viernes, 6 de junio de 2014

Wake In Fright (1971) - A veces el cielo y el infierno se parecen



Aunque el título original no quiere decir lo mismo que el título que se le dió a este gran film en España, Despertar En El Infierno, creo que pocas veces una traducción libre ha podido ser más acertada que en este caso, porque las aventuras vacacionales del protagonista que en teoría le tenían que llevar a Sídney para reunirse con su novia, y que le llevan a hacer un alto en el camino en un pueblo en apariencia poca cosa, pero una vez allí se siente arrastrado por una tremenda vorágine de infernal garrulería australiana de la cual a duras penas se puede escapar físicamente, mentalmente es imposible. Aunque el argumento no tenga mucho que ver si que el clima de esta película tiene puntos en común con Deliverance. Aquí no hay paletos desdentados deseosos de sodomizar a pijos urbanitas de vacaciones ni una lucha contra los elementos, pero detrás de un paletismo de lo más campechano en Bundanyabba se esconde un portal de entrada a un desasosegante descenso a un infierno donde reinan el alcoholismo, la brutalidad y la misoginia, que engulle a todo aquel que se atreve a adentrarse, de tal forma que al protagonista no sólo se le hace difícil huir de todo eso, es arrastrado a un comportamiento y a un estilo de vida que es el contrapunto a su vida "normal" de aburrido profesor de un minúsculo poblado australiano del que también le resulta imposible escapar. El existencialismo, lo absurdo de la condición humana, la soledad o la desesperación pocas veces habrá tenido en el cine un tratamiento como en Wake In Fright, una película dura, intensa, maravillosamente horrible.


Parece surrealista que fuera dirigida por Ted Kotcheff, responsable de entre otras cosas algo como Rambo, pero que en Wake In Fright domina con vigor y sin ningún tipo de escrúpulos los tiempos y toda esa opresión, permitiendo al espectador asistir de cerca a momentos brutales y a un carnaval de personajes tan estrambóticos como humanos en realidad, demasiado, tal vez. El protagonista está interpretado por Gary Bond, un personaje que le tuvo que marcar, como Martin Sheen con Apocalypse Now, pero Wake In Fright no sería lo mismo sin Donald Pleasence, excelente en todo momento y en su salsa. Película no apta para todos los estómagos, como tampoco puede ser beberse una cerveza de un trago, una detrás de otra, pero si los encantadores habitantes de Bundanyabba pueden hacerlo también un cinéfilo que se precie debe probar experiencias como Wake In Fright. Y mucho más infernal y brutal que todo lo que se muestra en esta película puede ser la actualidad o la programación televisiva, repleta de politicastros y secesiones que colman de placer a la mayoría de los habitantes de este lado del infierno.






viernes, 16 de mayo de 2014

Bobby Rush & Blinddog Smokin' - Decisions


De los bluesmen más veteranos Bobby Rush es uno de los que actualmente tienen una carrera discográfica más interesante. Algo bueno de él es que nunca sabes por donde va a salir. Te puedes encontrar con Folkfunk, tremendo disco de blues tan grasiento como adictivo, o Raw, unas sesiones austeras, acústicas y muy jondas, o Blind Snake, más a lo R&B. Además, sus espectáculos en vivo son de lo mejor que se puede ver, con una banda sensacional y unas coristas que animan lo suyo y ayudan al gran Bobby a dar unos shows totalmente desacomplejados que aúnan música, humor y sexualidad, para muestra el dvd que acompaña su estupendo disco en directo Live At Ground Zero. Si a todo eso le unimos una voz muy expresiva, perfecta para todo lo que puede abarcar musicalmente Bobby, que no es poco, y un toque de armónica tan único y especial como él mismo, se puede llegar a la conclusión de que este gran músico de Louisiana, con todos los años que tiene, es todavía un portento, alguien que ha nacido con talento de sobra para hacer unos discos tremendos y un sentido del espectáculo como pocos.

Por eso sorprende aún más un disco como Decisions, disco en el que se acompaña de todo un Dr. John y donde brilla Bobby junto a Blinddog Smokin', exuberante banda que se pone al servicio de la estrella para acompañarle en un recorrido que explota y lleva hasta el límite mucho de lo que este gran artista es capaz de abarcar.

Abre el disco las teclas de Mac Rebennack, que canta junto a Bobby en Another Murder In New Orleans, algo que por sí solo ya vale por muchos discos enteros, un tema muy, pero que muy negro. Más blues con la armónica de Bobby y su profunda voz brillando en Decisions. A la tercera canción cambio de tercio, con Bobby Rush's Bus, fiesta funk de lujo con coros femeninos predominantes y duelos de armónica y saxo, un tema con muchos invitados pasándoselo en grande junto a Bobby. Más funk con guitarras y metales por todo lo alto en If That's The Way You Like It I Like It, y de factura similar es Funky Old Man, donde Bobby habla sin tapujos de lo que es tener su edad. Love Of A Woman es volver al viejo blues, con Bobby luciéndose con la armónica de nuevo. La sorpresa del disco, absolutamente, es Stand Back, un tema que parece sacado de cualquier disco de Santana y que Bobby y la banda acometen con una gracia y una naturalidad sorprendentes, y sin que desentone para nada con el resto del material, ¿quién más en el blues aparte de Bobby podría hacer algo así, como si tal cosa? Sigue el blues con Skinny Little Woman, y otra sorpresa, Bobby rapeando y guitarras sucias  de fondo en Dr. Rush. Se deja para el final algo tan blues y tan funky al mismo tiempo como Too Much Weekend, aunque aparece al final del disco un tema no listado, funk con guitarras acústicas que pone colofón a un trabajo brillante, tan divertido como bien trabajado a todos los niveles, algo que no está al alcance de cualquiera. Para quien quiera un antidepresivo, nada mejor que ver a Bobby en acción junto a sus chicas.





sábado, 10 de mayo de 2014

James Gandofini - Sobran las palabras


Cuando te encuentras  con la noticia del fallecimiento de alguien a quien admiras siempre es algo difícil de aceptar, más en el caso de alguien todavía joven y que podía haber hecho más, como pasa con James Gandolfini. Viendo su trabajo en Sobran Las Palabras, una de las últimas películas que rodó este gran hombre poco antes de irse mucho más pronto de lo que le tocaba, es cuando realmente me doy cuenta de lo que significa la pérdida de un artista de su calibre. Esa película no pasará a la historia como algo más que como una agradable y elegante comedia romántica, con una atípica pareja protagonista que domina el film de cabo a rabo, que físicamente pueden tener poco en común con lo que se estila en el cine comercial, pero que con su química y su buen hacer consiguen que Sobran Las Palabras te llegue mucho más que cualquier cosa facturada en honor a los leotardos ajustados usados por gente que se supone que son superhéroes.

Gandolfini y la encantadora Julia Louis-Dreyfus brillan maravillosamente en todo el metraje y consiguen que unos personajes tan desencantados de todo tengan más vida que todo un ejército de hobbits, elfos o jedis. Hay que ser muy grande para coger un personaje tan sencillo en apariencia y lograr una actuación tan memorable y cautivadora como la de Gandolfini, al que no le hacía falta mucho para mostrar un talento innato y una intensidad de un nivel estratosférico, que sabía mostrar dureza cuando hacía falta, pero también sensibilidad y cercanía. También viendo la película se puede dar uno cuenta de que el peso de la vida ya le estaba haciendo mella al tremendo actor, con una voz muy cascada en comparación a pocos años atrás, pero eso no influye a la calidad de su trabajo. 

Lo cierto es que Gandolfini desde Los Soprano estaba muy encasillado, y eso era un añadido en un mundo como en el del cine y las series, donde un físico como el suyo limita muchísimo a la hora de conseguir papeles en los que podría haber ofrecido mucho más de lo que la mayoría es capaz, algo que ha pasado y seguirá pasando a tantos otros grandes. Pero lo cierto es que el cine actual difícilmente está a la altura de él o de Phillip Seymour Hoffman. Al menos Hoffman ya era reconocido desde hacía mucho tiempo como uno de los tipos con más talento de su generación, un reconocimiento que Gandolfini, a pesar de ser tremendamente admirado por Los Soprano, no pudo alcanzar tanto como merecía, y muchas de sus películas y los personajes que interpretó se quedan cortas para alguien de su capacidad.

Pero da igual, siempre tendremos a Tony Soprano, a ese Big Dave Webster de la mano de los Coen en El Hombre Que Nunca Estuvo allí, a ese sicario homosexual de The Mexican, al sórdido Eddie de Asesinato En 8 mm., a ese matón que torturaba a Patricia Arquette en Amor A Quemarropa o a este personaje, uno de los últimos con los que deja huérfana a la gran pantalla pero con el que podemos disfrutar de nuevo de alguien único. La verdad, sobran los motivos para considerar a James Gandolfini como a uno de los más grandes.




viernes, 9 de mayo de 2014

Neil Young - A Letter Home

Me dispuse a escuchar este disco sin tener ni idea de que iba, y eso sí, sorprenderme me ha sorprendido, no lo voy a negar, pero tampoco creo que vaya a volver a escucharlo muchas más veces. Este es quizás su disco que ocupará el peor puesto entre mis menos favoritos de Neil. Sinceramente, prefiero Trans o incluso Arc antes que A Letter Home. Me parece genial que Neil le tenga tanto cariño a temas tan históricos y maravillosos como Since I Met You Baby, Crazy o On The Road Again, también otros más cercanos en el tiempo como My Hometown de Springsteen. No se podrá decir que no sea hasta entrañable lo que contiene A Letter Home, pero de la misma forma que a él le tocan tanto las narices los audios comprimidos, los cd's y todo lo demás también somos muchos los que preferimos escuchar música grabada de la mejor manera posible, y no con un micrófono del paleolítico y una grabadora cutre. Ya aquel disco de Mellencamp, No Better Than This, me tocó las narices por ese sonido tipo lo-fi, buena manera de casi desperdiciar tal inspiración en una grabación con un sonido que ya no se llevaba muchas décadas atrás, pero es que Neil ha ido más allá y el sonido es sencillamente malo. Espero que esto no se convierta en una epidemia y a otros no se les ocurra lanzar artefactos similares, que podrían tener sentido como un bonus de otros trabajos o para que se lo regalen a la pareja. Después de haber leído biografías de músicos anteriores a Neil Young o John Mellencamp si hay algo que tengo claro es que la mayoría disfrutaban de los avances tecnológicos que hacían que su música sonara mejor. Seguro que el pirado de Jack White tendrá que estar orgullosísimo también de su labor como "productor". Tampoco me extraña que hubiera tanta confusión hace unos meses con este disco, que si sí, que si no. Yo también me lo hubiera pensado mucho antes de sacar algo así. 



viernes, 2 de mayo de 2014

Jim Lauderdale por partida doble: Black Roses & Blue Moon Junction

Dos diferentes discos de uno de los compositores más prolíficos de la actualidad, aunque cuente con la ayuda en las letras de Robert Hunter, y que lo haga notar ya desde la portada indica cuánto debe apreciar Jim la labor de su colaborador.

El primero, Black Roses, cuenta con los hermanos Dickinson, Spooner Oldman, David Hood, Ian McClagan o Shannon McNally como acompañantes de lujo a la música de Jim. Sonidos más negros y pantanosos en temas como Throw My Bucket Down, No Later Than Soon o When Jones Came Home, se nota que esté grabado casi por entero en los estudios Zebra Ranch de los Dickinson y la producción de Luther, del que además sus guitarras sobrevuelan por todo el disco, algunas veces con bastante distorsión pero siempre con su maestría habitual, una muestra de dejar su sello desde un segundo plano. Black Roses es variado pero homogéneo, Ride On es una maravillosa balada con metales, una delicia donde Lauderdale emociona con una voz a la altura del tema, y 13 Clocks recuerda a la faceta más soul de Van Morrison. Tossing Peebles At The Sky es otra de mis favoritas y Ebenezer instrumentalmente tiene una onda más a lo Hill Country Blues,  y Black Roses es otra balada, casi una nana, que finaliza el disco dejando muy buen sabor de boca y esperando que Jim repita en un futuro más discos en esta onda.


Blue Moon Junction por otra parte es Lauderdale en solitario y en acústico, desgranando un intimista y sólido repertorio de canciones para las que él y Robert Hunter no encontraron cabida en trabajos anteriores. Bienvenidas sean, pues este es otro disco en el que nos podemos deleitar de unas composiciones tan sencillas como sentidas, donde la excelente voz de Jim Lauderdale y su guitarra se bastan para emocionar en unos temas en los que hay cabida para todo, desde el dramatismo de Morgan Montague hasta su lado más romántico como Land Of My Dreams, o esa maravilla cantada a capella llamada Shadowfall. Let Me Be encajaría en algún disco de otro de los mayores compositores de la música americana, John Hiatt, con el que comparte ese talento de hacer a partir de la sencillez canciones tan imperecederas como soberbias. No todos los grandes músicos se pueden permitir el lujo de hacer un disco tan sencillo y tan profundo al mismo tiempo como este, pero claro, el talento de Lauderdale para componer tampoco lo tiene cualquiera.


lunes, 28 de abril de 2014

Shooter Jennings - The Other Live


Interesante directo este de Shooter Jenning, una grabación que podría pasar por un bootleg de lujo. Aquí tenemos un concierto que no ha pasado por ningún tipo de post-producción, algo que por supuesto tiene su lado positivo. Aquí está una banda en su salsa en una grabación un tanto irregular, sin retoques aparentes, sonido un tanto tosco, sí, pero verdadero también, que muestra las carencias de Shooter a la voz pero también la pegada y la calidad de sus composiciones. Lo peor es la dejadez a la hora de los niveles de sonido de la grabación, especialmente si se comparan las dos primeras canciones, que cuentan con una diferencia de volumen demasiado evidente. Su anterior y escueto directo, Live At The Irving Plaza, era una grabación superior a esta en todos los aspectos, pero no se puede renegar de este nuevo cd que muestra a un artista de categoría desarrollando todo su potencial.

El concierto es un repaso, corto,  a todas las etapas de Shooter, con alguna versión, Isis de Bob Dylan, y una tremenda Something In The Way de Nirvana, en la que también se pueden escuchar ecos de Smells Like Teen Spirit. Hasta tenemos un tema de su polémico e interesante proyecto llamado Hierophant, de la que rescata la delirante Wake Up, que no es una de mis preferidas de ese disco pero si una muestra de todo lo que puede abarcar un músico que en un inicio parecía tener demasiado acotado su radio de acción. Una pega de la selección de canciones es que volvemos a quedarnos sin una grabación en directo de su gran clásico, 4th Of July, pero no hay quejas con temas tan estupendos como A Hard Lesson To Learn, que inicia el disco, la pegadiza y casi rapera Outlaw You y material más a la vieja usanza como Old Friend. De hecho la primera parte del disco es mucho más clásica, dejando para el final un trío arrollador con Something In The Way, Wake Up y The Gunslinger, material con una concepción más oscura y agresiva, que no será apto para quienes Shooter significa mayormente 4th Of July o Gone To Carolina, pero no seré yo quien reniegue de ese final de concierto tan devastador y ruidoso, en el que incluso una canción más clásica en su concepción como The Gunslinger contiene un final trepidante, con teclados en primer plano y un caos sónico irresistible.


miércoles, 16 de abril de 2014

Pixies - Indie Cindy


Que alguien con tanto talento como Black Francis llevara más de veinte años sin aportar prácticamente nada en el aspecto compositivo con su banda de toda la vida es difícil de entender, más cuando hace ya diez años del retorno de la banda a los escenarios, por eso que finalmente se haya decidido a sacar este Indie Cindy es una alegría. Está bien lo del retorno a las giras pero hay que completar la vuelta a la actividad aportando nueva música.

Pixies es el primer grupo que Francis tuvo nunca. Su discografía es un ejemplo de música apasionada, valiente, honesta, y revolucionaria. Supongo que habrá gente que pondrá pegas a Indie Cindy, pero no seré yo quien critique nuevas canciones de Francis, más cuando me parece un disco que va desde lo correcto hasta lo muy brillante. Puede que no haya nada comparable a lo que contenían Surfer Rosa o Doolittle pero creo que este disco va a atronar por mis altavoces bastante tiempo. Una pena que Kim Deal no esté en la banda, pero al menos tenemos a Black Francis, Joey Santiago y David Lovering de vuelta. Toda la música que contiene este cd ya se editó en diferentes ep's en el último año, había escuchado algo pero cuando he descubierto los temas nuevos de verdad ha sido cuando han sido recopiladas para Indie Cindy.

Comienzo por todo lo alto con What Goes Boom, clásico Pixies, combinación de violencia y melodías pop, un gran tema con Joey Santiago en buena forma en una de sus clásicas exhibiciones de agresividad. Ya desde este primer tema se aprecia una producción bastante buena, con sonido portentoso, agresivo pero nada embarullado. Greens And Blues es ese pop ruidoso tan típico de la banda, con toques de psicodelia. Indie Cindy es un tema difícil de encasillar, pop y locura de Black Francis a partes iguales, ecos de David Lynch. Bagboy tiene convicción para ser un tema que está cerca de ser un batiburrillo de diferentes sonoridades. Magdalena 318 es una canción algo más contenida y de las menos brillantes, y Silver Snail es más psicodelia estilo Pixies, melodías densas. Blue Eyed Hexe, con esas guitarras tan poderosas en primer plano puede llegar a recordar a AC/DC en ciertas partes, un tema genial con un Francis chillando como un loco, bienvenido sea. Aquí no hay nada que recuerde eso que una vez dijo Santiago Segurola sobre Surfer Rosa: el tipo de sonidos que debe escuchar alguien como Hannibal Lecter en sus pesadillas, aunque al menos si que tenemos un buena dosis de música tan personal como decidida. Vuelta al pop con Ring The Bell y ecos de Neil Young en Another Toe In The Ocean, dos buenos temas. Andro Queen es lo más psicodélico de todo el disco, con la voz de Francis llena de efectos. Snakes, rotundo y pop con Joey Santiago exhibiéndose de nuevo y cierra el disco Jaime Bravo, un tema que es como Pixies: inclasificable, surrealista, arriesgado, violentamente pop y ruidoso.


viernes, 4 de abril de 2014

Derek, el lado más humano de Ricky Gervais


Tener talento para el humor no es poca cosa, y Ricky Gervais lo tiene, y de sobra. Viéndole, por ejemplo, en la serie The Office (la original, la británica) Gervais consigue lo que poca gente puede, en un tremendo tour de force se supera a sí mismo episodio tras episodio logrando que su personaje sea cada vez más y más gilipollas según avanza la serie, y eso que ya en el primer episodio David Brent difícilmente puede resultar más imbécil. Lograr pegarte a la pantalla y querer seguir las andanzas de semejante fantasma y arrancar risas haciendo que su personaje más que resultar gracioso de auténtica vergüenza ajena, tiene mérito.


También su presencia en una película como Ghost Town resulta brillantísima, y ya decía mucho de la variedad de su repertorio. Su personaje es aquí muy diferente al de The Office, se trata de un dentista que hace de la misantropía un estilo de vida, por mucho que se redima con un final feliz que era algo innecesario. Sin llegar a intentar imitarlo se puede decir que su papel en ese film es lo más parecido que se puede encontrar estos días a los personajes que solía hacer el incomparable W.C. Fields, un tipo adorablemente mezquino e insoportable, y eso también tiene mucho mérito.


Por eso y otros de sus trabajos como Life's Too Short o An Idiot Abroad se puede considerar a Gervais como el mejor cómico actual, si acaso compartiendo trono con Larry David, por lo que pensé que con Derek, iba a continuar la fiesta. Es uno de sus más recientes trabajos y en el que ha tenido todo el control, dirigiendo y escribiendo cada episodio. Pero aunque dé la impresión de que se ha intentado colocar comercialmente como otro producto Gervais está muy lejos de todo lo que había hecho anteriormente. Ya el episodio piloto te deja descolocado y sin saber como reaccionar, que es algo que debería pasar más a menudo. A pesar de que la serie esté rodada al estilo The Office la historia tiene, en general, un tono totalmente diferente. Trata del día a día de un humilde asilo con un montón de problemas económicos y de dificultades pero en el que los internos están encantados, hay buen ambiente a pesar de la deteriorada salud de los ancianos y desde luego que no quieren irse a una residencia de mayor envergadura donde los cuidados son mucho peores y la expectativa de vida media de los internados es por lo general mucho menor. Gervais interpreta a Derek, uno de los cuidadores al que los ancianos adoran, que trabaja por un mísero sueldo y presenta síntomas de autismo. Cuando se pasa la sorpresa inicial de ver el tono y la temática en general que tiene la serie hay que decir que Gervais ha conseguido hacer un trabajo fenomenal, todo es muy humano y emotivo, resulta muy difícil permanecer indiferente. Y lo más sorprendente de todo es que también hay situaciones cómicas de Derek y sus colegas de trabajo, un par de personajes tan estrafalarios como divertidos, sin que en ningún momento se tenga el mal gusto de intentar hacer reír a costa de ancianos abandonados por sus familias o de gente con trastornos de personalidad. Todo un logro combinar en los poco más de 20 minutos de cada episodio una humanidad tan desarmante, crítica social y risas, y eso sin que el producto final sea un batiburrillo indigesto, lo que coloca a Ricky Gervais como algo más que un tipo gracioso. Mucho más.


martes, 1 de abril de 2014

The Robert Cray Band - In My Soul




Deliciosa rodaja a cargo de Young Bob y sus chicos. Música de verdad, apasionada, realizada con amor y mucha clase, sincera, nocturna. El título dice mucho pero más aún la música que contiene este cd. Habrá quien se rasgue las vestiduras, con cierta razón, no es un disco de blues. Lo malo es que después de 40 años de carrera habrá quien todavía espere de Robert un disco a lo John Lee Hooker o Muddy Waters. De la misma manera que, como ejemplo, no todo lo que programan en el festival de jazz de Montreux desde hace tantas décadas es jazz, tampoco lo que haga alguien que entra dentro de la categoría de bluesman tiene porque limitarse a seguir las pautas de Elmore James, aunque no haga falta ser un lumbreras para darse cuenta de que nunca podrán sacar el blues de alguien como Cray.

Este es el disco más soul y Stax de Robert Cray desde Take Your Shoes Off, también producido por Steve Jordan. El inicio con You Move Me es arrollador, clásico Robert Cray, con ese estilo tan personal que ha definido un género y que ha servido de inspiración incluso a músicos más veteranos que él. Pero ya con el segundo tema, una versión muy fiel de uno de sus ídolos, Nobody Fault's But Mine de Otis Redding (como novedad hay que decir que comparte la voz solista con su batería, Les Falconer), dice mucho de los caminos por los que discurre el resto del disco. Un trabajo más basado en la voz de Robert, maravillosa. Sorprende que alguien que ya tiene 60 tacos, aunque por su apariencia física nadie lo diría, mantenga su voz intacta, con esa potencia, esa expresividad y esa versatilidad. Pero de ninguna manera se puede decir que se eche en falta al Cray más guitarrero, siempre está ahí, no únicamente en los solos, que los hay, aunque esta vez más reposados pero igualmente intensos, también están todas esas estupendas partes rítmicas tan deudoras de gente como Steve Cropper.

El disco transcurre entre la seda, las baladas, el soul relajado, instrumentalmente arropado a la perfección y con una producción soberbia, de las que tratan de dejar el camino libre a los músicos para que suenen como deben. Nos encontramos hasta con un instumental, Hip Tight Onions, por lo que los paralelismos con Stax y Booker T. & The M.G.'s se hacen más evidentes aún. Y aunque tiene más versiones que nunca, ¿cómo podría quejarme de escuchar a Robert recreando esas fabulosas Deep In My Soul de Bobby Bland o Your Good Thing Is About To End de Lou Rawls? Fantásticas las dos, pero el material compuesto por Cray y sus músicos para este disco es bastante bueno, hay excelente material, como esos I Guess I'll Never Know, You're Everything o Pillow, tema en el que se rescata el sitar eléctrico.

Cuando aún seguía disfrutando regularmente el anterior, Nothin' But Love, dos años sin alejarse mucho de las novedades, llega este In My Soul, que creo que es un disco que se va a convertir en uno de mis favoritos de este año y uno de los que más van a sonar por mi equipo durante una buena temporada.


miércoles, 26 de marzo de 2014

B.B. King - The Life Of Riley


Lujosa producción para contar la vida y milagros de una eminencia, no sólo del blues, sino de la música en general. No se ha escatimado nada, un documental que cuenta con la narración de todo un Morgan Freeman y la participación de tanta leyenda contando sus experiencias con el maestro indica que se ha tenido la intención de hacer justicia a todo lo que ha aportado a la música el fabuloso B.B. King.

Teniendo en cuenta el escaso material audiovisual que debe existir de los primeros años de carrera del bluesman el material de archivo incluido es bastante bueno, pero no dejo de pensar que es una lástima que no haya filmaciones de los 50's. Las cinematografía que recrea otros tiempos es muy elegante, y tampoco se abusa de ellas. 

Lo cierto es que la vida de B.B. es tan intensa y está tan plagada de momentos importantes que obviamente es bastante complicado que en dos horas de película se pueda resumir una historia tan única, la de un hombre que creció en la más absoluta pobreza y que gracias a su talento y a duro trabajo ha logrado poner su música en los auditorios más prestigiosos del mundo y ha contactado e inspirado a tantos y tantos genios.

Entre lo que se cuenta no podía faltar su dura infancia y juventud, sus padres se separaron y su madre falleció poco tiempo después quedándose prácticamente solo. Tampoco falta su deseo de convertirse en músico, su llegada a Memphis, sus comienzos como DJ, el inicio de su carrera musical, la historia de Lucille, el racismo y el Ku Kux Klan, sus encuentros con músicos británicos, su éxito con The Thrill Is Gone que le llevó al mainstream, y demás. Tampoco falta la participación de algunos de esos guerreros que han sido sus fenomenales músicos durante décadas con giras interminables por todo el mundo.

Tal vez lo menos interesante del film sea la participación de tanta estrella, como Bruce Willis, Santana, Bono, Bill Cosby, Bill Wyman, Ringo Starr, etc., que por mucho que aporten cosas interesantes restan valor al conjunto, tal vez ese material sería apto en forma de extras de la edición dvd o para otro tipo de producción, pero como esto era algo que había que hacer a lo grande... Tal vez las intervenciones más brillantes y significativas sean, curiosamente, las de Bono, que aporta comentarios que se salen de los tópicos y que demuestra que la colaboración que tuvieron en When Love Comes To Town no fue para U2 sólo una forma de acercarse y hacerse la foto junto a alguien tan legendario. Cuenta Bono que la primera vez que cantó junto a B.B. se sintió como si su voz fuera la de una niñita comparada con la del bluesman, y que por supuesto que B.B. es grande en todo, como músico, como persona, tanto por su tamaño como por su calidad humana y que cuando se ríe lo hace a lo grande, como todo lo demás. Lástima que ese ingenio del irlandés no se refleje en su música desde hace tanto tiempo. Precisamente una de mis anécdotas preferidas sobre B.B. y su padre tiene que ver con Irlanda, aunque no sale en esta película: B.B. le preguntó por qué eligió llamarle Riley, su padre le dijo que le gustaba ese nombre, O'Riley, a lo que B.B. le contestó que sí, vale, pero me pusiste Riley, sin O', su padre le dijo: es que no tienes mucha pinta de irlandés.