejores años, maestro a la guitarra y con una voz tremenda, sobrevive a las condiciones más adversas.
Este L.A. Midnight se grabó en diferentes estudios y contó con un buen puñado de invitados de nivel, caso de Joe Walsh, Taj Mahal o Jesse Ed Davis, y una sección de metal con gente de la categoría de Plas Johnson o Red Holloway. A pesar de tanto personal el disco suena muy homogéneo, también muy relajado en su mayor parte, sin prisas. Largas jams en los instrumentales como Midnight y Lucille's Granny, con solos a fuego lento en el primero y travieso funk en el segundo. De todas formas es un disco que arranca con uno de los grandes clásicos de B.B., una de sus mejores y más divertidas letras en I Got Some Help I Don't Need, uno de los temas del disco que cuenta con la tuba de Red Callendar en un primer e inusual primer plano en este tipo de grabaciones. La interpretación instrumental de Help The Poor, la única versión del disco, es otro punto fuerte, a pesar de que no se pueda oír cantando a B.B. el tema merece mucho la pena, versión definitiva, como la que se incluyó, en esa ocasión cantada y sin Lucille, en Live At The Regal. Can't You Hear Me Talking To You y I Believe I've Been Blue Too Long son dos temas quizás menores, ambos escritos por B.B., pero que encajan perfectamente entre los instrumentales y la que para mí es, tal vez, la mejor grabación que haya hecho nunca B.B. King: Sweet Sixteen. Un tema ya grabado por B.B. en 1960, y si la versión original, editada primeramente en un single usando las dos caras por su duración, era una muestra imponente de su estilo y de su capacidad, esta versión de 1971 es una auténtica joya. Blues lento que B.B. a la voz y a la guitarra y su banda van subiendo de intensidad poco a poco, hasta un estallido final impresionante. Una forma de hacer blues que está al alcance de pocos y un tema que puede fácilmente definir un estilo. También una de las mejores y más emotivas letras de B.B., Etta James estaba convencida de que parte de la canción hablaba de ella. Unos siete minutos gloriosos, música del alma en la que a uno le gusta sumergirse a menudo. Nadie habla con la guitarra como B.B. y pocos se le pueden acercar a la voz, en potencia, profundidad, expresividad y feeling.
Para su última aventura discográfica (de momento y espero que alguna vez vuelva a sacar algo nuevo), Mem Shannon sacaría este álbum grabado en directo en la mítica sala Tipitina's de su castigada Nueva Orleans. En el show se repasarían parte de sus mejores temas, incluiría un tema nuevo y alguna versión, como I Won't Back Down de Tom Petty. El concierto se grabaría en febrero de 2007, en una época en la que Mem Shannon & The Membership fue reconocida por Offbeat como la mejor banda de blues. El disco fue nominado a mejor álbum de soul y Mem como mejor artista de blues-soul por los Blues Awards.
En el concierto se sumaria a la Membership una poderosa sección de viento formada por tres saxofonistas: Tim Green y Jason Mingledorff, con los que Mem ya había grabado anteriormente, y Joe Cabral. Seguirían en la banda 'Rhock' Dabon a los teclados y Josh Millingham a la batería, además de Angelo Neocentelli al bajo, que debutaba en un disco con la Membership. Es una delicia escuchar un disco en directo con tan buen sonido y una ejecución musical tan portentosa, que mejora lo que parecía imposible, como es lo mostrado en discos en estudio como Spend Some Time With Me y I'm From Phunkville queda, que precisamente son sus discos más representados en la grabación.
Una fiesta de funk que empieza con cuatro trallazos del calibre de Payin' My Dues, Smell Something, No Religion y Who Are They. Exhibición a todo trapo, la Membership sonando rotunda y a punto de desbocarse por momentos, como en No Religion, y Mem con unos solos de altura, como de costumbre, llenos de intensidad y elegancia. La sección de viento acoplada al máximo. Llegan los momentos más emotivos con All I Have, el único tema nuevo, escrito acerca de los efectos del Katrina en Nueva Orleans (que tuvo un tremendo impacto en la vida de Mem y parte de su banda, prácticamente lo perdieron todo), que es por supuesto un tema lleno de dolor, pero también de belleza. Tiene un solo de Tim Green con un conn-o-sax, que según dice Mem es un instrumento raro de encontrar y más raro aún de encontrarlo en grabaciones. Le sigue una fenomenal versión del I Won't Back Down de Tom Petty (que tiene una letra que podría haberse escrito por una tragedia como el Katrina), muy grande Millingham a la batería. Continúa en otro tono más bullicioso No Such Thing, otro tema que es perfecto para el directo. Después llega el soul agrio con Forget About Me y un fin de ceremonia con dos temas de casi 25 minutos entre los dos que empieza con el Voo Doo de sus paisanos Neville Brothers, una versión instrumentalmente muy fuerte y que es un clásico de sus directos desde hacía mucho tiempo, y para cerrar el disco la tremenda Phunkville, un tema que hace parar el tiempo, realmente escuchar algo así hace que te olvides de todo lo demás y te importe muy poco cualquier otra cosa.
Se sacó un ep de adelanto para el festival de jazz de Nueva Orleans con dos temas que se descartaron: una versión de Black Cat Bone, tan o más funky aún que la de Albert Collins, y su balada soul Not My Friend. En 2008 sacaría su última grabación de estudio hasta la fecha, que se editaría directamente para descarga, Goodbye Mr. President, en la que dedica una "cariñosa" despedida al anterior presidente norteamericano, otra gran e inspirada canción.
También por esa época dos novelas diferentes hacían mención a Mem Shannon, precisamente dos de terror: Bad Moon Rising de Jonathan Maberry y Fat White Vampire Blues de Andrew Fox. Y asimismo es de destacar, como no, su participación en el segundo episodio de la segunda temporada de la sensacional Treme, en un episodio llamado casualmente Everything I Do Gonh Be Funky, como si extrañara que Mem Shannon y el funk como concepto fueran juntos.
Nuevo cambio de sello discográfico para el que fue su quinto y hasta el momento último cd de estudio, grabado para Northern Blues y producido por el propio Mem Shannon, y de nuevo grabado en Nueva Orleans, rodeado de amigo que colaboran en el disco, caso de Trombone Shorty, Billy Martin o Tyrone Pollard que, como dicen los créditos del disco, hizo aparición porque era domingo, no había partido de los Saints de Nueva Orleans y no tenía nada mejor que hacer. Antes de la grabación Mem había dejado de nuevo constancia de sus habilidades guitarreras otra vez con su amigo Chip Wilson en su cd Mostly Blue. Esta vez Mem coge la eléctrica en el blues lento Attitude Rules, otro tema que es para algo más que para completistas, de hecho todo el disco es fenomenal, con un sonido tan natural que es difícil de creer. Chip Wilson, otro músico con tanta calidad como eclecticismo.
Para I'm From Phunkville en la banda seguían 'Rhock' Dabon a las teclas y Doug Belote a la batería, que se reparte el trabajo casi al 50 por ciento con Josh Millingam, que ya se quedaría con el puesto en la Membership, y al bajo Ian Michael. Todos forman una banda de ensueño y todos aportan lo suyo para que este cd tenga un sonido tan conjuntado dentro de todo el abanico de estilos que contiene, donde Mem continua epatando con un trabajo impresionante a las guitarras, que por su habilidad, intensidad y sentimiento, desde el inicio hasta el final, es un monumento a la guitarra, con sentidas acústicas, eléctricas cristalinas y otras más distorsionadas. El disco es largo y denso, repleto de canciones espléndidas, con todos los palos conocidos de sus discos anteriores e incluso llevando al límite su sonido, en el que su voz le da una cualidad muy cercana e intimista a ratos y en otros aporta humor sin dejar de ser convincente.
Gran comienzo con The Reason, funk pegadizo con coros de Tyrone Pollard. Destacan los metales y la percusión de Billy Martin (de Medeski, Martin & Wood). Inspiradas letras sobre todo lo que nos puede tocar las narices alguna vez, políticos incluidos. "¿Por qué me haces escribir esta canción?"
Swing Tiger Swing es sobre uno de los ídolos deportivos de Mem, Tiger Woods, aunque el tema es, claro, anterior a todas las polémicas de Woods. Musicalmente una fiesta muy a lo Nueva Orleans, con ese ritmo de batería y esos metales tan de allí, entre ellos Trombone Shorty.
Perfect World, agria balada soul con Mem de nuevo con la acústica y con Rhock Dabon destacando con las teclas.
El tema más impresionante, no sólo del disco, también de su carrera en general, es Phunkville. Funk lento de alta escuela, arrollador y adictivo. Un prodigio de 10 minutos que podría servir para definir el estilo de Mem, tanto con la guitarra, a la voz y con unas letras que relatan "un sitio en mi imaginación, donde no se permite a nadie estar quieto y donde si no te mueves te pueden llevar a la cárcel". Exhibición de Mem en unos solos con la eléctrica con un punto de distorsión. Uno podría vivir en un sitio como Phunkville de por vida.
I'll Kiss A Pitbull empieza como otra balada soul, pero al poco se destapa como uno de los temas funk más traviesos y divertidos de toda su discografía.
Más soul con Battle Ground, un emotivo tema sobre superar adversidades, con un estupendo solo de saxo.
The Lights Of Caracas es un instrumental jazzy, brillante Mem con la acústica y la eléctrica, dando cuenta de toda su delicadeza y destreza, y también vuelve a destacar Dabon con las teclas.
Sweet Potato es, sorpresa, un tema a medio camino entre el blues y el jazz, con Mem de nuevo mostrando su calidad guitarrera.
Más blues con otro de sus mejores y más impresionantes temas, No Religion. Mem tirándose al barro con solos de guitarra más sucios y agresivos. Otro punto álgido de su carrera y de los mejores blues de los últimos tiempos. Tanto Sweet Potato y No Religion son los temas más blues que hizo desde su segundo álbum.
Forget About Me es otro soberbio tema, elegancia soul y Mem en una de sus mejores letras, narración muy emotiva sobre almas perdidas.
Se atreve a llevar a su terreno Eleanor Rigby de los Beatles, aunque musicalmente tiene muy poco que ver con el original. Ritmo hipnótico y solo de saxo de Jason Mingledorff que precede un final poco común.
Ignant Stick, otro gran tema, funk muy original con un Mem aconsejando a jefes y políticos a ir por el buen camino a no ser que quieran recibir su merecido. Hay tanta gente a la que ponerle un tema como este.
Termina su disco en estudio más largo, casi 70 minutos, con una fiesta del calibre de We Going. Funk con grandes guitarras solistas y rítmicas, metales y líneas de bajo geniales. Uno de los temas con los que solía abrir sus conciertos de esa época, y es que We Going vale para cualquier cosa, una juerga musical repleta de elegancia, ritmo y swing.
Segunda y última entrega de Mem Shannon para Shanachie Records, de nuevo con Dennis Walker produciendo, aunque esta vez Mem no tendría la ventaja de jugar en casa, la grabación se llevó a cabo en los Ardent Studios de Memphis. Hay novedades con respecto a la banda anterior, para este disco le acompañan Joe Sherman al bajo, Doug Belote a la batería y Robert "Rhock" Dabon a las teclas, convirtiéndose los dos últimos en piezas importante de su banda durante muchos años. Además está el añadido siempre fabuloso de la inclusión de los míticos Memphis Horns, que también le acompañarían en algún concierto poco después de salir el disco. El disco sigue los parámetros del anterior Spend Some Time With Me, con una producción robusta y una gran variedad, tanto en lo musical como en las letras. De nuevo no se puede encontrar prácticamente nada parecido a un blues clásico, pero no cabe duda de que la voz, la guitarra, las letras, todo, viene de alguien que lleva el blues en el alma.
Con Drowning On My Feet arranca el disco. Puro soul en ebullición con gloriosa sección de metales a cargo de Andrew Love y Wayne Jackson. Voz profunda de y solo de guitarra de altura de Mem, que también sabe usar los silencios al nivel de los más grandes.
Sigue la única versión del disco, Why I Sing The Blues de B.B. King. Pletórico. Aparte del inicio y el final del tema el resto es cercano al original, pero es que hacer esa mítica canción y obviar el ritmo, el bajo que tenía, sería absurdo. Otro solo enorme de Mem que también canta con convicción, y es que de las canciones de B.B. esta tal vez sea una de las que tiene unas letras que encajan absolutamente con su propio estilo de escribir, combinando brillantemente crítica social y humor al mismo tiempo.
Memphis In The Morning, sofisticado cruce de soul y blues lento, tal vez de lo menos inspirado del disco pero con buenos metales y solos.
S.U.V. no es sólo el tema más conocido del álbum, es también de lo mejor que haya hecho nunca Mem. Monumental y original temazo sobre "esos S.O.B.'s en sus S.U.V.'s". Letra genial, ritmo funk imparable y solo impresionante final de Mem. Alta escuela, clase y fiesta funk a partes iguales. Canción nominada a los Blues Music Awards.
Más funk, aunque algo más contenido con Invisible Man, en el estribillo aumenta la pegada bajo el mismo ritmo. Un tema instrumentalmente soberbio.
Tired Arms, maravilla cercana a los parámetros del country. Relato conmovedor y cercano con las elegantísimas y sentidas teclas de Rhock Dabon. Belleza en toda su extensión.
I Smell Something es más funk marca Mem Shannon y otro de sus clásicos en vivo, otra reivindicación sobre su música favorita, lo cual nunca está de más, y con los Memphis Horns caldeando el ambiente.
You Belong To Him es Mem únicamente cantando, que no es poco, y respaldado por las teclas de Dabon. En teoría tuvo que haberse grabado con guitarra acústica, y siendo eso una pena la canción es lo suficientemente buena.
Funk con toque jazzy y con teclados predominantes en I Love The Way You Love, un tema algo más discreto que el resto del material.
Unconditional Love es más funk contenido con mayor empuje en los estribillos, otra de las maravillas del disco con solos extraordinarios de Mem.
Shake Up The Floor es otra juerga funk con guitarras rítmicas hipnóticas y base rítmica tremenda. Un tema fuerte con Mem muy inspirado vocalmente.
Doing The Best That I Can finaliza el disco de forma fenomenal, con funk por todo lo alto y declaración de principios por parte de Mem en las letras. Más solos apabullantes, base rítmica sólida y metales que se unen a la fiesta, glorioso.
Mem Shannon ficharía por el sello Shanachie siendo Spend Some Time With Me la primera de las entregas. Los cambios eran evidentes ya desde la portada y el título. Mem quería probar a no incluir la palabra "blues" en el título del disco, lo cual, oyendo el contenido del álbum que había grabado, era más que lógico. Otra novedad importante estaba en el productor, Dennis Walker, quien había trabajado en los discos que lanzaron al estrellato a Robert Cray y que también produjo a Joe Louis Walker y a B.B. King entre otros de los músicos que han sentido que el blues es un género más flexible de lo que muchos creen. También contaría con una banda prácticamente nueva, en la que sólo repetiría de sus anteriores discos Jackie Banks y Chuck Chaplin a las teclas, y tendría el añadido una potente sección de viento que hace que todo suene a gloria. Grabado en Nueva Orleans, como los dos anteriores, Spend Some Time With Me es un disco que define a Mem Shannon a la perfección: sus influencias, su variedad estilística y a dónde quería llevar su música. En el disco no hay nada que recuerde a un blues clásico excepto por algún detalle, aunque su espíritu planee por todas partes, en su guitarra, en las letras, pudiendo ser eso difícil de ver para los aficionados más radicales. Este es un disco soberbio, lleno de vitalidad y entusiasmo, vibrante desde las primeras notas, quizás su mejor trabajo en estudio junto a I'm From Phunkville. Un álbum que muestra a un músico que no se conforma con lo andado y que arriesga con el eclecticismo por bandera, con un trabajo soberbio a la guitarra, cantando con convicción, y que cuenta con letras brillantes por todas partes, que muestran a alguien que es consciente de lo que le rodea a pesar de que su música pudiera parecer orientada a seguidores más inmovilistas. Una grabación que se puede encontrar en los estantes de blues pero que bien podría estar en los de funk o soul.
Algo que siempre agradeceré con respecto a Mem es que conocí su música en orden cronológico. No me pasó lo mismo con Joe Louis Walker, Robert Cray o músicos de otros estilos como Paul Westerberg. Puede ser que por esa circunstancia no disfrute de los primeros discos de Cray o Walker, y en su caso los de The Replacements de la misma forma que discos posteriores de esos artistas. Con Mem Shannon no me pasó eso, y para cuando cayó en mis manos Spend Some Time With Me ya era un fan que sabía de que me encontraba ante alguien que apuntaba muy alto y por eso cuando algo como este disco cayó en mis manos fue muy emocionante ya que veía que todo lo que esperaba de él se cumplía de largo. Un músico ejemplar, sin complejos, consciente del pasado pero sin ser esclavo de él. Que luego alguien con ese talento pueda ser más o menos famoso o conocido es otra cosa.
La primera bomba es Who Are They, funk de alto octanaje que se ha convertido en todo un clásico de su repertorio, un inicio arrollador y espectacular que es sólo un apunte de lo que se viene encima. Crítica social en las letras, sonido alejado del clasicismo con acordes y bajo descomunal, y un solo de saxo de altura a cargo de Jason Mingledorff.
Con Payin' My Dues hay un acercamiento al rap en la voz de Mem, donde se queja de la idiosincrasia de la vida del músico pero en tono humor con frases tipo "me pagaron con sobre tan delgado que hasta Stevie Wonder podrías ver a través de él" o "el bajista se largó, el saxofonista se puso malo y el batería me robó la furgoneta". Grandes solos de Mem entre la sección de metales en otros de sus clásicos.
Cambio de tercio con Not My Friend, estupendo tema de soul a fuego lento con letras sobre amistad traicionada. Mem no había cantado a ese nivel anteriormente.
Una de las letras más divertidas va con el tema estrella, a mi modo de ver: Don't Talk About My Mama. Inmenso funk con un estelar Mem a la guitarra tanto en los acordes que sobrevuelan durante toda la canción como en el solo final que auna elegancia, técnica, intensidad y espectacularidad a partes iguales. Otro tema arrollador, irresistible, sacando partido a los metales, que elevan la canción a los altares del funk. The Last Time I Was Here tiene una orientación diferente, tema intenso con una de las letras más seria de todo el disco, con Mem sacando lo mejor de su talento narrativo con tema de la esclavitud y sus posos actuales, un tema valiente y arriesgado, musicalmente una maravilla.
Temática muy seria también en Pray For The Children que Mem escribió como respuesta a la matanza en la escuela de Columbine. Soul con los metales acentuando las partes más dramáticas.
Dirty Dishes es quizás el tema con un ritmo más trepidante, con Mem aconsejando que cada uno se dedique a lo suyo, se dejen de cotorreos y de críticas destructivas. Cambio de ritmo central con brillante solo de Mem en otro tema de altura.
A Certain Shade Of Blue puede ser la canción más romántica de los que haya grabado Mem, podría pasar por una balada country, no obstante tiene a Dave Easley a la pedal steel guitar. El escueto solo de Mem con la acústica y cuerdas de nylon es una preciosidad.
Spend Some Time With Me es otro tema con ese funk tan típico en Mem, con una de las letras más sexy de su carrera. Más metales gloriosos, riffs de guitarras adictivos y todo lo que se puede esperar de una fiesta funk como esa.
Mother's Love brilla menos que el resto que el resto del disco, quizás el tema más monótono del álbum, aunque tiene buenos solos de Mingledorff al saxo.
La única versión es Born In This Time, un tema que Mem había oído en los títulos de iniciales de la película Mandingo, cantada por Muddy Waters. En el disco Mem está únicamente acompañado por un clarinete, eso y la orientación del tema le acaba dando la sonoridad más Nueva Orleans de todo el disco, una delicia de canción.
No Such Thing cierra el disco con más funk, otro tema impresionante y otro clásico en sus directos. Parte de los metales son calcados de los de My Humble Opinion del anterior álbum, algo que ya se avisa en los créditos, pero el tema es totalmente diferente, gran epílogo a un disco sensacional y con una declaración de principios tan verdadera y personal como es: no existe tal cosa como "demasiado funk".
También en 1999 se editó otro disco que contaba con la participación de Mem en un álbum de otro gran músico de la escena de Nueva Orleans, A Jumpin' Somethin' de Chip Wilson. Un trabajo soberbio en homenaje a la música de Duke Ellington con guitarras y otros instrumentos acústicos, entre ellos metales. Mem participa en una versión de Cottofields con un solo acústico maravilloso, otra muestra más de su capacidad a las seis cuerdas.
En vista de la buena recepción que tuvo en general A Cab Driver's Blues (que le sirvió para recibir una nominación a los W.C. Handy Blues Awards como mejor nuevo artista de 1996) y de que su agenda de conciertos se iba incrementando Mem Shannon decidió dejar de lado su trabajo como taxista en 1996 para así dedicarse más plenamente a la música. 2nd Blues Album es el segundo y último álbum de Mem Shannon para la compañía
discográfica de las cajas de cd’s verdes, Rykodisc. Producido de nuevo por Mark
Bingham, que se ocupa también del bajo en Charity, este segundo trabajo tiene quizás
una producción algo más elaborada que la de su anterior trabajo, aunque en ocasiones el sonido sea algo opaco. Ya sin conversaciones
grabadas en recorridos nocturnos en taxi, a Mem le acompañan
prácticamente los mismos músicos que en su primer disco, excepto por el batería,
de la que se ocupa en casi todo el disco Jeffrey “Jelly Bean” Alexander. Este es un trabajo más abierto musicalmente que el anterior, todavía alejado de lo que llegaría a ofrecer Mem en sus siguientes grabaciones pero disfrutable, y de nuevo con todos los temas compuestos por él mismo, algo nada habitual en discos de blues. Las letras continúan a partes iguales con la crítica social y experiencias personales con toques de humor como base, alejado de la temática más fantasiosa de parte de la música de Nueva Orleans.
El disco se inicia con Wrong People In Charge, funk-rock con adornos de las guitarras más rockeras de Mem y con unas letras llenas de ira
contra el sistema.
Old Men es puro soul de Nueva Orleans, un gran tema, muy
bien arropado por teclados y piano, y con un buen solo final de Mem. Estupendas letras sobre la tercera edad.
Funk de perfil bajo en Charity, guitarras distorsionadas y
saxos arropando este tema sobre un hospital gratuito de Nueva Orleans, con la
batería de James Varnando marcando el ritmo, lento pero adicitivo.
Más funk con Say That Then, con mayor ritmo, saxo doblado y con unos teclados que recuerdan a Stevie Wonder. Letras sobre
la timidez y la inseguridad. De lo mejor del disco.
One Thin Dime, el tema más complejo del álbum. Inclasificable, un tema conmovedor ante el que es muy difícil quedarte igual. Con toda clase de guitarras y Mem muy emotivo en una narración sobre desdichados. La
letra, el tono de la canción, la voz de Mem, todo encaja perfectamente, y además cuenta con un
solo de guitarra acústica maravilloso, una de esas perlas que deja de vez en cuando.
La carga emocional se rebaja con Mirror Mirror, quizás la canción más discreta de la colección.
My Humble Opinion, mucho más funk, uno de los mejores y más
fuertes que haya hecho Mem, estupendos riffs y un solo apabullante al final. Uno de los típicos alegatos de Mem a favor del funk.
Down Broke cuenta sólo con las guitarras de Mem y su voz,
tema blues de ambientación jazz con Mem brillando con unos solos muy clásicos
y muy elegantes, con Mem cargando contra su anterior oficio.
Otro blues, muy jondo, casi a lo John Lee Hooker, es Do You ‘Yuh’
What I Say, con fenomenales solos de Mem, ya sea con la acústica o con la eléctrica,
y con Lance Ellis al saxo, no obstante con las letras más flojas de todo el disco, intencionadamente o no.
Con Mr. Blues vuelve el funk, buena introducción y duelo final entre la guitarra de Mem y el
saxo de Tim Green.
Para terminar The Blues Is Back, de nuevo en solitario y en una
onda cercana a Down Broke, pero algo más monótono.
También en 1997 Mem participó en un homenaje a Muddy
Waters que se llevó a cabo en el Kennedy Center de Washington. El evento contaría con
gente de la talla de Buddy Guy, John Hiatt, Koko Taylor, Peter Wolf o Chalie
Musselwhite, también con artistas menos populares como Phoebe Snow o Nick
Gravenites. Un buen tributo a uno de los personajes más grandes e inspiradores del blues. Gypsy Woman es la canción incluida de Mem Shannon, brillante aunque muy respetuosa, voz y guitarra a gran altura. El concierto se editaría tanto en audio como en video.