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jueves, 16 de octubre de 2014

Ruthie Foster - Promise Of A Brand New Day


Vuelta al redil de Ruthie Foster al tipo de música con la que se dio a conocer, afortunadamente. Es posible que tanto reconocimiento por un disco como The Truth According To Ruthie Foster o por su maravilloso directo Live At Antone's se haya traducido en presión por parte de su discográfica para aprovechar el momento e intentar sacar partido con el sobre-producido y un tanto impersonal Let It Burn. Por eso no es raro que Ruthie haya retornado a donde sin duda se siente más confortable, en un entorno como en el que se arropa en Promise Of A Brand New Day. Let It Burn es un buen disco, y la versión del Set Fire To The Rain de Adele, aparte de sorprendente y majestuosa, supera a la original en todo. Pero Ruthie es una artista con una personalidad tan fuerte y una calidad tan inmensa en todo lo que hace que no necesita discos fuera de su onda. Aunque en este caso Meshell Ndegeocello se encargue de la producción (también aporta el bajo), Promise Of A Brand New Day hace volver a Ruthie a las sonoridades de The Truth According To y los discos anteriores.

Artista inclasificable. Gospel, blues, soul o lo que sea, todo lo que sale de su prodigiosa voz y sus emotivas canciones es material inspirador, que llega al alma y es capaz de alegrar el día más triste. Con Ruthie Foster te olvidas de tendencias o de estrategias comerciales. Esto es música de verdad, de una artista capaz de conmover y mover montañas con sus composiciones y sus interpretaciones. Se pueden adivinar fuertes convicciones a través de su música. Una de las canciones, Second Coming, habla sobre Martin Luther King y John Brown, y aunque no sea una composición de Ruthie, es del bluesman Willie King, no creo que mucha más gente pueda darle tanta credibilidad a la letra de la canción. Con instrumentación reducida y canciones sencillas, pero con identidad propia, Ruthie Foster vuelve a hacer un disco en el que es fiel a sí misma, tan natural y falta de pretensiones como en sus orígenes, con un entusiasmo desbordante y demostrando canción a canción lo que es ser músico de verdad, de los que tienen compromiso sólo con su arte y cuya personalidad impregna todo lo que hacen.






lunes, 16 de junio de 2014

The Black Keys - Turn Blue


Un camino considerable llevan ya a sus espaldas Dan Auerbach y Patrick Carney con The Black Keys y siguen facturando discos tan estupendos como este Turn Blue, de nuevo con la producción del polémico Danger Mouse. Pero esta colaboración no es que sea algo que se haya mantenido como un secreto para quienes seguimos a The Black Keys, y por lo tanto las quejas por parte de los fieles a sus inicios pueden estar un poco fuera de lugar, algo producido por el británico no se va a parecer mucho a Rubber Factory. Muy, pero que muy lejos queda ya el salvajismo de sus primeras grabaciones pero no se podrá decir que musicalmente sus últimas entregas supongan una bajada de pantalones, por mucho que comercialmente sean discos que funcionen. El espíritu que recorre las canciones de Turn Blue no está tan alejado de Thickfreakness o Chulahoma, es más, se podría decir que lo que están haciendo ahora es una vuelta de tuerca más en su afán por configurar a su antojo parte de la música negra americana, acercándola más a otros parámetros impregnados de psicodelia y misticidad. Si antes sus influencias se basaban en algo que partía del blues más áspero ahora con algunas de estas canciones nos encontramos a The Black Keys zambulliéndose en el soul más emotivo. El inicio del disco con Weight Of Love, In Time y Turn Blue sienta las bases. Música tremendamente evocadora, muy negra y nocturna, pero sin dejar atrás su sello personal por muchos efectos que puedan usar actualmente. Uno no puede evitar sentirse atrapado por la guitarra y la excelente voz de Auerbach y los ritmos de Carney durante el tiempo que dura el disco, en el que se mezcla la melancolía con sonidos cósmicos, que parte del clasicismo para convertirlo en algo etéreo e irresistible. Todo el disco tiene el mismo tono, algo sombrío en líneas generales, hasta llegar al último tema, Gotta Get Away, muy fiestero y optimista pero que encaja a la perfección para poner punto final a un trabajo que crece a cada escucha.

A partir de Attack & Release The Black Keys comenzaron a cambiar su música y a acompañarse de otros músicos, y con lo que han ido entregando desde entonces llegamos a una profundidad y a una sensibilidad insospechada en los rudos primeros tiempos. El Camino o Turn Blue no son sólo ejemplos de como hacer música apta para todos los públicos, también que se puede hacer música atractiva comercialmente sin sacrificar el fondo y la calidad. Y no hay que olvidarse, para nada, de un disco como Blakroc, su excepcional álbum en el que se mezclaron con artistas del hip-hop para hacer algo arriesgado y demoledor a partes iguales. No se si Turn Blue tendrá el impacto comercial de El Camino, da igual, no tengo ningún problema con que artistas que me gusten puedan sonar por todas partes. Si acaso el problema es para quienes no pueden dejar de ver un rato la televisión. Yo prefiero dedicarme a las aventuras musicales de The Black Keys.



martes, 1 de abril de 2014

The Robert Cray Band - In My Soul




Deliciosa rodaja a cargo de Young Bob y sus chicos. Música de verdad, apasionada, realizada con amor y mucha clase, sincera, nocturna. El título dice mucho pero más aún la música que contiene este cd. Habrá quien se rasgue las vestiduras, con cierta razón, no es un disco de blues. Lo malo es que después de 40 años de carrera habrá quien todavía espere de Robert un disco a lo John Lee Hooker o Muddy Waters. De la misma manera que, como ejemplo, no todo lo que programan en el festival de jazz de Montreux desde hace tantas décadas es jazz, tampoco lo que haga alguien que entra dentro de la categoría de bluesman tiene porque limitarse a seguir las pautas de Elmore James, aunque no haga falta ser un lumbreras para darse cuenta de que nunca podrán sacar el blues de alguien como Cray.

Este es el disco más soul y Stax de Robert Cray desde Take Your Shoes Off, también producido por Steve Jordan. El inicio con You Move Me es arrollador, clásico Robert Cray, con ese estilo tan personal que ha definido un género y que ha servido de inspiración incluso a músicos más veteranos que él. Pero ya con el segundo tema, una versión muy fiel de uno de sus ídolos, Nobody Fault's But Mine de Otis Redding (como novedad hay que decir que comparte la voz solista con su batería, Les Falconer), dice mucho de los caminos por los que discurre el resto del disco. Un trabajo más basado en la voz de Robert, maravillosa. Sorprende que alguien que ya tiene 60 tacos, aunque por su apariencia física nadie lo diría, mantenga su voz intacta, con esa potencia, esa expresividad y esa versatilidad. Pero de ninguna manera se puede decir que se eche en falta al Cray más guitarrero, siempre está ahí, no únicamente en los solos, que los hay, aunque esta vez más reposados pero igualmente intensos, también están todas esas estupendas partes rítmicas tan deudoras de gente como Steve Cropper.

El disco transcurre entre la seda, las baladas, el soul relajado, instrumentalmente arropado a la perfección y con una producción soberbia, de las que tratan de dejar el camino libre a los músicos para que suenen como deben. Nos encontramos hasta con un instumental, Hip Tight Onions, por lo que los paralelismos con Stax y Booker T. & The M.G.'s se hacen más evidentes aún. Y aunque tiene más versiones que nunca, ¿cómo podría quejarme de escuchar a Robert recreando esas fabulosas Deep In My Soul de Bobby Bland o Your Good Thing Is About To End de Lou Rawls? Fantásticas las dos, pero el material compuesto por Cray y sus músicos para este disco es bastante bueno, hay excelente material, como esos I Guess I'll Never Know, You're Everything o Pillow, tema en el que se rescata el sitar eléctrico.

Cuando aún seguía disfrutando regularmente el anterior, Nothin' But Love, dos años sin alejarse mucho de las novedades, llega este In My Soul, que creo que es un disco que se va a convertir en uno de mis favoritos de este año y uno de los que más van a sonar por mi equipo durante una buena temporada.


lunes, 20 de enero de 2014

Charles Walker & The Dynamites - Love Is Only Everything


Tercer álbum de Charles Walker & The Dinamites, y tercer e inapelable trallazo funk de tomo y lomo. Walker posee en solitario una carrera muy a tener en cuenta, un gran desconocido para el gran público que viene ofreciendo discos fantásticos desde hace ya tiempo, esos buenísimos Leaving This Old Town, Number By Heart y Soul Stirring Thing, que están entre mis discos de cabecera de música con clase, garra y calidad, con Walker imponiendo su ley con una voz prodigiosa en temas que van desde el soul más sedoso al rock más elegante pasando por el blues urbano. Para alguien con la capacidad de encajar su voz en tantos palos diferentes como si tal cosa no tiene que ser muy complicado unirse a una banda tan demoledora como The Dynamites y hacer discos tan impresionantes como Kaboom!, Burn It Down y ahora este Love Is Only Everything.

De la misma forma que los dos anteriores este disco tiene identidad y vida propia, en cierta forma con una orientación más clásica en esta ocasión, pero sin perder su negra y adictiva esencia, con base rítmica hipnótica, metales en ebullición, guitarras y teclados que se unen a la fiesta y un Charles Walker imponente, con un registro tan flexible como poderoso. Después de un tremendo comienzo con So Much More To Do y Wakie Wakie el disco continua con Still Can't Get You Out Of My Heart destilando clase soul. En la balada soul Yours And Mine Walker está acompañado por una de las pocas voces que se le pueden equiparar en la actualidad: Betty LaVette. El tema es una maravilla y aunque se salga un poco de la onda principal de los Dynamites sería absurdo quejarse de una colaboración tan estupenda. Con Love Is Only Everything continua la fiesta funk de alto voltaje y con Keep Close baja el tono pero no la fiebre. En Please Open Up The Door Charles tiene la oportunidad de lucirse de nuevo con otra balada soul de altura y con The Dynamites respaldándole a la perfección.

Un disco ejemplar que demuestra que todavía se puede hacer música sexy y bailable que suene a música real, con una banda repleta de músicos capaces de ofrecer una instrumentación impresionante y contando con uno de los mejores cantantes de esta época, con unas cuantas cosas que enseñar a tanta mediocridad que anda suelta.






domingo, 4 de agosto de 2013

Walter Wolfman Washington - Out Of The Dark



Siendo un músico que podría parecer de perfil bajo The Wolfman tiene una concepción musical y unos discos extraordinarios. Su voz y su guitarra no se suelen destacar por los aficionados al blues, pero su música es como el tábaco, con muy poco ya se te hace difícil dejarla. Tanto a la voz como a la guitarra seguramente no mucha gente le pondría por delante de tantas leyendas, pero con lo que tiene le sobra para adueñarse del blues, sin olvidarse de esas baladas de soul que son pura seda, de su poderoso funk y de lo que haga falta, Nueva Orleans por todos los poros de su piel, respaldado por metales gloriosos y una sección rítmica vigorosa y precisa.

Como tantos otros estandartes de la música negra fuera de la onda Billboard su carrera discográfica ha tenido un bajón considerable, su último cd es de 2008, el buenísimo Doin' The Funky Thing, pero su actividad en directo no decae, y con sus Roadmasters sigue apabullando allá donde vaya. Sólo pude verle una vez en vivo hace ya sus años en un festival de blues de San Fernando. Fue una pena que casi arruinaran el concierto con un sonido con el que parecían estar comprobando la resistencia del equipo, pero el repertorio fue tan bestial, con todos sus mejores temas, una auténtica fiesta de inicio.

Sus discos aguantan estupendamente el paso del tiempo y aunque adoro Sada, puede ser porque de esa forma descubrí su música, Out Of The Dark puede ser mi disco favorito de Walter Wolfman Washington. Ese incio con You Can Stay But The Noise Must Go es funk en estado puro y sólo un anticipo de lo que se viene encima. El único respiro viene con esa balada soul tan intensa, con un crescendo y una emoción desbordante, Out Of The Dark. El resto es pura fiesta para todos los que estamos enganchados a músicos tan inclasificables y personales como The Wolfman.