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miércoles, 17 de octubre de 2018

Alejandro Escovedo & Don Antonio. Tempo Club 2018.10.16














jueves, 30 de octubre de 2014

Jason Isbell & The 400 Unit - Live From Lincoln Center



Inminentemente me largo a tierras leonesas para trabajar, estaré un poco más ausente aún que de costumbre, pero para el que quiera aquí dejo un regalito. Un conciertazo de Jason Isbell & The 400 Unit en el Lincoln Center neoyorkino. Un poco terminado a contrarreloj, no está perfecto, pero si algún manitas quiere intentarlo el concierto se encuentra fácil en el sitio de PBS, hay que buscarlo en Live From Lincoln Center. He integrado en el concierto todas las canciones extras, no se por qué pero a partir de Outfit el sonido está un poquito desincronizado, con más tiempo lo hubiera arreglado, y tal vez lo haga más adelante, pero es fácil de solucionar con el VLC.

http://thepiratebay.se/torrent/11332511

Jason Isbell & The 400 Unit
Live From Lincoln Center
January 30 2014

Flying Over Water
Tour Of Duty
Go It Alone
Decoration Day
Stockholm
Relatively Easy
Live Oak
Different Days
Alabama Pines
Codeine
Cover Me Up
Travelling Alone
Elephant
Heart On A String
Outfit
Super 8
Can You Hear Me Knocking

Extras:
Making to the next week
Hiding Behing The Curtain
My Main Guitar

jueves, 16 de octubre de 2014

Ruthie Foster - Promise Of A Brand New Day


Vuelta al redil de Ruthie Foster al tipo de música con la que se dio a conocer, afortunadamente. Es posible que tanto reconocimiento por un disco como The Truth According To Ruthie Foster o por su maravilloso directo Live At Antone's se haya traducido en presión por parte de su discográfica para aprovechar el momento e intentar sacar partido con el sobre-producido y un tanto impersonal Let It Burn. Por eso no es raro que Ruthie haya retornado a donde sin duda se siente más confortable, en un entorno como en el que se arropa en Promise Of A Brand New Day. Let It Burn es un buen disco, y la versión del Set Fire To The Rain de Adele, aparte de sorprendente y majestuosa, supera a la original en todo. Pero Ruthie es una artista con una personalidad tan fuerte y una calidad tan inmensa en todo lo que hace que no necesita discos fuera de su onda. Aunque en este caso Meshell Ndegeocello se encargue de la producción (también aporta el bajo), Promise Of A Brand New Day hace volver a Ruthie a las sonoridades de The Truth According To y los discos anteriores.

Artista inclasificable. Gospel, blues, soul o lo que sea, todo lo que sale de su prodigiosa voz y sus emotivas canciones es material inspirador, que llega al alma y es capaz de alegrar el día más triste. Con Ruthie Foster te olvidas de tendencias o de estrategias comerciales. Esto es música de verdad, de una artista capaz de conmover y mover montañas con sus composiciones y sus interpretaciones. Se pueden adivinar fuertes convicciones a través de su música. Una de las canciones, Second Coming, habla sobre Martin Luther King y John Brown, y aunque no sea una composición de Ruthie, es del bluesman Willie King, no creo que mucha más gente pueda darle tanta credibilidad a la letra de la canción. Con instrumentación reducida y canciones sencillas, pero con identidad propia, Ruthie Foster vuelve a hacer un disco en el que es fiel a sí misma, tan natural y falta de pretensiones como en sus orígenes, con un entusiasmo desbordante y demostrando canción a canción lo que es ser músico de verdad, de los que tienen compromiso sólo con su arte y cuya personalidad impregna todo lo que hacen.






jueves, 2 de octubre de 2014

Ryan Adams (2014)


Mucho tiempo lleva este hombre de greñas despreocupadas (y orgulloso portador de camisetas de Slayer últimamente) alegrando con su música a sus seguidores, ya sea con Whiskeytown o su carrera en solitario, pero ahí le tenemos de nuevo, al pie del cañón y haciendo las cosas a su manera, por muy mal que a muchos les parezca. No se le suele nombrar junto a otros célebres estandartes de la música norteamericana de los últimos veinte años, tampoco su trayectoria es que muy respetada por ciertos sectores, que anteponen sus salidas de tono a la calidad de su obra, pero esta se basta por sí sola para cerrar muchas bocas. Psicológicamente inestable, pero con una capacidad de crear música personal como pocas veces se ve. Discos como Heartbreaker o Gold no están al alcance de cualquiera. Hasta alguien como Elton John reconoció la influencia de la sublime sencillez que impregnaban las canciones de un disco como Heartbreaker. Pero Ryan no se paró ahí, y con discos sucesivos demostró una capacidad para reinventarse constantemente. Lo que para muchos podrían ser bandazos estilísticos para mi es inconformismo, querer probarse a sí mismo, y es cierto que Ryan Adams puede hacer discos que para muchos serán esperpénticos, como ese metalero Orion o el también reciente 1984 (un disco pseudo-punk con Ryan a cargo de todos los instrumentos y con canciones de apenas un minuto), pero yo lo veo como una absoluta falta de complejos y no querer regodearse con lo ya conseguido. No estaría mal tener más artistas honestos y valientes como Ryan en estos tiempos, comprometidos con su música, sin artificios, y sin miedo a pegar un patinazo de vez en cuando, pero capaces de tener una carrera sólida, en lo que prime sea la música, no la pose o el mercantilismo.

En este disco llamado simplemente Ryan Adams nos encontramos ante música que guarda algún punto en común con algo como Cardinology o Cold Roses, aunque es un paso adelante más en la carrera de este músico. No es un disco sencillo de asimilar, especialmente viniendo después de III/IV o Ashes And Fire, unos trabajos tremendos y lustrosos en los que Ryan dejaba ver que no había perdido capacidad, y que es capaz de pasar de sobrevolar entre todos los estilos que le apetezcan sin perder su identidad. Pero con este último si que estamos ante un disco que entra poco a poco y que tiene más de lo que aparenta después de unas primeras escuchas. Rodeado de colaboradores tan interesantes como Benmont Tench, Tal Wilkenfeld o incluso Johnny Depp, las canciones de este álbum encierran una profundidad muy poco común en músicos de su generación. En mi caso creo que me ha ayudado ver a Ryan en vídeos interpretando estas canciones y hablando sobre ellas. También es un disco al que la noche le ayuda. Esa introspección con guitarras ruidosas me recuerda a alguien como Jason Isbell (Gimme Something Good tiene puntos en común con Go It Alone), al que Ryan pidió que le acompañara en una gira no hace mucho e incluso ayudó a Jason cuando logró dejar atrás su adicción al alcohol, aunque en este caso se puede decir que la influencia es recíproca. Realmente no hay canciones que destaquen ni por encima ni por debajo de las otras, lo que hace a Ryan Adams, el disco, un trabajo bastante homogéneo, también por el tono emocional, algo que Ryan domina como pocos, y estilísticamente, aunque haya canciones más desnudas que otras en instrumentación. Música profunda, que brilla en la oscuridad, que emociona más a cada escucha y te deja con ganas de más, y de preguntarte, ¿con qué vendrá Ryan la próxima vez?

En el estupendo vídeo de abajo podemos ver a Ryan Adams tocando canciones de su álbum homonimo, de 1984 y hablando de black metal, entre otras cosas. Imprescindible.

jueves, 31 de julio de 2014

John Hiatt - Terms Of My Surrender


John Hiatt, cantautor norteamericano que lleva desde los setenta entregando música muy regularmente. Un tipo normal. Sobre el papel no parece que nada demasiado emocionante pueda salir de alguien como él. No lleva tatuajes ni ropa estrafalaria, sin locas historias a sus espaldas ni escándalos. Pero todo cambia cuando empieza a sonar cualquiera de sus obras a partir de Bring The Family. Para mi ese disco, junto a otros como Slow Turning o Stolen Moments, son inalcanzables, también para él, pero en todas sus entregas hay talento, emoción, honestidad, grandes canciones y una voz apasionada, perfecta para su habitual entrega de canciones, que nunca se suenan rutinarias. Muchos artistas mucho más famosos darían lo que fuera por mantener un nivel como el que tiene Hiatt desde hace tantos años. Puede ser que tener los pies en el suelo sea su secreto. Cualquier día de mierda es más llevadero con su música y cada una de sus canciones tiene un sentido y una identidad. Alguien que es capaz de enriquecer el repertorio de artistas tan deslumbrantes como Bonnie Raitt, Jeff Healey o Buddy Guy y que con los mismos acordes de siempre consigue hacer algo nuevo, capaz de llegarte al alma la mayoría de las veces. 

Terms Of My Surrender quizás sea su disco más completo desde el acústico Crossing Muddy Waters, curiosamente otro disco muy influenciado por el blues, un género del que se apropia Hiatt para reconvertirlo en material tan reconocible como lo pueda ser Have A Little Faith o Perfectly Good Guitar. El espíritu de Muddy Waters y otros están por muchas partes de toda esta colección de canciones. Siempre ha sido un admirador del blues y para él Waters es uno de sus más venerados artistas, no en vano participó en un tributo a Waters de los 90's tocando The Same Thing.

Long Time Comin' es el Hiatt de siempre, con esa calidez y esa sencillez que tanto se empeña en hacer canción, y siempre termina acertando. Con Face Of God empieza el blues, profundo y básico, forzando su voz en un tema que podría haber sido creado en tiempos inmemoriales. Marlene es otro blues, a ritmo de tren, sin prisas, pero de los que acaban ofreciéndote un buen viaje. Hay épica en Wind Don't Have To Hurry y mucha emotividad en Nobody Knew His Name, mientras que en Baby's Gonna Kick el blues y el Hiatt más clásico se funden como si tal cosa. Nothin' I Love es otro blues, áspero en su inicio, pero que termina hipnotizando, como si el mismísimo John Lee Hooker tuviera algo que ver. Terms Of My Surrender, a medio camino entre la balada y el blues es una de las canciones más bonitas del disco. Here To Stay, puede que el tema menos brillante, otro blues muy clásico con buenas voces e instrumentación arropando a John.  Old People, con las letras más divertidas del disco, sigue con el blues por bandera, algo que también impregna el inicio del tema que cierra el álbum, Come Back Home, aunque luego amplíe su radio de acción. En definitiva, un disco de John Hiatt maravilloso, una vez más. Alguien que sabe darle ese toque tan humano a su música, que es capaz de juntar diferentes emociones en sus canciones, a las que da forma como sólo saben hacer los buenos artesanos de la composición, que es lo más difícil y lo que menos se valora de la música.





viernes, 2 de mayo de 2014

Jim Lauderdale por partida doble: Black Roses & Blue Moon Junction

Dos diferentes discos de uno de los compositores más prolíficos de la actualidad, aunque cuente con la ayuda en las letras de Robert Hunter, y que lo haga notar ya desde la portada indica cuánto debe apreciar Jim la labor de su colaborador.

El primero, Black Roses, cuenta con los hermanos Dickinson, Spooner Oldman, David Hood, Ian McClagan o Shannon McNally como acompañantes de lujo a la música de Jim. Sonidos más negros y pantanosos en temas como Throw My Bucket Down, No Later Than Soon o When Jones Came Home, se nota que esté grabado casi por entero en los estudios Zebra Ranch de los Dickinson y la producción de Luther, del que además sus guitarras sobrevuelan por todo el disco, algunas veces con bastante distorsión pero siempre con su maestría habitual, una muestra de dejar su sello desde un segundo plano. Black Roses es variado pero homogéneo, Ride On es una maravillosa balada con metales, una delicia donde Lauderdale emociona con una voz a la altura del tema, y 13 Clocks recuerda a la faceta más soul de Van Morrison. Tossing Peebles At The Sky es otra de mis favoritas y Ebenezer instrumentalmente tiene una onda más a lo Hill Country Blues,  y Black Roses es otra balada, casi una nana, que finaliza el disco dejando muy buen sabor de boca y esperando que Jim repita en un futuro más discos en esta onda.


Blue Moon Junction por otra parte es Lauderdale en solitario y en acústico, desgranando un intimista y sólido repertorio de canciones para las que él y Robert Hunter no encontraron cabida en trabajos anteriores. Bienvenidas sean, pues este es otro disco en el que nos podemos deleitar de unas composiciones tan sencillas como sentidas, donde la excelente voz de Jim Lauderdale y su guitarra se bastan para emocionar en unos temas en los que hay cabida para todo, desde el dramatismo de Morgan Montague hasta su lado más romántico como Land Of My Dreams, o esa maravilla cantada a capella llamada Shadowfall. Let Me Be encajaría en algún disco de otro de los mayores compositores de la música americana, John Hiatt, con el que comparte ese talento de hacer a partir de la sencillez canciones tan imperecederas como soberbias. No todos los grandes músicos se pueden permitir el lujo de hacer un disco tan sencillo y tan profundo al mismo tiempo como este, pero claro, el talento de Lauderdale para componer tampoco lo tiene cualquiera.


viernes, 21 de marzo de 2014

Lucinda Williams, remasterizada


Ejemplar reedición del disco con el que Lucinda Williams comenzó a ser Lucinda Williams, un referente de la música de nuestros días, una mujer a la altura de cualquier leyenda de tiempos pasados y de quien tenemos la fortuna de ser contemporáneos. Desde que la música de Lucinda entró en mi vida pasaron años hasta que me hice con la anterior edición de este álbum y a pesar de que lo primero de ella que pasó por mi equipo fue el impresionante Car Wheels On A Gravel Road, este disco del 88 es difícil que no te enamore. La producción no estaba a la altura de lo que hizo después en Car Wheels o Essence, pero esas canciones... Una maravilla detrás de otra que forman un repertorio por el muchos y muchas darían lo que fuera. Canción por canción es posible que sea su mejor disco, al menos a la altura de Car Wheels, y uno de los más variados. Adoro la voz de Lucinda, pero es en la composición donde no tiene rival. Desde los temas más rock, como I Just Wanted To See You So Bad o Change The Locks, su material más asequible y pop, como Passionate Kisses, la sensualidad de Am I Too Blue o el blues de I Asked For Water (He Gave Me Gasoline) lo de Lucinda no es normal. Canciones extraordinarias al servicio de su talento interpretativo. Pasión, emotividad, cercanía, honestidad y un encanto difícil de imaginar en nadie más.

Lo bueno de esta reedición, doble cd a precio estupendo en Amazon, no es sólo que suene mucho mejor que el cd original, es que lo han conseguido sin echar a perder la esencia y las sensaciones que transmitían esas canciones, dejando atrás las limitaciones de la época. Con otro tipo de reediciones a uno le da por pensar que el único motivo que las justifica es poco más que para sacar más dinero, pero con canciones Crescent City o Abandoned se piensa en cualquier cosa menos en el negocio que puedan hacer, y desde luego que espero que hagan lo mismo con Sweet Old World, otro gran disco al que le hace falta una remasterización.

El segundo cd incluye un concierto en Holanda del 89, con mucho del repertorio del álbum además de joyas como Something About What Happen When We Talk y algunas rarezas de gran nivel. Tiene un sonido algo más tosco de lo que es habitual en Lucinda, con un bajo algo saturado por momentos, pero es material que vale su peso en oro. Completa el cd un corta sesión para la KPFK-FM con formación reducida, un tema del 83, Goin' Back Home, un blues grabado con ¡Taj Mahal!, y un par de temas para la KCRW-FM que ya salieron como caras B del single I Just Want To See You So Bad.

Siempre que hay alguna rodaja, con material nuevo o desconocido de Lucinda, es momento para ser feliz y enamorarse, más aún si cabe, de unas composiciones tan significativas y de tanta calidad como las que suele ofrecer esta gran mujer y que llenan los 110 minutazos de este doble cd.


martes, 20 de agosto de 2013

Jason Isbell & The 400 Unit - Austin City Limits 2013 DVD


Estupendo streaming que pude grabar anoche. Afortunadamente la grabación salió bastante bien, para ser la primera vez que grabo un streaming de Youtube. Fenomenal show en el que Isbell y su banda repasan buena parte de Southeastern con temas también de Here We Rest y de su material con Drive-By Truckers, aparte de una estupenda versión de Can You Hear Me Knocking? de los Stones.

Flying Over Water
Go it Alone
Alabama Pines
Decoration Day
Outfit
Cover Me Up
Different Days
Live Oak
Codeine
Traveling Alone
Elephant
Stockholm
Super 8

Danko/Manuel
Can't You Hear Me Knocking?

Enlaces:



3.61 GB 
Youtube HD 720p

Format: MPEG-PS
Overall bit rate: 5 869 Kbps

Width: 720 pixels
Height: 480 pixels
Display aspect ratio: 16:9
Frame rate: 29.970 fps
Standard: NTSC

Audio
Format: AC-3
Bit rate: 256 Kbps
Channel count: 2 channels
Sampling rate: 48.0 KHz
Bit depth: 16 bits

lunes, 19 de agosto de 2013

Buick MacKane - The Pawn Shop Years


Después de seguir la carrera de Alejandro Escovedo (que es mi favorito de entre todos los famosos con quienes comparto cumpleaños) desde hace tiempo y de haber podido escuchar casi todo lo que ha sacado en solitario uno quería más, así que poder hacerse con una joya como esta por dos míseros euros en Second Spin es maravilloso, y lo que es poner el cd y ser vapuleado por The End para empezar es aún mejor. Esto no es para escucharlo a un volumen amable, esto es rock'n'roll garajero, ruidoso y lleno de furia, vitalista, muy neoyorkino y también de Detroit, un auténtico tormento para los vecinos. La discografía en solitario de Alejandro Escovedo es espléndida, llena de discos geniales, una lección tras otra de como debe ser el rock americano, sin límites ni complejos, pero sus primeros amores musicales fueron las guitarras sucias y el punk-rock, por lo que no extraña demasiado que decidiera grabar junto con sus compinches las canciones que componen The Pawn Shop Years. Este es ese tipo de discos en que se percibe lo bien que se lo tuvieron que pasar grabándolo: guitarras ardiendo y base rítmica asesina. Un disco que termina con Loose de los Stooges, la única versión, con un Escovedo tan enloquecido como el resto, impresionante. Una joya adictiva, rockera y aplastante. 


jueves, 15 de agosto de 2013

Ted Hawkins - Suffer No More


No siempre un portento de voz y unas canciones extraordinarias son suficientes para hacerse con un nombre en la música. Ted Hawkins es el ejemplo perfecto de artista enorme con escasa repercusión. Infancia desdichada en Mississippi, reformatorios, trabajos horribles, adicciones, cárcel. Todo eso no pudo frenar un talento inmenso, pero la irregular carrera discográfica, debido en parte a su complicado carácter, no le hizo ningún bien, teniendo que subsistir durante muchos años principalmente tocando en playas californianas, sentado en su caja de plástico por unas monedas. Hasta que a finales de los ochenta ayudado por el locutor británico Andy Kershaw se estableció en Inglaterra grabando varios discos y dando conciertos, llegando a tocar hasta en Japón. Al fin era tratado como debía, grabando discos en condiciones y siendo aclamado y respetado, pero fue deportado a Estados Unidos por problemas con drogas en 1990. A su vuelta a su país se encontró con la misma situación que había dejado, prácticamente era un vagabundo de nuevo, que tenía que sobrevivir pasando el sombrero en las playas. Cuando al fin una compañía como Geffen quiso grabarle en 1995, tratándolo como merecía, y sacó The Next Hundred Years, que tuvo un éxito que él no esperaba, pero falleció al año siguiente de un infarto, dejando claro que cuando la mala suerte se ceba con alguien difícilmente hay salida.

Catalogar como conmovedora su música  es quedarse corto y siempre es estupendo reencontrarse con sus grabaciones año tras año. Nunca es mal momento para volver a maravillarse con Happy Hour, The Lost Ones, Cold And Bitter Tears, Biloxi o Sorry You're Sick, cruces de caminos donde se encuentran Sam Cooke y George Jones, donde el soul, el blues, el folk, el country y la música espiritual forman un todo. Música sin adulterar, música de verdad.

lunes, 29 de julio de 2013

Jason Isbell - Late Show with David Letterman 2013


Dicen que David Letterman es un gran fan de Drive-By Truckers, y desde luego que es bastante obvio que también adora a Jason Isbell. En todas las participaciones de Isbell en su programa no sólo Letterman se deshace en elogios hacía su música, es que no para de recomendar que la gente compre sus discos y que cuando lleguen a casa compren también las descargas de sus temas. Una de las frases que dedicó a Isbell & The 400 Unit fue: "quiero a estos tíos tanto como a mi madre" y en este último programa dijo que se fue hasta Montana única y exclusivamente para ir a uno de sus conciertos. También Letterman organizó con Paul Shaffer un concierto privado de la banda hace algún tiempo, lo cual deja ver que todo los halagos que le dedica no son gratuitos. Me encanta esta interpretación de Stockholm, el añadido a la 400 Unit de su esposa Amanda Shires a las voces y al violín y de un nuevo guitarrista le dan otra dimensión en directo, aunque me gustaría escuchar un concierto entero con esa formación, de todas maneras Live From Alabama con una formación más reducida suena increible. También me gusta la convicción de Isbell actualmente sobre el escenario, queda claro que haber dejado atrás su alcoholismo le ha venido bien en todos los sentidos.


Lo que más me ha sorprendido de la actualidad de Isbell es el excelente nivel de ventas de Southeastern en Estados Unidos, llegó al número veintialgo de la lista general, es increíble ver su nombre entre tanta morralla. Lo cierto es que no sigo el Billboard, a mi personalmente que músicos que me gusten o me disgusten vendan más o menos discos es algo que no influye ni para bien ni para mal, pero me encanta ver a un músico de verdad como Isbell que pueda disfrutar de ese éxito, y además con un disco sin artificios, lleno de canciones de verdad y con una temática tan intimista y sincera.

Después de su divorcio de Shonna Tucker, su amarga salida de Drive-By Truckers, la escasa repercusión de sus primeros trabajos en solitario o con la 400 Unit yo temía que al final todo su talento se quedara en el camino. En 2007 y 2008 le vi en Barcelona en directo, y a pesar de que fueran grandes conciertos era desalentador ver que prácticamente estábamos cuatro gatos. Por si fuera poco a sus problemas con el alcohol se juntó ver como Dierks Bentley con la canción Home prácticamente plagiaba su In A Razor Town, Isbell le puso una demanda pero no le dieron la razón, lo que económicamente fue un varapalo. Pero ahora todo parece que ha cambiado, al menos en su país. Se lo merece.

También es genial que hayan puesto en YouTube su actuación de los Americana Awards del año pasado, con su gran Alabama Pines reinando. ¡Que gran canción!



miércoles, 24 de julio de 2013

Dwight Yoakam - 3 Pears


A gloria bendita, así suena el último cd de Dwight Yoakam. Long Way To Go es una maravilla, 3 Pears es un tema vitalista, enérgico y una patada en la cara. Lo cierto es que se hace difícil destacar temas ya que de principio a fin el disco está plagado de grandes canciones con una producción modélica. Es complicado encontrar a un artista con una carrera similar a la de Dwight y que siga teniendo un nivel de calidad tan inmenso en todo lo que saca y que además mantenga su identidad en todo momento sin dejar de ampliar su aportación musical. Varios temas están producidos por Beck Hansen, lo cual habla mucho y muy bien de la amplitud de miras de alguien tan identificado como Dwight con un estilo tan denostado por tanto enterado como es el country. Dennis Hopper decía en su boxset Reprise Please Baby que Dwight es el artista de country definitivo, por su su voz, sus canciones, su presencia y su imagen, desde luego que Hopper sabía de lo que hablaba.

No le he escuchado a Dwight ningún disco flojo, su presencia escénica es soberbia y además tiene una interesantísima carrera como actor. Nada de cameos graciosos y personajes del montón, en películas como El Otro Lado de la Vida y Los Tres Entierros de Melquiades Estrada interpreta a tipos complicados. En la primera de ellas es un tipo tan desagradable que hasta la emprende con un inválido, interpretado por Vic Chesnutt, ese gran y maldito músico que vivió postrado en una silla de ruedas hasta que se suicidó. Una escena no muy edificante y seguro que difícil de intentar llevar a cabo, pero no para alguien con la personalidad y unas ideas tan claras como las de Dwight Yoakam.


domingo, 14 de julio de 2013

Lucinda Williams - El Rey Theatre, Los Angeles 2007


Como pasan los años, parece que fue ayer cuando salieron los dos sets de cd's en directo de Lucinda donde repasaba de pe a pa, tanto en Nueva York como en Los Angeles, sus discos en estudio desde Lucinda Williams a World Without Tears. Me decidí por el set de Los Angeles ya que en el foro de su web oficial decían que en general las actuaciones angelinas estuvieron algo mejor que las neoyorquinas.

Son discos sin mucha postproducción ni retoques, son directos de verdad, aquí no hay regrabaciones de nada, la música tal como es. Incluso en algún cd la música sube o baja de volumen dependiendo de la intensidad del tema en cuestión, tales imperfecciones le dan a todo esto un valor añadido, aunque el motivo tal vez fuera no tener mucho presupuesto para hacer tantos discos en directos "bonitos".

Estos cd's incluyen desde las introducciones de Lu a muchas de las canciones hasta las meteduras de pata y vuelta a comenzar en ciertas ocasiones, algo comprensible ya que muchas de esas canciones no eran interpretadas en directo desde hacía mucho tiempo e incluso algunas debutaban en vivo, y por mucho que ensayaran todos esos temas algún gambazo se coló, pero a Lucinda se le perdona absolutamente todo, y más en unos shows en los que se nota que estuvo de muy buen humor.

Con el impresionante repertorio de canciones tan grandes que tiene Lucinda hacer algo así era hasta necesario, el sonido sus discos antiguos, Lucinda Williams y Sweet Old World especialmente, se había quedado algo desfasado y es una delicia poder disfrutar de temas como Crescent City, Side Of The Road o Which Will con un sonido más cercano a lo que es Lucinda realmente, sin el lastre de un sonido un tanto desfasado en sus trabajos anteriores a Car Wheels.

Tal vez mi momento favorito de toda la serie pueda ser una impresionante Out Of Touch, a Lucinda no le queda más remedio que decir al final: "that song is fucking great, damn!". En esa época todavía estaba en su banda Dough Pettibone y en los conciertos contó con la ayuda de Steve Earle, Jim Lauderdale, Emmylou Harris, Allison Moorer y muchos otros. También adoro su disco en vivo del Fillmore, pero hacer este tipo de sets de cd's debería de darse más a menudo. Con limitaciones técnicas y poco presupuesto es como los grandes demuestran lo que son.

viernes, 14 de junio de 2013

Lucinda Williams - Madrid 13 de Junio 2013

No quise dejar escapar la oportunidad de volver a ver a Lucinda en directo. Como aliciente que fuera con acompañamiento reducido y con el retorno, supongo que momentáneo, de Doug Pettibone como sideman no está nada mal.

Cerca de dos horas de concierto en el que se repasaron temazo tras temazo y pudimos escuchar dos nuevas canciones (que para la primera escucha no me dijeron mucho) y para los bises versiones de Violeta Parra (en castellano) y Trying To Get To Heaven de Dylan.

Con Lucinda y su voz, su presencia y esas canciones que tanto significan para quienes la seguimos no puedo tener mucha queja. Doug Pettibone, sin ser un super portento si que sabe ambientar todos esos temas tan especiales y brilla en numerosas ocasiones, así como David Sutton al bajo aportando solidez.

A mi particularmente me gusta la versión de Essence más cercana a la original, la forma de cantarla actualmene de Lucinda no me convence mucho, así que puede ser que mis momentos favoritos fueran Something About What Happens When We Talk, Joy, Blue (siempre tan sugerente) y Those Three Days, aunque todo el concierto fuera realmente sólido de inicio a fin, con la última parte, con Lucinda a la eléctrica, más rockera y con los temas más duros como Honey Bee o Change The Locks.

Del setlist que incluyo se saltó varias como Metal Firecracker, Fruits Of My Labor, Concrete And Barbed Wire o Hard Time Killing Floor. En cambio en los bises aparte de las versiones se escucharon Blessed y Get Right With God. Siempre se pueden echar en falta temas, en mi caso Metal Firecracker o Out Of Touch, pero es que la producción de Lucinda es de un nivel tan extraordinario que sería imposible que pudiera contentar a todos.







jueves, 13 de junio de 2013

Jason Isbell - Southeastern


Southeastern empezó como proyecto de álbum acústico y en solitario para Jason Isbell, pero según avanzaba con la composición y la grabación de los temas fueron entrando colaboraciones de la 400 Unit y de su actual esposa, Amanda Shires.  Por tanto, no es un disco que se separe demasiado de los parámetros del resto de sus trabajos, en solitario o con su banda.

Este disco comenzó a gestarse después de rehabilitarse de su addición al alcohol. Quien le conoce sabe que a Jason la bebida no le hacía una persona fácil y además de estar preocupado por su salud estaba harto de no poder recordar los buenos momentos. Apoyado por Amanda Shires y Ryan Adams decidió dejar de beber y aunque tuvo dudas de como podría afectar la ausencia de Jack Daniels a la hora de seguir componiendo canciones como antes este Southeastern no deja ninguna duda.

Como es marca de la casa el disco está repleto de excelentes canciones y para mi gusto cada vez está cantando mejor. El tono general del álbum está en temas como Cover Me Up, Elephant, Live Oak, Yvette o Travelling Alone, que forman parte desde ya de la genial colección de canciones maravillosas de Isbell, con ese tono tan intimista y profundo. En ellas se trata su rehabilitación y el dramatismo del efecto del cáncer sobre seres queridos. También tenemos algún arrebato rockero como Super 8, un tema que puede servir de contrapunto a otros más oscuros sin desentonar con el resto de los temas incluidos.

Hay gente que compara este album con Darkness On The Edge Of Town de Springsteen, también hay quien dice que Jason Isbell es el Hank Williams de nuestros días. No lo se. Para mi Jason es Jason, es único, capaz de expresar tanto con tan pocos elementos, con una personalidad en su música fuera de duda y con una forma tan especial de llegarte que aunque no pueda entender que quieren decir todas sus letras entiendo perfectamente de lo que habla. Un artista excepcional, que convierte lo cotidiano en magia y es capaz de lidiar con los demonios interiores, salir airoso y sacar provecho de ello gracias a su inmenso talento.

martes, 11 de junio de 2013

Alejandro Escovedo - Gravity

Habiendo descubierto la música de Alejandro Escovedo tiempo atrás aún estoy poniéndome al día con su discografía. Este Gravity fue su primer disco en solitario en 1992 y es un enorme debut. Después de haber estado en varios grupos de punk rock se decidió a concebir música que podría definir todo un género como es el americana, aunque estoy de acuerdo con un comentario que leí no hace mucho, Alejandro Escovedo es un estilo por si mismo. Hay artistas a los que le cuesta mucho encontrar su identidad, sólo hay que fijarse en alguien como John Hiatt, hasta que grabó Bring The Family su carrera no iba a ninguna parte, escuchando sus discos anteriores hoy día se aprecia la diferencia entre sus primeros discos (que es música mayormente olvidable, con sus excepciones, claro),  y lo que hizo a partir de ese disco de 1987, que le sitúan como referencia indispensable del rock americano.  

Gravity de Alejandro Escovedo ya le define desde el principio como artista de los que dejan huella. La producción del disco, obra de Stephen Bruton (prácticamente la mano derecha de Kris Kristofferson durante mucho tiempo), por supuesto que ayuda, pero es que el nivel compositivo de Alejandro, su concepción musical y su calidad como intérprete es tan increíble y con tanta variedad que uno podría vivir escuchando su música sin tener que recurrir a nada más. Por algo fue nombrado por la revista No Depression artista de la década de los 90's.

Tengo que decir que hasta que no supe de una gira que hicieron conjuntamente Alejandro y Lucinda Williams no empecé a interesarme por su música por mucho que hubiera sabido de él. Durante cierto tiempo erróneamente pensaba que se trataba de una músico de otro estilo, pero a pesar de lo latino de su nombre es tan norteamericano en su música como lo pueda ser Steve Earle o John Mellencamp.


domingo, 14 de abril de 2013

Buddy & Jim

Buddy Miller y Jim Lauderdale. Dos tipos con unas carreras a sus espaldas llenas de discos propios estupendos y colaboraciones con gente de lo mejor: Lucinda Williams, Robert Plant, Dwight Yoakam, Steve Earle, Emmylou Harris y un larguísimo e impresionante etc.
Este cd a duo muestra la grandeza a través de la sencillez y la falta de pretensiones, y es que cuando se es tan grande y se tiene buen gusto no hace falta mucho más para hacer música memorable. Corto minutaje, mucha calidad y canciones como Lost My Job Of Loving You, It Hurts Me o Vampire Girl con las que uno se puede transportar a sitios donde las modas no importan y sí el placer que da la música cuando se hace desde el amor a la propia música