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viernes, 6 de junio de 2014

Wake In Fright (1971) - A veces el cielo y el infierno se parecen



Aunque el título original no quiere decir lo mismo que el título que se le dió a este gran film en España, Despertar En El Infierno, creo que pocas veces una traducción libre ha podido ser más acertada que en este caso, porque las aventuras vacacionales del protagonista que en teoría le tenían que llevar a Sídney para reunirse con su novia, y que le llevan a hacer un alto en el camino en un pueblo en apariencia poca cosa, pero una vez allí se siente arrastrado por una tremenda vorágine de infernal garrulería australiana de la cual a duras penas se puede escapar físicamente, mentalmente es imposible. Aunque el argumento no tenga mucho que ver si que el clima de esta película tiene puntos en común con Deliverance. Aquí no hay paletos desdentados deseosos de sodomizar a pijos urbanitas de vacaciones ni una lucha contra los elementos, pero detrás de un paletismo de lo más campechano en Bundanyabba se esconde un portal de entrada a un desasosegante descenso a un infierno donde reinan el alcoholismo, la brutalidad y la misoginia, que engulle a todo aquel que se atreve a adentrarse, de tal forma que al protagonista no sólo se le hace difícil huir de todo eso, es arrastrado a un comportamiento y a un estilo de vida que es el contrapunto a su vida "normal" de aburrido profesor de un minúsculo poblado australiano del que también le resulta imposible escapar. El existencialismo, lo absurdo de la condición humana, la soledad o la desesperación pocas veces habrá tenido en el cine un tratamiento como en Wake In Fright, una película dura, intensa, maravillosamente horrible.


Parece surrealista que fuera dirigida por Ted Kotcheff, responsable de entre otras cosas algo como Rambo, pero que en Wake In Fright domina con vigor y sin ningún tipo de escrúpulos los tiempos y toda esa opresión, permitiendo al espectador asistir de cerca a momentos brutales y a un carnaval de personajes tan estrambóticos como humanos en realidad, demasiado, tal vez. El protagonista está interpretado por Gary Bond, un personaje que le tuvo que marcar, como Martin Sheen con Apocalypse Now, pero Wake In Fright no sería lo mismo sin Donald Pleasence, excelente en todo momento y en su salsa. Película no apta para todos los estómagos, como tampoco puede ser beberse una cerveza de un trago, una detrás de otra, pero si los encantadores habitantes de Bundanyabba pueden hacerlo también un cinéfilo que se precie debe probar experiencias como Wake In Fright. Y mucho más infernal y brutal que todo lo que se muestra en esta película puede ser la actualidad o la programación televisiva, repleta de politicastros y secesiones que colman de placer a la mayoría de los habitantes de este lado del infierno.






sábado, 10 de mayo de 2014

James Gandofini - Sobran las palabras


Cuando te encuentras  con la noticia del fallecimiento de alguien a quien admiras siempre es algo difícil de aceptar, más en el caso de alguien todavía joven y que podía haber hecho más, como pasa con James Gandolfini. Viendo su trabajo en Sobran Las Palabras, una de las últimas películas que rodó este gran hombre poco antes de irse mucho más pronto de lo que le tocaba, es cuando realmente me doy cuenta de lo que significa la pérdida de un artista de su calibre. Esa película no pasará a la historia como algo más que como una agradable y elegante comedia romántica, con una atípica pareja protagonista que domina el film de cabo a rabo, que físicamente pueden tener poco en común con lo que se estila en el cine comercial, pero que con su química y su buen hacer consiguen que Sobran Las Palabras te llegue mucho más que cualquier cosa facturada en honor a los leotardos ajustados usados por gente que se supone que son superhéroes.

Gandolfini y la encantadora Julia Louis-Dreyfus brillan maravillosamente en todo el metraje y consiguen que unos personajes tan desencantados de todo tengan más vida que todo un ejército de hobbits, elfos o jedis. Hay que ser muy grande para coger un personaje tan sencillo en apariencia y lograr una actuación tan memorable y cautivadora como la de Gandolfini, al que no le hacía falta mucho para mostrar un talento innato y una intensidad de un nivel estratosférico, que sabía mostrar dureza cuando hacía falta, pero también sensibilidad y cercanía. También viendo la película se puede dar uno cuenta de que el peso de la vida ya le estaba haciendo mella al tremendo actor, con una voz muy cascada en comparación a pocos años atrás, pero eso no influye a la calidad de su trabajo. 

Lo cierto es que Gandolfini desde Los Soprano estaba muy encasillado, y eso era un añadido en un mundo como en el del cine y las series, donde un físico como el suyo limita muchísimo a la hora de conseguir papeles en los que podría haber ofrecido mucho más de lo que la mayoría es capaz, algo que ha pasado y seguirá pasando a tantos otros grandes. Pero lo cierto es que el cine actual difícilmente está a la altura de él o de Phillip Seymour Hoffman. Al menos Hoffman ya era reconocido desde hacía mucho tiempo como uno de los tipos con más talento de su generación, un reconocimiento que Gandolfini, a pesar de ser tremendamente admirado por Los Soprano, no pudo alcanzar tanto como merecía, y muchas de sus películas y los personajes que interpretó se quedan cortas para alguien de su capacidad.

Pero da igual, siempre tendremos a Tony Soprano, a ese Big Dave Webster de la mano de los Coen en El Hombre Que Nunca Estuvo allí, a ese sicario homosexual de The Mexican, al sórdido Eddie de Asesinato En 8 mm., a ese matón que torturaba a Patricia Arquette en Amor A Quemarropa o a este personaje, uno de los últimos con los que deja huérfana a la gran pantalla pero con el que podemos disfrutar de nuevo de alguien único. La verdad, sobran los motivos para considerar a James Gandolfini como a uno de los más grandes.




viernes, 4 de abril de 2014

Derek, el lado más humano de Ricky Gervais


Tener talento para el humor no es poca cosa, y Ricky Gervais lo tiene, y de sobra. Viéndole, por ejemplo, en la serie The Office (la original, la británica) Gervais consigue lo que poca gente puede, en un tremendo tour de force se supera a sí mismo episodio tras episodio logrando que su personaje sea cada vez más y más gilipollas según avanza la serie, y eso que ya en el primer episodio David Brent difícilmente puede resultar más imbécil. Lograr pegarte a la pantalla y querer seguir las andanzas de semejante fantasma y arrancar risas haciendo que su personaje más que resultar gracioso de auténtica vergüenza ajena, tiene mérito.


También su presencia en una película como Ghost Town resulta brillantísima, y ya decía mucho de la variedad de su repertorio. Su personaje es aquí muy diferente al de The Office, se trata de un dentista que hace de la misantropía un estilo de vida, por mucho que se redima con un final feliz que era algo innecesario. Sin llegar a intentar imitarlo se puede decir que su papel en ese film es lo más parecido que se puede encontrar estos días a los personajes que solía hacer el incomparable W.C. Fields, un tipo adorablemente mezquino e insoportable, y eso también tiene mucho mérito.


Por eso y otros de sus trabajos como Life's Too Short o An Idiot Abroad se puede considerar a Gervais como el mejor cómico actual, si acaso compartiendo trono con Larry David, por lo que pensé que con Derek, iba a continuar la fiesta. Es uno de sus más recientes trabajos y en el que ha tenido todo el control, dirigiendo y escribiendo cada episodio. Pero aunque dé la impresión de que se ha intentado colocar comercialmente como otro producto Gervais está muy lejos de todo lo que había hecho anteriormente. Ya el episodio piloto te deja descolocado y sin saber como reaccionar, que es algo que debería pasar más a menudo. A pesar de que la serie esté rodada al estilo The Office la historia tiene, en general, un tono totalmente diferente. Trata del día a día de un humilde asilo con un montón de problemas económicos y de dificultades pero en el que los internos están encantados, hay buen ambiente a pesar de la deteriorada salud de los ancianos y desde luego que no quieren irse a una residencia de mayor envergadura donde los cuidados son mucho peores y la expectativa de vida media de los internados es por lo general mucho menor. Gervais interpreta a Derek, uno de los cuidadores al que los ancianos adoran, que trabaja por un mísero sueldo y presenta síntomas de autismo. Cuando se pasa la sorpresa inicial de ver el tono y la temática en general que tiene la serie hay que decir que Gervais ha conseguido hacer un trabajo fenomenal, todo es muy humano y emotivo, resulta muy difícil permanecer indiferente. Y lo más sorprendente de todo es que también hay situaciones cómicas de Derek y sus colegas de trabajo, un par de personajes tan estrafalarios como divertidos, sin que en ningún momento se tenga el mal gusto de intentar hacer reír a costa de ancianos abandonados por sus familias o de gente con trastornos de personalidad. Todo un logro combinar en los poco más de 20 minutos de cada episodio una humanidad tan desarmante, crítica social y risas, y eso sin que el producto final sea un batiburrillo indigesto, lo que coloca a Ricky Gervais como algo más que un tipo gracioso. Mucho más.


miércoles, 26 de marzo de 2014

B.B. King - The Life Of Riley


Lujosa producción para contar la vida y milagros de una eminencia, no sólo del blues, sino de la música en general. No se ha escatimado nada, un documental que cuenta con la narración de todo un Morgan Freeman y la participación de tanta leyenda contando sus experiencias con el maestro indica que se ha tenido la intención de hacer justicia a todo lo que ha aportado a la música el fabuloso B.B. King.

Teniendo en cuenta el escaso material audiovisual que debe existir de los primeros años de carrera del bluesman el material de archivo incluido es bastante bueno, pero no dejo de pensar que es una lástima que no haya filmaciones de los 50's. Las cinematografía que recrea otros tiempos es muy elegante, y tampoco se abusa de ellas. 

Lo cierto es que la vida de B.B. es tan intensa y está tan plagada de momentos importantes que obviamente es bastante complicado que en dos horas de película se pueda resumir una historia tan única, la de un hombre que creció en la más absoluta pobreza y que gracias a su talento y a duro trabajo ha logrado poner su música en los auditorios más prestigiosos del mundo y ha contactado e inspirado a tantos y tantos genios.

Entre lo que se cuenta no podía faltar su dura infancia y juventud, sus padres se separaron y su madre falleció poco tiempo después quedándose prácticamente solo. Tampoco falta su deseo de convertirse en músico, su llegada a Memphis, sus comienzos como DJ, el inicio de su carrera musical, la historia de Lucille, el racismo y el Ku Kux Klan, sus encuentros con músicos británicos, su éxito con The Thrill Is Gone que le llevó al mainstream, y demás. Tampoco falta la participación de algunos de esos guerreros que han sido sus fenomenales músicos durante décadas con giras interminables por todo el mundo.

Tal vez lo menos interesante del film sea la participación de tanta estrella, como Bruce Willis, Santana, Bono, Bill Cosby, Bill Wyman, Ringo Starr, etc., que por mucho que aporten cosas interesantes restan valor al conjunto, tal vez ese material sería apto en forma de extras de la edición dvd o para otro tipo de producción, pero como esto era algo que había que hacer a lo grande... Tal vez las intervenciones más brillantes y significativas sean, curiosamente, las de Bono, que aporta comentarios que se salen de los tópicos y que demuestra que la colaboración que tuvieron en When Love Comes To Town no fue para U2 sólo una forma de acercarse y hacerse la foto junto a alguien tan legendario. Cuenta Bono que la primera vez que cantó junto a B.B. se sintió como si su voz fuera la de una niñita comparada con la del bluesman, y que por supuesto que B.B. es grande en todo, como músico, como persona, tanto por su tamaño como por su calidad humana y que cuando se ríe lo hace a lo grande, como todo lo demás. Lástima que ese ingenio del irlandés no se refleje en su música desde hace tanto tiempo. Precisamente una de mis anécdotas preferidas sobre B.B. y su padre tiene que ver con Irlanda, aunque no sale en esta película: B.B. le preguntó por qué eligió llamarle Riley, su padre le dijo que le gustaba ese nombre, O'Riley, a lo que B.B. le contestó que sí, vale, pero me pusiste Riley, sin O', su padre le dijo: es que no tienes mucha pinta de irlandés.



miércoles, 12 de marzo de 2014

W. C. Fields - Su influencia.



John Cleese en 2001:

Descubrí a W. C. Fields bastante más tarde que a Chaplin, Keaton o Laurel & Hardy, e inmediatamente se convirtió en mi favorito. Fields tuvo el valor de interpretar a personajes de mala reputación y la genialidad de hacer un material más arriesgado y profundo que el de otros. 

Fields hacía cosas tipo Monty Python mucho antes de que existiera Monty Python. 

En un tiempo donde lo políticamente correcto a menudo reprime la integridad, y la tendencia a reírse y el verdadero ingenio escasea, creo que nada puede ser más sano que redescubrir al más original, perspicaz e incorregible de todos los cómicos.


Adam McKay en 2013: 

Creo que W. C. Fields es un de los mejores cómicos de todos los tiempos. De hecho, de todos los humoristas clásicos, él a día de hoy es alguien con el que todavía me río. Estamos hablando de alguien de hace 80 años con un material que sigue siendo divertido. Es algo sorprendente.


La influencia de The Great Man llega hasta nuestros días, por supuesto, y nada mejor que una serie como Los Soprano, en la que hay múltiples referencias a sus películas y frases, para darse cuenta de que su legado sigue muy vivo. Como dijo Michael Imperioli (Moltisanti en la serie), el creador de la serie, David Chase, es un fan irredento de Fields. En dos ocasiones a lo largo de la seire se puede ver a Tony Soprano relajándose después de un duro día de trabajo ajustando cuentas, y nada mejor que ver por la tele la genial It's A Gift, una de las mejores comedias de Fields. Además, en otros episodios se puede ver a Tony imitando al maestro cuando está relajado, con no mucha fortuna, eso sí, y es que por muy grande que fuera Gandolfini el estilo de Fields hablando es demasiado personal e inimitable, sólo hay que ver W.C. Fields And Me, todo un Rod Steiger apenas puede acercarse a lo que transmitía Fields. Tampoco es raro que David Chase decidiera relacionar tanto a Tony Soprano con W.C. Fields, no sólo porque Chase sea un fanático del cómico. Lo cierto es que Tony y ese personaje que interpretaba Fields en la muchas de sus películas tienen más paralelismos de lo que pueda parecer a primera vista. Son personajes agobiados por su familia, por el trabajo y por el entorno, que van en contra de lo establecido y que sienten poco respeto por todo aquello que no les suponga un beneficio. Creo que aparte de las referencias que puede haber en toda la serie a Al Pacino en El Padrino y a gente como Sinatra no hay nadie con tantas alusiones en una de las mejores series de todos los tiempos, algo que dice mucho de lo intemporal de la obra de Fields.

(Poppy)

Tener una influencia tan decisiva como la de Fields en el desarrollo del humor no se consigue de cualquier manera, su estilo no casaba mucho con el de tantos humoristas que siempre lograban quedar como héroes al final. El material de Fields no es apto para todo el mundo y lograr meter ciertas cosas en sus películas en su época habla mucho de su audacia y de su valentía. En Poppy, de 1936, ya con el código Hays funcionando a todo trapo logró colar una escena como esta, en la que refrenda con la posición de sus dedos lo que quiere decir con su supuesta confusión acerca del nombre de su oponente en este film.

(The Dentist)


También hay material muy arriesgado en el corto The Dentist, de 1932, todavía en la época precode, pero de todas formas a estas alturas resulta bastante asombroso pensar como en esa época pudo meter esta escena en la que ese terrible dentista está sacando una muela a su paciente en una posición en la que parecen que estén teniendo sexo.





viernes, 14 de febrero de 2014

W. C. Fields - El Actor


En cierta ocasión John Barrymore llegó a decir de W. C. Fields que era el mejor actor que había visto en su vida. Barrymore y Fields aparte de entusiasmados aficionados por el alcohol eran íntimos amigos, de acuerdo, pero lo cierto es que aunque ese comentario de Barrymore pueda parecer descabellado para quien se acerca a la obra de Fields por primera vez verle en un film como David Copperfield lleva a entenderlo mejor. Hasta su participación en la adaptación del clásico de 1935, con George Cukor a la dirección, prácticamente todo lo que W. C. Fields había hecho en la gran pantalla fue interpretarse a sí mismo, o más bien a ese personaje que había creado, el misántropo y estafador incorregible, el terror de las clases altas y de los vecindarios cotorras. Aunque llegó a actuar en películas mudas de D. W. Griffith, como Sally Of The Sawdust, el guión de esta era en realidad una adaptación de Poppy, una obra escrita por el propio Fields que representó con gran éxito en Broadway y que años más tarde tendría su versión sonora para el cine bajo el título original. Puede parecer arriesgado destacar lo que hizo Fields en David Copperfield sabiendo que en primera instancia era Charles Laughton quien iba a interpretar a Wilkins Micawber. No hace falta recordar quien fue Laughton; aparte de la pesadilla de Hitchcock, que llegó a decir que odiaba trabajar con niños, perros y Charles Laughton, el actor británico pasa por ser uno de los actores definitivos de la historia del cine, con papeles como los de Testigo De Cargo o Espartaco, actuaciones de un nivel estratosférico. Pero no sólo eso, lo cierto es que David Copperfield de George Cukor está plagada de actores y actuaciones memorables, Lionel Barrymore o Elsa Lanchester entre otros, por lo que lo conseguido por Fields es más meritorio aún. 


Viendo a Fields en David Copperfield nadie se acuerda de Laughton, ni de nadie más, brilla sin dejar de ser él mismo en un papel que parece que Dickens hubiera escrito sabiendo que algún día alguien como Fields iba a interpretarlo. Ese Micawber es un personaje que puede parecer muy cercano a lo que Fields llevaba haciendo desde hacía tanto tiempo: dueño de una bodega que debe tanto dinero a tanta gente que termina siendo expulsado de Londres. Por supuesto que Fields era una gran conocedor y admirador de la obra de Dickens, así que no es difícil entender la naturalidad del actor a la hora de dar vida a Micawber. Da igual el acento tan americano de Fields, encaja perfectamente y cuando estás viendo una actuación tan sobresaliente su peculiarísima forma de hablar deja de parecer importante. Que metiera en su actuación parte de su repertorio personal puede parecer una imposición, bienvenida sea, pero aun así no pudo conseguir que le dejaran usar su propia variación de "maldita sea": "Godfrey Daniels", pero de todas formas verle exclamando en su lugar "Shadow of Nicodemus" con tanta convicción vale mucho. La parte negativa de su participación es que a pesar del éxito obtenido por David Copperfield el comediante no puso especial interés en continuar ese camino, llegando a rechazar El Mago De Oz por temas económicos. Una lástima, habría interpretado los cinco diferentes papeles que haría Frank Morgan. Se dice que Fields se subió a la parra pidiendo lo que no estaba en los escritos. Otra decisión también a lamentar fue la de negarse a hacer Cuento de Navidad, la versión dirigida por Edwin L. Marin en 1938, quizás la mejor de todas cuantas se han rodado de la novela de Dickens, hubiera tenido al fenomenal Gene Lockhart como compañero de reparto. Fields aceptaba pero con la condición de que cambiaran el guión para que su personaje fuera más de su cuerda, quería que el avaro Ebenezer Scrooge no se remidiera al final de la película, algo que por supuesto era inaceptable, pero así era Fields. A pesar de que es lamentable no haberle podido ver en dos películas tan estupendas, en unos personajes con los que pudo haber arrollado, sólo se puede sentir respeto por alguien tan leal a sus convicciones, se compartan o no. Con el mundo plagado de seres que son sólo pura pose W. C. Fields fue alguien con actitud, rock'n'roll sin artificios. Como dijo Groucho Marx durante una entrevista en los 60's: "Si Fields viviera en esta época se tiraría la mayor parte del tiempo arrestado".



miércoles, 12 de febrero de 2014

Ray McKinnon - Cineasta de talento, singular y brillante


Mi primer encuentro, que recuerde, con el trabajo de este actor, director, escritor y productor fue de la mano de Deadwood, esa enorme serie de la HBO que lanzó a la gloria al enorme Ian McShane y a ese personaje inmortal por su dureza y su inteligencia a partes iguales, su Al Swearengen triunfó debido a su mordacidad, su vocabulario lleno de "cocksuckers" por todas partes y un instinto de supervivencia que puede con todo. De entre todos los personajes secundarios McKinnon y su reverendo Smith era uno de los que aportaba algo que ayudó a que la serie fuera tan especial. Personaje delirante, un predicador rodeado de criminales, prostitución, juego, alcohólicos y tipos de la peor calaña, un hombre excéntricamente místico y aquejado de convulsiones por un tumor cerebral que en manos de McKinnon adquiere un surrealismo y una humanidad tan incómoda como digna. Una actuación quizás algo pasada de vueltas en ciertas ocasiones, pero una de las que perdura en la memoria junto a la de McShane. De todas formas, McKinnon ya había actuado en una enorme lista de films, incluyendo O Brother!


Andaba Sons Of Anarchy por la cuarta temporada, buena serie a la que quizás le sobren muchas cosas para que pueda estar al mismo nivel que Deadwood o Los Soprano, pero en esa temporada se cuenta con McKinnon para dar de vida a un personaje que se convierte en una de las mejores cosas que le han pasado a la serie, junto a Katey Sagal y su interpretación de Gemma, madura, sexy y con mala hostia a partes iguales. La actuación de McKinnon dando vida a un fiscal que busca las cosquillas de todo Dios es más brillante aún de lo que esperaba. Su presencia, su entonación, sus pausas, su lenguaje corporal y su intensidad dota a Lincoln Potter de un interés que no tiene la mayor parte de la serie. Una actuación fantástica, de autor, que en manos de otro actor ese personaje hubiera sido otra cosa. McKinnon es único y ofrece cosas que sólo él puede. Delirante es el final de su participación en la serie, todo un homenaje a sí mismo y a sus seguidores.


Pero en realidad McKinnon es mucho más que un excelente secundario, tiene una trayectoria a sus espaldas marcada por la independencia y la convicción en todo lo que hace. En 2001 ganó una estatuilla por su corto The Accountant, una comedía surrealista, o una denuncia de la absurda sociedad actual, como se quiera, pero Ray dirige, escribe e interpreta maravillosamente en esta extraña historia al contable más divertido, absurdo y cervecero de todos los tiempos. Una historia de humor sureño norteamericano que pone el dedo en la llaga. Llegó a contactar con Drive-By Truckers para usar su música en el corto, aunque finalmente no llegó a usarla, pero dice McKinnon que la música de los Truckers cambió su vida y además de ser amigo de la banda ha llegado a emplear su música en películas como Chrystal y That Evening Sun.


Chrystal, con McKinnon como director, guionista y como actor, secundando a todo un Billy Bob Thorton en plenitud y en una de sus interpretaciones marca de la casa que encuentra como insólita horma de su zapato a un McKinnon en su onda más desfasada pero sin dejar de satisfacer a sus seguidores. Chrystal es otra obra tan personal como The Accountant, con el sur profundo estadounidense como escenario de redención entre una fauna de lo más pintoresca, una película pausada pero llena de intensidad.


Otra de sus buenas participaciones como actor secundario se puede encontrar en otra obra tan sureña como personalísima, Mud de Jeff Nichols, otro director con especial predilección para un tipo de cine con parámetros parecidos a McKinnon aunque con una onda algo menos psicodélica dentro de un ruralismo con toques kafkianos. Hay que decir que en Mud además tenemos a la redención de un actor tan denostado como Matthew McConaughey, que también tiene en la serie True Detective otra muestra de un talento que antes parecía inexistente.


Lo más reciente de McKinnon es su labor como creador de una serie tan personal y desasosegante como Rectify, con una estupenda primera temporada llena de una calma tensa que corta el ambiente como un cuchillo, un prodigio extraño por lo original y la temática, que es difícil de predecir hacia donde se dirige con otra historia de redención dentro de una sociedad escrutadora que no da respiro al protagonista.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Favoritos de 2013


Tiempo para recopilar lo mejor del año. En música creo que estos discos me van a acompañar por muchos años:

Queens Of The Stone Age - ...Like Clockwork
Jason Isbell - Southeastern
Pearl Jam - Lightning Bolt
Dwight Yoakam - 3 Pears
Sound City - Reel To Reel
North Mississippi Allstars - World Boogie Is Coming
Shooter Jennings - The Other Life
Black Sabbath - 13
Gov't Mule - Shout!
Robert Randolph & The Family Band - Lickety Split

Nunca había considerado a Queens Of The Stone Age una de mis bandas favoritas, siempre me han gustado mucho sus discos pero nunca hubiera creído que pudieran epatarme de la forma que lo han hecho con ...Like Clockwork, un disco deslumbrante de principio a fin, impresionante. El rock americano tiene en Jason Isbell a un seguro de vida y al artista del momento. Desde su debut con Drive-By Truckers en Decoration Day, hace ya  10 años, siempre he pensado que es un músico con un talento fuera de toda duda, un compositor excepcional, que sabe crear historias con las que te puedes identificar y emocionarte, y Southeastern le ha puesto en un nivel de popularidad que no podía imaginar, un buen síntoma, y es que el hecho de que un grupo de canciones tan alejadas de la superficialidad que impera en casi todo le haya servido para hacerse tan popular demuestra que la esperanza es algo que nunca se puede perder. Lightning Bolt de Pearl Jam cada día se me llega más, la banda de mi vida con una colección de canciones tan variopinta como intensa, poco más hay que decir. Dwight Yoakam con 3 Pears arrasa, brillante de principio a fin. De Sound City espero que sea una aventura que tenga continuidad de una u otra forma, un disco maravilloso, hecho con furia y con corazón.  North Mississippi Allstars, Robert Randolph, Shooter Jennings y Gov't Mule siguen a lo suyo, haciendo estupenda música año tras año. 13 de Black Sabbath es casi un milagro y Rick Rubin uno de los tipos más grandes del negocio musical.



Cine:

Efectos secundarios
Sound City 
Expediente Warren: The Conjuring 
Behind The Candelabra

En cine, de la producción de 2013 no he visto gran cosa, cada vez voy menos y me conformo con ver las novedades cuando salen en dvd, seguramente me habré perdido cosas interesantes, de momento, pero por ahora el triunfador es Steven Soderbergh, con dos películas tremendas: Efectos Secundarios y Behind The Candelabra.
Sound City: Reel To Reel, una película imprescindible para quien ame el rock'n'roll, y es que el entusiasmo de David Grohl es contagioso y no le impide facturar un documental tan grande como emotivo.
Una sorpresa ha sido Expediente Warren: The Conjuring, el cine de terror actual me da bastante grima en líneas generales, pero esta película se aparta de lo común para hacer algo inquietante y con buen gusto.

Series:

Rectify 
House of Cards 

Rectify es obra de Ray McKinnon, uno de los personajes más interesantes y desconocidos del cine y televisión de los últimos años. Actor secundario en Deadwood y Sons Of Anarchy, con unas actuaciones de autor geniales, y director de un corto tan estupendo como The Accountant y una película tan singular como Chrystal, con la primera temporada de Rectify consigue hacer una serie diferente a todas las demás, muy arriesgada y muy brillante. Y House Of Cards, con el gran Kevin Spacey en un papel que lo borda, acomete el mundo de la política de forma demoledora, el reverso tenebroso de El Ala Oeste de la Casa Blanca.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Casablanca - Edición 70 Aniversario

¡Que maravilla encontrar esta edición y además tirada de precio! Y más para mí, que aunque desde la primera vez que la ví aprecié mucho esta grandiosa película, verla el otro día me ha hecho que la adore aún más. Todo lo que se pueda decir de una obra maestra intemporal como esta es poco. Todo encaja como la seda. Casablanca es un mundo en sí mismo. Es cine fantástico. No existen sitios como Rick's, ni gente como la que lo abarrota noche tras noche, ni nadie habla como los protagonistas, etc. Supongo que si alguien no se emociona con muchas de las escenas de esta película será por tener cualquier otra cosa en el sitio donde debería estar el corazón. Esa Marsellesa tapando el himno de los alemanes es de lo más emotivo que se puede experimentar. Y qué decir del reparto: Bogart, que desde entonces nadie ha podido igualarle a la hora de interpretar a ese tipo de hombres, cínico pero apasionado, sin dobleces. Y la Bergman, tan bella como adorable, lo que hace en Casablanca no está al alcance de casi nadie. Y Claude Rains, mágico, así como el resto de los secundarios. Un lujo es decir poco.

Y además el material que incluye esta edición es también estupendo, destacan los documentales sobre Michael Curtiz y el de Lauren Bacall sobre Bogart. Miles de anecdotas sobre gente irrepetible. Entre todo el material que incluyen los dvd's y el programa sobre la película de Que Grande Es El Cine que he recuperado estoy pasando una semana Casablanca al cien por cien. Además de toda la retahíla de escenas célebres, frases geniales, planos mágicos y todo lo demás, si me quedo con una escena de las menos comentadas sería cuando Ilsa le cuenta a Rick por qué le abandonó en Paris. Esa explicación, esas líneas de diálogo, la actuación de la pareja protagonista, para mí es clave a la hora de tener esta película en un pedestal. Hay muchas películas que fallan en momentos claves, y aunque uno las siga disfrutando no tiene precio encontrarse con un film tan redondo como Casablanca, donde no hay nada que desmerezca al resto. No está nada mal para una producción realizada en teoría sin esperar mucho de ella, una entre tantas.

Nunca volverá a hacerse nada como Casablanca, en los documentales ponen imágenes sobre unas adaptaciones para televisión que se hicieron en varias ocasiones, una de ellas con David Soul, con todos mis respetos hacia él, me dio la risa verle metido en la piel de Rick, pero es que creo que nadie haría otra cosa además del ridículo intentando hacer algo que ya hizo Bogart.


martes, 15 de octubre de 2013

Surrealismo cinematográfico: Cosmópolis versus Holy Motors

Dos películas polémicas, más odiadas que amadas, . Siendo un seguidor de gente como Lynch o Cronemberg nunca he tenido muchos problemas con películas "raritas". Una de las películas que más me impactaron al primer visionado fue Blue Velvet, que no era nada, en rarezas, comparada con Cabeza Borradora, Carretera Perdida, Mulholland Drive o Inland Empire. Lo cierto es que del cine de Lynch lo que destaco por encima de cualquier otra cosa es la calidad de su obra, no lo extraño que pueda ser lo que contengan esas películas. Vale que Cabeza Borradora es una película difícil de ver, aunque debo haberla visto una diez veces, al menos, pero con Carretera Perdida o Mulholland Drive no hay excusa, cine en estado puro, sugerente, que se puede interpretar de tantas formas, una escena soberbia detrás de otra, un mundo propio en cuanto a ambientación, con actuaciones maravillosas por actores que en algunos casos no suelen destacar como norma, etc. El estado de ánimo de cada uno en el momento puede mejorar o empeorar la experiencia, pero no se puede echar en cara a Lynch su capacidad para hacer cine. Me pasa casi lo mismo con Cronenberg y sus films más psicodélicos, como Videodrome, Spider o Cosmópolis. 


En el primer intento de ver la última del extraordinario director canadiense paré a los 5 ó 10 minutos, no estaba de humor para algo tan bizarro como lo que estaba viendo. Con el segundo intento, meses después, ya fue diferente. Cosmóposis está basada en el libro de Don DeLillo, que como dicen también debe traer miga, ya que Cronenberg acierta, según explica alguna gente que ha leído el libro, plasmando en el film lo que trata la historia original. La película es difícil, pero muy disfrutable, al menos para mí, una de esas películas sobre la que vuelves atrás en los días posteriores a su visionado. Bajo mi punto de vista explica en lo que se está convirtiendo parte de la sociedad, y da mucho miedo. Un multimillonario que recorre en su limusina la ciudad mientras se dedica a sus negocios, a que le haga visitas su médico y a su vida social. Detrás de situaciones y escenas de lo más extrañas se puede ver contenido, y originalidad. Cronenberg es un maestro. Robert Pattinson no me dice nada y no creo que nunca lo haga, pero Juliette Binoche destaca y mucho, y Paul Giamatti tiene en una corta participación momentos donde demuestra todo su poder en pantalla. 


También Holy Motors de Leos Carax trata de otro individuo que pasa la mayor parte del tiempo en una limusina, en este caso camino de "citas" que tiene programadas, en las que le vemos hacer todo tipo de cosas de lo más estrafalarias, desde servir de capturador de movimientos para videojuegos, o algo así, a interpretar escenas dramáticas, sin cámaras visibles, pasando por el secuestro de una supermodelo disfrazado de monstruito. El primer tercio de la película me estaba pareciendo bueno. Original, escenas interesantes y ágiles, pero según avanza el film empiezas a perder la paciencia y te preguntas si todo eso va a llevar a alguna parte. La respuesta es sí, todo conduce a un absurdo final que hace ver que Holy Motors parece ser el capricho de alguien que se ha puesto a rodar lo que le ha venido en mente sin tener mucho que decir. El cine, sea de vaqueros, suspense o ciencia ficción debe tener algo que decir, si no, el ridículo que se hace al juntar un presupuesto y un equipo de gente para hacer algo tan pretencioso es bastante lamentable. Supongo que lo peor que puede decirse de una película no es "no me he enterado de nada", si no "me importan bien poco los pobres diálogos y las escenas supuestamente excéntricas".

martes, 1 de octubre de 2013

Barón Rojo - La Película


Para ser un documental grabado con pocos medios hay que decir que les ha quedado muy bien este acercamiento a las glorias y miserias de una de las bandas españolas que rompieron moldes en su momento, codeándose con la aristocracia hard-rockera de los 80's. A falta de presupuesto descomunal la ilusión y las ganas siempre son garantía para un trabajo bien hecho, y el no querer abusar del metraje en este caso puede hasta ser un punto a su favor. No es que me caigan demasiado bien Bunbury o Javier Vargas, pero sus puntos de vista son interesantes, aunque no haga falta que nadie descubra lo buenos que eran al principio y lo impresionante que es Armando De Castro como guitarrista. No será una película de la que se pueda decir que es The Last Waltz versión española y heavy, y ni falta que hace. Aquí hay sinceridad, sin tapujos pero sin querer regodearse demasiado en innecesarios cotorreos. Queda claro que de la ruptura de la formación original los más damnificados fueron Sherpa y Hermes Calabria, se les nota ese punto de amargura, y es que debe ser difícil de aceptar que las diferencias personales echaran al traste el sueño de dos musicazos. Muchas bandas hay que pasan por peores cosas que ellos, eso seguro, pero siguen adelante. Los De Castro, que aparecen como tipos más fríos y calculadores, pueden vivir bastante bien del grupo con la formación actual, o al menos bastante mejor de los que les va a los otros dos fuera del grupo. A mi, como a Sherpa, me da la sensación de que si los De Castro tuvieron ganas de hacer esa gira en 2010 no fue por otra cosa que por interés económico, así que no es de extrañar esa frialdad entre ellos, aunque estoy seguro de que si surgiera otra vez la oportunidad de repetir Sherpa aceptaría de nuevo. También es de valorar los apuntes sociales y hasta políticos sobre esa época en que el Barón empezaba a volar alto, está bien que no se obvie el cutrismo español, como las circunstancias en las que grabaron su primer álbum en vivo, aunque sea algo que no haya cambiado tanto desde los 80's. Es lamentable que se quejen de que ese pabellón de deportes sonara tan mal, pero de todas formas dieron el concierto allí, y aún se dan conciertos en sitios que en la vida van a sonar bien.

Se echa en falta que no hubieran grabado algo nuevo en esa reunión o al menos algún documento de audio o video de las actuaciones grabado en condiciones. Y hay que decir que les honra que hicieran conciertos de tres horas con todo el material que los fans querían escuchar en vivo de nuevo y con los cuatro miembros originales. Volvieron por la pasta, sí, pero se entregaron a fondo.


martes, 24 de septiembre de 2013

W. C. Fields - La misantropía elevada a arte


El legado cultural al que podemos acceder hoy día desde casi cualquier parte es tan inmenso que uno todavía se puede encontrar con alguien como W. C. Fields, un cómico al que conocía muy vagamente y del que, después de haber tenido una muestra de un talento inusual ya me he convertido en un adicto. Las primeras películas que he visto fueron Never Give A Sucker An Even Break y You Can't Cheat An Honest Man. Dos títulos que no van a aparecer nunca en la lista de las películas más bonitas, edificantes o importantes, precisamente. Son dos vehículos creados para el lucimiento de este hombre de escatológico nombre, donde explota todo su irreverente talento, que se basa en abusar de quienes le rodean, estafarles, reírse de sus defectos físicos, irritarles en resumen, especialmente si son niños o mujeres. Esas películas, que dentro de su calidad pueden llegar a ser aún más absurdas que las de los Hemanos Marx, tienen todo el sentido del mundo por poder ver en ellas las aventuras de este malabarista y comediante, un hombre alcoholizado dotado de una enorme nariz en tal estado que recuerdan a esas frutas que llegado su punto de madurez no se han caído del árbol y se quedan allí, desafiando las leyes naturales con un aspecto espeluznante.

Dicen que no todos los rasgos que le hicieron famoso como artista los portaba como persona, que en realidad era un tipo bonachón, que apoyaba financieramente a su familia, adoraba a sus nietos y que desde luego no era tan déspota como sus personajes cinematográficos. Pero el alcoholismo que arrastraba incluso se quedaba corto en la ficción. Sus amistades era gente que podía rivalizar con él bebiendo, John Barrymore entre ellos.  Decía Groucho Marx que una de las veces que estuvo en su casa vio que tenía almacenado en su ático algo así como 50.000 dólares en whisky, le preguntó que a que se debía todo eso, que la prohibición había acabado hacía 25 años; Fields le contestó: Por si acaso. Alguien, que cuando estaba en su lecho de muerte, al ser sorprendido leyendo la biblia lo justificó diciendo: Estoy buscando lagunas. Entre sus aficiones estaba disparar con su escopeta de balines a los turistas que osaban dejarse caer por las inmediaciones de su residencia. Como se puede ver todo un hombre como Dios manda.

En muchas de sus películas solía participar en el guión, lo que obligaba al estudio a pegar hachazos al metraje. No todo el material era apto, incluso para lo que se esperaba de semejante personaje. Pero yo encuentro sus films muy divertidos, su despotismo aguanta el paso del tiempo y cada segundo que está en pantalla, ese tipo con su narizota, con esa forma de hablar tan particular, con esos gestos y esa mala uva, todo eso hace ver que, detrás de litros de alcohol y de una imagen tan negativa, hay talento, que puede ser de mal gusto, misógino y todo lo que se quiera, pero talento después de todo, y además no dudaba en reírse de sí mismo para acentuar la comicidad de sus escenas. Y lo mejor de todo es que no es apto para fans de Los Morancos, Paco Martínez Soria, El Club de la Comedia o chorradas tipo American Pie. También se realizó un biopic que tengo aún por ver, con el gran Rod Steiger dando vida a uno de los mejores actores cómicos que han existido.


Algunas de mis frases favoritas del gran W. C. Fields, que podría ser algo así como el decálogo del misántropo:

Si al principio no lo consigues, inténtalo de nuevo. Luego déjalo. De nada te va a servir ser un maldito idiota.

Cocino con vino, a veces incluso lo añado a lo que estoy cocinando.

Sin duda que todas las mujeres están locas; sólo es una cuestión de niveles.

Una mujer me inició a la bebida, y ni siquiera tuve la decencia de agradecérselo.

Nunca trates de impresionar a una mujer, si lo haces ella esperará que mantengas el nivel para el resto de la vida.

No tengo prejuicios. Odio a todo el mundo por igual.

Una vez, durante la Prohibición, tuve que vivir a la fuerza de sólo comida y agua.

Me gustan los niños - fritos.

No te preocupes de tu corazón, te durará tanto como sigas vivo.

Las mujeres son como los elefantes. Me gusta mirarlas, pero no me gustaría tener una.

Cuando todo se ha perdido, la esperanza incluida, la vida se convierte en una desgracia, y la muerte en un deber.

Es moralmente incorrecto permitir a un idiota que se quede con su dinero.

Nunca bebo agua. Me da miedo que se convierta en un hábito.

Nunca bebo agua; eso es lo que oxida las cañerías.

Si tuviera que volver a vivir, viviría en una taberna.

Bebo, luego existo.

No sé ni por qué vengo por aquí. Las moscas se llevan lo mejor de todo.