miércoles, 26 de marzo de 2014

B.B. King - The Life Of Riley


Lujosa producción para contar la vida y milagros de una eminencia, no sólo del blues, sino de la música en general. No se ha escatimado nada, un documental que cuenta con la narración de todo un Morgan Freeman y la participación de tanta leyenda contando sus experiencias con el maestro indica que se ha tenido la intención de hacer justicia a todo lo que ha aportado a la música el fabuloso B.B. King.

Teniendo en cuenta el escaso material audiovisual que debe existir de los primeros años de carrera del bluesman el material de archivo incluido es bastante bueno, pero no dejo de pensar que es una lástima que no haya filmaciones de los 50's. Las cinematografía que recrea otros tiempos es muy elegante, y tampoco se abusa de ellas. 

Lo cierto es que la vida de B.B. es tan intensa y está tan plagada de momentos importantes que obviamente es bastante complicado que en dos horas de película se pueda resumir una historia tan única, la de un hombre que creció en la más absoluta pobreza y que gracias a su talento y a duro trabajo ha logrado poner su música en los auditorios más prestigiosos del mundo y ha contactado e inspirado a tantos y tantos genios.

Entre lo que se cuenta no podía faltar su dura infancia y juventud, sus padres se separaron y su madre falleció poco tiempo después quedándose prácticamente solo. Tampoco falta su deseo de convertirse en músico, su llegada a Memphis, sus comienzos como DJ, el inicio de su carrera musical, la historia de Lucille, el racismo y el Ku Kux Klan, sus encuentros con músicos británicos, su éxito con The Thrill Is Gone que le llevó al mainstream, y demás. Tampoco falta la participación de algunos de esos guerreros que han sido sus fenomenales músicos durante décadas con giras interminables por todo el mundo.

Tal vez lo menos interesante del film sea la participación de tanta estrella, como Bruce Willis, Santana, Bono, Bill Cosby, Bill Wyman, Ringo Starr, etc., que por mucho que aporten cosas interesantes restan valor al conjunto, tal vez ese material sería apto en forma de extras de la edición dvd o para otro tipo de producción, pero como esto era algo que había que hacer a lo grande... Tal vez las intervenciones más brillantes y significativas sean, curiosamente, las de Bono, que aporta comentarios que se salen de los tópicos y que demuestra que la colaboración que tuvieron en When Love Comes To Town no fue para U2 sólo una forma de acercarse y hacerse la foto junto a alguien tan legendario. Cuenta Bono que la primera vez que cantó junto a B.B. se sintió como si su voz fuera la de una niñita comparada con la del bluesman, y que por supuesto que B.B. es grande en todo, como músico, como persona, tanto por su tamaño como por su calidad humana y que cuando se ríe lo hace a lo grande, como todo lo demás. Lástima que ese ingenio del irlandés no se refleje en su música desde hace tanto tiempo. Precisamente una de mis anécdotas preferidas sobre B.B. y su padre tiene que ver con Irlanda, aunque no sale en esta película: B.B. le preguntó por qué eligió llamarle Riley, su padre le dijo que le gustaba ese nombre, O'Riley, a lo que B.B. le contestó que sí, vale, pero me pusiste Riley, sin O', su padre le dijo: es que no tienes mucha pinta de irlandés.



viernes, 21 de marzo de 2014

Lucinda Williams, remasterizada


Ejemplar reedición del disco con el que Lucinda Williams comenzó a ser Lucinda Williams, un referente de la música de nuestros días, una mujer a la altura de cualquier leyenda de tiempos pasados y de quien tenemos la fortuna de ser contemporáneos. Desde que la música de Lucinda entró en mi vida pasaron años hasta que me hice con la anterior edición de este álbum y a pesar de que lo primero de ella que pasó por mi equipo fue el impresionante Car Wheels On A Gravel Road, este disco del 88 es difícil que no te enamore. La producción no estaba a la altura de lo que hizo después en Car Wheels o Essence, pero esas canciones... Una maravilla detrás de otra que forman un repertorio por el muchos y muchas darían lo que fuera. Canción por canción es posible que sea su mejor disco, al menos a la altura de Car Wheels, y uno de los más variados. Adoro la voz de Lucinda, pero es en la composición donde no tiene rival. Desde los temas más rock, como I Just Wanted To See You So Bad o Change The Locks, su material más asequible y pop, como Passionate Kisses, la sensualidad de Am I Too Blue o el blues de I Asked For Water (He Gave Me Gasoline) lo de Lucinda no es normal. Canciones extraordinarias al servicio de su talento interpretativo. Pasión, emotividad, cercanía, honestidad y un encanto difícil de imaginar en nadie más.

Lo bueno de esta reedición, doble cd a precio estupendo en Amazon, no es sólo que suene mucho mejor que el cd original, es que lo han conseguido sin echar a perder la esencia y las sensaciones que transmitían esas canciones, dejando atrás las limitaciones de la época. Con otro tipo de reediciones a uno le da por pensar que el único motivo que las justifica es poco más que para sacar más dinero, pero con canciones Crescent City o Abandoned se piensa en cualquier cosa menos en el negocio que puedan hacer, y desde luego que espero que hagan lo mismo con Sweet Old World, otro gran disco al que le hace falta una remasterización.

El segundo cd incluye un concierto en Holanda del 89, con mucho del repertorio del álbum además de joyas como Something About What Happen When We Talk y algunas rarezas de gran nivel. Tiene un sonido algo más tosco de lo que es habitual en Lucinda, con un bajo algo saturado por momentos, pero es material que vale su peso en oro. Completa el cd un corta sesión para la KPFK-FM con formación reducida, un tema del 83, Goin' Back Home, un blues grabado con ¡Taj Mahal!, y un par de temas para la KCRW-FM que ya salieron como caras B del single I Just Want To See You So Bad.

Siempre que hay alguna rodaja, con material nuevo o desconocido de Lucinda, es momento para ser feliz y enamorarse, más aún si cabe, de unas composiciones tan significativas y de tanta calidad como las que suele ofrecer esta gran mujer y que llenan los 110 minutazos de este doble cd.


miércoles, 12 de marzo de 2014

W. C. Fields - Su influencia.



John Cleese en 2001:

Descubrí a W. C. Fields bastante más tarde que a Chaplin, Keaton o Laurel & Hardy, e inmediatamente se convirtió en mi favorito. Fields tuvo el valor de interpretar a personajes de mala reputación y la genialidad de hacer un material más arriesgado y profundo que el de otros. 

Fields hacía cosas tipo Monty Python mucho antes de que existiera Monty Python. 

En un tiempo donde lo políticamente correcto a menudo reprime la integridad, y la tendencia a reírse y el verdadero ingenio escasea, creo que nada puede ser más sano que redescubrir al más original, perspicaz e incorregible de todos los cómicos.


Adam McKay en 2013: 

Creo que W. C. Fields es un de los mejores cómicos de todos los tiempos. De hecho, de todos los humoristas clásicos, él a día de hoy es alguien con el que todavía me río. Estamos hablando de alguien de hace 80 años con un material que sigue siendo divertido. Es algo sorprendente.


La influencia de The Great Man llega hasta nuestros días, por supuesto, y nada mejor que una serie como Los Soprano, en la que hay múltiples referencias a sus películas y frases, para darse cuenta de que su legado sigue muy vivo. Como dijo Michael Imperioli (Moltisanti en la serie), el creador de la serie, David Chase, es un fan irredento de Fields. En dos ocasiones a lo largo de la seire se puede ver a Tony Soprano relajándose después de un duro día de trabajo ajustando cuentas, y nada mejor que ver por la tele la genial It's A Gift, una de las mejores comedias de Fields. Además, en otros episodios se puede ver a Tony imitando al maestro cuando está relajado, con no mucha fortuna, eso sí, y es que por muy grande que fuera Gandolfini el estilo de Fields hablando es demasiado personal e inimitable, sólo hay que ver W.C. Fields And Me, todo un Rod Steiger apenas puede acercarse a lo que transmitía Fields. Tampoco es raro que David Chase decidiera relacionar tanto a Tony Soprano con W.C. Fields, no sólo porque Chase sea un fanático del cómico. Lo cierto es que Tony y ese personaje que interpretaba Fields en la muchas de sus películas tienen más paralelismos de lo que pueda parecer a primera vista. Son personajes agobiados por su familia, por el trabajo y por el entorno, que van en contra de lo establecido y que sienten poco respeto por todo aquello que no les suponga un beneficio. Creo que aparte de las referencias que puede haber en toda la serie a Al Pacino en El Padrino y a gente como Sinatra no hay nadie con tantas alusiones en una de las mejores series de todos los tiempos, algo que dice mucho de lo intemporal de la obra de Fields.

(Poppy)

Tener una influencia tan decisiva como la de Fields en el desarrollo del humor no se consigue de cualquier manera, su estilo no casaba mucho con el de tantos humoristas que siempre lograban quedar como héroes al final. El material de Fields no es apto para todo el mundo y lograr meter ciertas cosas en sus películas en su época habla mucho de su audacia y de su valentía. En Poppy, de 1936, ya con el código Hays funcionando a todo trapo logró colar una escena como esta, en la que refrenda con la posición de sus dedos lo que quiere decir con su supuesta confusión acerca del nombre de su oponente en este film.

(The Dentist)


También hay material muy arriesgado en el corto The Dentist, de 1932, todavía en la época precode, pero de todas formas a estas alturas resulta bastante asombroso pensar como en esa época pudo meter esta escena en la que ese terrible dentista está sacando una muela a su paciente en una posición en la que parecen que estén teniendo sexo.





lunes, 10 de marzo de 2014

Paul Westerberg - Autoproducido


Dejando de lado la esporádica reunión de The Replacements, que fue algo que se hizo con objeto de ayudar económicamente a Slim Dunlap y que realmente no se sabe si va a ser posible algo más aparte de ese ep y unos cuantos conciertos, se echan de menos discos en solitario firmados por uno de los mejores compositores del rock americano y uno de los músicos más auténticamente independientes y honestos. Han pasado ya diez años desde Folker y aunque la situación del negocio musical haya afectado a tantos y tantos músicos que no forman parte del mainstream al menos Westerberg sí ha sacado material durante algún tiempo, aunque sea en forma de descargas y autoproducido en grabaciones caseras sin músicos de acompañamiento y con Paul tocando todos los instrumentos. No es lo mismo, claro, esos archivos mp3 de escasa resolución no son aptos para disfrutar como debe ser a un músico con talento de verdad, aunque al menos se puede ver que la capacidad de Westerberg no se ha perdido. Hay muy buenos momentos en estos trabajos, sólo arruinados por una deficiente calidad sonora propia de archivos comprimidos. Algo así como adelanto o bonus de otro material podría valer, pero de ninguna forma es algo que pueda equipararse a los anteriores trabajos de Westerberg, alguien que en solitario ha trabajado con productores del nivel de Matt Wallace o Brendan O'Brien y se ha rodeado de músicos de la talla de Josh Freese o Benmont Tench.

49:00 fue lo primero de todo ese material autoproducido, se sacó a la venta en 2008 por Amazon al precio de 49 centavos de dólar, una idea del propio músico para vender su música a 1 centavo el minuto. El trabajo consta de dos únicos archivos que en total suman 49 minutos, en el primero de ellos hay una serie de canciones y partes de versiones enlazadas simulando a veces el paso por el dial de una radio. Puro Westerberg, música tan sentida como vitalista por momentos, con material muy rockero y otras cosas más cercanas al pop, lástima del sonido tan poco definido y del barullo sónico en algunos momentos, pero desde luego que hay material e ideas que podrían recuperarse. El segundo archivo llamado 5:05 es una única canción que no llega a la altura de algunos momentos del primer mp3. 



3oclockreep recopila en uno de los archivos por una parte más material de Westerberg grabado en 2008 y unas sesiones antiguas de The Replacements con Tom Waits de 1989. Al igual que en 49:00 las diferentes canciones pertenecientes a Westerberg en solitario forman un collage, unidas esta vez de manera más caótica si cabe y las canciones, o más bien apuntes de canciones en la mayoría de los casos, no resultan tan inspiradas como en 49:00. Al menos escuchar a Tom Waits con The Replacements en la parte final merece la pena. El segundo archivo contiene Finally Once Here, una canción grabada más en serio, y bastante buena, y al menos se pueden oír más los graves.


Bored Of Education es otro tema autoproducido sacado en 2008, no llega a la altura de Finally Once Here pero tiene el clásico sonido Westerberg, con buenos riffs y coros.


Más buen material con la colección de tres canciones bajo el título D.G.T. Está mejor producido que 49:00, tres temas sencillos que dejan buen sabor de boca.


PW & The Ghost Gloves Cat Wing Joy Boys conforma lo último que Westerberg ha sacado en solitario, de 2009. Seis canciones mejor producidas y más en serio que casi todo el resto del material del que habla esta entrada, y es un ep que al menos sí que ha salido en formato físico. Empieza con una magnífica Ghost On A Canvas que fue versioneada posteriormente por Glen Campbell. Drop Them Gloves es rock'n'roll estilo Westerberg, un tema muy festivo con guitarras furiosas. Good As The Cat es más pop con buenos estribillos. Love On The Wing es tal vez la canción más completa de Westerberg de todo este material, con esa introducción en solitario con el piano en su onda más introspectiva y el resto en su onda más pop con guitarras, con acústicas y buenos coros. Estupendas también Gimme Little Joy y Dangerous Boys, el tipo de material que hace desear que Paul Westerberg siga produciendo música, aunque sea de esta forma, pero yo espero que vuelva a ficharle algún sello que ponga a su disposición los medios para hacer discos equiparables a Eventually o Folker.

lunes, 3 de marzo de 2014

Joe Louis Walker - Hornet's Nest


Con una carrera discográfica que arrancó en 1986 con ese Cold Is The Night y que ha continuado con una regularidad pasmosa hasta este Hornet's Nest, manteniendo siempre el nivel y sin dejar de ser el mismo en ningún momento, lo de Joe Louis Walker es algo admirable. A pesar del tiempo que lleva, de tener un sonido propio, de tocar como los ángeles y de tener una voz tan portentosa como expresiva, nunca ha sido especialmente famoso ni ha sido tratado como una leyenda excepto por sus fieles. Pero ahí sigue, demostrando su clase y que, afortunadamente y a pesar de todo, el blues en la actualidad no se reduce a los amigos que Clapton tiene la costumbre de llamar año tras año para su festival Guitar Crossroads en una ediciones que ya chirrían por lo repetitivo de los invitados, los temas escogidos y por lo rutinario que resulta todo, algo que con músicos con el saber hacer de gente como Joe Louis Walker no ocurriría.

Empieza el disco con el tema título, muy a lo Aligator Records, mucho guitarreo portentoso, dejando ver que este es un disco demasiado de la onda del productor, Tom Hambridge, que además compone muchos de los temas y suya es la batería que suena en todos los temas e incluso algunos coros, pero la personalidad de Walker es demasiado pronunciada para sucumbir ante prácticamente nada. Con All I Wanted To Do, en una onda más soul se ve que a pesar de que el disco tenga una producción tan típica va a haber espacio para mucho de lo que Walker puede abarcar, que no es poco, y no todo va a quedarse en los clichés del sello de Chicago. As The Sun Goes Down le sirve a Walker para explayarse con la guitarra como quiere. Stick A Fork In Me y Don't Let Go de Jesse Stone, son rock'n'roll a la vieja usanza, en la última respaldado por coros masculinos y con ese toque a la guitarra de Walker tan purista y escueto. Love Enough es blues muy clásico dominado por la excelente voz y el slide de Walker, que está espléndido. Rambling Soul tiene esa onda más dura y rockera, también algo más vulgar y menos distintivo, en la que Walker también brilla, claro, aunque menos entre tanto decibelio. Una de las sorpresas del disco es versión de la stoniana Ride On, Baby, un tema más pop de lo que Walker acostumbra a hacer y que tiene un sonido más E. Street Band en algunas partes, especialmente por el piano. Sigue la fiesta con la marchosa y vacilona Soul City, con la guitarra infectada de efectos y con mucho ímpetu. I'm Gonna Walk Outside es blues tipo Chicago con las teclas del gran Reese Wynans apoyando a un Walker muy clásico y convincente. Uno de los temas más sorprendentes es Not In Kansas Anymore, muy rockero y que me recuerda en algunas partes a The Who y con la guitarra solista queda algo sepultada entre tanta muralla de sonido. Con Keep The Faith, un tema muy intimista termina el disco, que deja buen sabor de boca, lo que no es una sorpresa tratándose de Walker. Este es su disco número 20 en estudio y aunque mis favoritos puedan ser Blues Survivor y JLW este gran músico nunca decepciona, uno de los mejores del blues por mucho que no tenga el reconocimiento que si tienen otros músicos del género más vulgares y con mucha menos personalidad.



miércoles, 26 de febrero de 2014

W. C. Fields - El Malabarista Excéntrico


Desde mucho antes de dedicarse al cine W. C. Fields durante años se dedicó al malabarismo en espectáculos que le llevaron no sólo por todo Estados Unidos y Europa, España incluida, también llegó a actuar en Sudáfrica o en Australia. En los carteles a veces apareció con el título "The Eccentric Juggler" o "The Tramp Juggler" y fue reconocido como uno de los mejores y más famosos malabaristas-comediantes de su época. De entre todas las películas que se conservan de su filmografía, algunos títulos de su época en el cine mudo permanecen perdidos sin aparente posibilidad de rescate, sólo unas pocas de ellas contienen momentos donde se puede disfrutar de sus tremendas habilidades, una es en Her Majesty Love, donde se le puede avergonzando a su hija en su fiesta de pedida al hacer malabares con platos y manzanas después de perder los papeles con la bebida.


Pero es en The Old Fashioned Way donde se incluye un reflejo de lo que fueron sus actuaciones hasta que decidió emprender el camino hasta convertirse en uno de los cómicos definitivos de Hollywood. Esa película, aparte de una de mis favoritas de todas las que hizo Fields, es bastante autobiográfica, con un guión en parte a cargo del propio actor (solía firmar en los guiones con seudónimos absurdos de su onda, tipo Charles Bogle, Mahatma Kane Jeeves o Otis Criblecoblis), en ella vemos a The Great McGonigle y su espectáculo ambulante de variedades buscándose la vida de pueblo en pueblo y aprovechándose de todo el que tiene la poca fortuna de cruzarse en su camino. Es una maravilla verle al final del film haciendo malabares con pelotas o con cajas de cigarros, todo un espectáculo, a pesar de que cuando se rodó The Old Fashioned Way ya había perdido parte de sus habilidades, en parte por su edad y en parte por su alcoholismo. Mientras se dedicó exclusivamente al vodevil nunca había bebido alcohol y de hecho, a pesar de lo que se pueda creer, la bebida no fue una de sus aficiones hasta que cumplió 35 años, cuando descubrió que su organismo toleraba bastante bien la ingesta masiva de alcohol. Aunque en este film no se haga especial referencia al alcohol no es extraño pensar que, viniendo de Fields, el título puede tener doble sentido por lo del cóctel de bourbon Old Fashioned, el cómico siempre le buscaba todas las vueltas posibles a cualquier situación.


También tenemos esta participación procedente de un programa instructivo a cargo de uno de los mejores golfistas de todos los tiempos en el que Fields hipnotiza y divierte un rato a sus amigos con pelotas de golf y con su humor. 


En muchas de sus películas podemos disfrutar de otras de sus muchas habilidades, en las que pone su pericia, su humor y su talento para jugar, o no llegar a jugar, al ping-pong, al golf o al billar, con números que fue perfeccionando a lo largo de los años y de los cuales resulta muy difícil cansarse de visionarlos. Que se le diera especialmente bien cualquiera de las cosas que se pueden hacer en los bares, aparte de beber, como las cartas o el billar, puede tener mucho sentido en alguien como él, pero lo cierto es que uno se pregunta si este extraordinario hombre se encontró a lo largo de su vida con algo que no pudiera hacer o que se le diera mal. 

lunes, 24 de febrero de 2014

The Robert Cray Band - Strong Persuader (1986)


Ahora que falta poco para que Robert Cray saque otro disco he estado escuchando algunas de sus primeras grabaciones, aunque es algo que nunca haya dejado de hacer, la discografía de Robert es sólida como pocas, llena de discos sacados a un ritmo constante pero sin agobiar, y sin perder la magia que sale de su garganta y la elegancia de su guitarra, y con los pies en el suelo tratando temas como la guerra de Irak o la crisis económica. Una carrera consecuente, con unos discos más inspirados que otros pero sin perder nunca su identidad, que rehuye cargar cada entrega con versiones y que prefiere el material propio. Para el próximo, In My Soul, vuelve a contar con Steve Jordan a la producción, con lo que se adivinan sonoridades algo más opacas y secas que en sus anteriores entregas. 

Para mí Strong Persuader marcó mi punto de contacto con un músico que desde entonces siempre ha estado ahí, facturando discos excelentes y con un directo que es garantía de estar viendo a alguien que no sólo es sinónimo de buen hacer, es que creo que pocos guitarristas o cantantes pueden haber a su altura, y encima en su caso es alguien que tiene esas dos cualidades, lo que le convierte en alguien totalmente excepcional. Durante mucho tiempo los fans de Cray estuvimos muy necesitados de material en vivo, parecía increíble pero hasta la edición de Live From Across The Pond en 2007 nos teníamos que buscar la vida con material pirata, pero desde ese doble cd en directo cayeron un recopilatorio de sus conciertos del 88 y el 91 en la BBC y un estupendo cd/dvd, Cooking In Mobile. Con Robert Cray resulta hasta sorprendente como van pasando los años y no ha perdido nada en el toque y su voz sigue siendo tan majestuosa como siempre, con ese apasionamiento tan negro y jondo. 

Puede que Strong Persuader no sea mi favorito de Robert, pero es que el nivel de su obra es tan homogéneo que realmente resulta difícil elegir un disco por encima de otro. Sigo teniendo la edición vinilo que compré creo que en el 88, época en la que ya me estaban interesando otras apuestas alejadas del rock, y por supuesto que un disco como este caiga en tus manos te ayuda a seguir investigando otros estilos. Como punto negativo de ese vinilo hay que decir que era la típica edición española, bastante chapucera, vinilo ligerito y sonido cutrillo, por lo que pronto cayó la edición cd americana, que tampoco es que sea una maravilla precisamente, pero la música de Strong Persuader es tan buena que puede con la mediocridad de esas ediciones. Este disco no sólo marcó la absoluta madurez de Robert, voló muy alto en el Billboard, le puso en la portada del Rolling Stone y sus videoclips se codeaban en la MTV con cualquiera de las estrellitas de la época. Ahora puede parecer increíble pero entonces se podía ver en la MTV a artistas tan brillantes y elegantes como Robert. Para mí todo eso de la repercusión que tuvo este disco en su momento no es algo que me haga valorarlo más, pero si que es muy significativo, y por eso tampoco es que me sorprenda tanto cuando un disco como Southeastern de Jason Isbell, por ejemplo, se convierta en la sensación de las listas de discos más vendidos actualmente, que están plagadas de los esclavos del Pro Tools, el Auto-tune y vestuario de pésimo gusto. 

El inicio del disco contiene su material más asequible para todos los públicos: Smoking Gun, Right Next Door, Nothing But A Woman o I Guess I Showed Her, temas con ese estilo tan propio de Robert, tan innovador en su momento como difícil de definir, material que parte tanto del blues como del funk y del soul, algo que le ha llevado a ser despreciado por los puristas más recalcitrantes del blues, pero algo que obviamente no ha evitado la realidad, y es que Robert no sólo ha creado escuela, también ha sido venerado por tipos tan grandes como John Lee Hooker, B.B. King, Eric Clapton o Albert King, gente que sin los complejos que si padecen mucho forofo ilustrado de mentalidad estrecha. Para la parte final del disco están los temas más oscuros y más tirando al blues, eso sí, todo con el sello Cray: Foul Play, I Wonder o New Blood. Una maravilla de disco por el que no pasan los años, algo que también pasa con él mismo, y es que mirando sus fotos más recientes para nada parece un tipo con 60 tacos ya cumplidos, y es que eso de ser de lo mejor, tanto a la guitarra como a la voz, debe ser algo que detiene el paso del tiempo.




viernes, 14 de febrero de 2014

W. C. Fields - El Actor


En cierta ocasión John Barrymore llegó a decir de W. C. Fields que era el mejor actor que había visto en su vida. Barrymore y Fields aparte de entusiasmados aficionados por el alcohol eran íntimos amigos, de acuerdo, pero lo cierto es que aunque ese comentario de Barrymore pueda parecer descabellado para quien se acerca a la obra de Fields por primera vez verle en un film como David Copperfield lleva a entenderlo mejor. Hasta su participación en la adaptación del clásico de 1935, con George Cukor a la dirección, prácticamente todo lo que W. C. Fields había hecho en la gran pantalla fue interpretarse a sí mismo, o más bien a ese personaje que había creado, el misántropo y estafador incorregible, el terror de las clases altas y de los vecindarios cotorras. Aunque llegó a actuar en películas mudas de D. W. Griffith, como Sally Of The Sawdust, el guión de esta era en realidad una adaptación de Poppy, una obra escrita por el propio Fields que representó con gran éxito en Broadway y que años más tarde tendría su versión sonora para el cine bajo el título original. Puede parecer arriesgado destacar lo que hizo Fields en David Copperfield sabiendo que en primera instancia era Charles Laughton quien iba a interpretar a Wilkins Micawber. No hace falta recordar quien fue Laughton; aparte de la pesadilla de Hitchcock, que llegó a decir que odiaba trabajar con niños, perros y Charles Laughton, el actor británico pasa por ser uno de los actores definitivos de la historia del cine, con papeles como los de Testigo De Cargo o Espartaco, actuaciones de un nivel estratosférico. Pero no sólo eso, lo cierto es que David Copperfield de George Cukor está plagada de actores y actuaciones memorables, Lionel Barrymore o Elsa Lanchester entre otros, por lo que lo conseguido por Fields es más meritorio aún. 


Viendo a Fields en David Copperfield nadie se acuerda de Laughton, ni de nadie más, brilla sin dejar de ser él mismo en un papel que parece que Dickens hubiera escrito sabiendo que algún día alguien como Fields iba a interpretarlo. Ese Micawber es un personaje que puede parecer muy cercano a lo que Fields llevaba haciendo desde hacía tanto tiempo: dueño de una bodega que debe tanto dinero a tanta gente que termina siendo expulsado de Londres. Por supuesto que Fields era una gran conocedor y admirador de la obra de Dickens, así que no es difícil entender la naturalidad del actor a la hora de dar vida a Micawber. Da igual el acento tan americano de Fields, encaja perfectamente y cuando estás viendo una actuación tan sobresaliente su peculiarísima forma de hablar deja de parecer importante. Que metiera en su actuación parte de su repertorio personal puede parecer una imposición, bienvenida sea, pero aun así no pudo conseguir que le dejaran usar su propia variación de "maldita sea": "Godfrey Daniels", pero de todas formas verle exclamando en su lugar "Shadow of Nicodemus" con tanta convicción vale mucho. La parte negativa de su participación es que a pesar del éxito obtenido por David Copperfield el comediante no puso especial interés en continuar ese camino, llegando a rechazar El Mago De Oz por temas económicos. Una lástima, habría interpretado los cinco diferentes papeles que haría Frank Morgan. Se dice que Fields se subió a la parra pidiendo lo que no estaba en los escritos. Otra decisión también a lamentar fue la de negarse a hacer Cuento de Navidad, la versión dirigida por Edwin L. Marin en 1938, quizás la mejor de todas cuantas se han rodado de la novela de Dickens, hubiera tenido al fenomenal Gene Lockhart como compañero de reparto. Fields aceptaba pero con la condición de que cambiaran el guión para que su personaje fuera más de su cuerda, quería que el avaro Ebenezer Scrooge no se remidiera al final de la película, algo que por supuesto era inaceptable, pero así era Fields. A pesar de que es lamentable no haberle podido ver en dos películas tan estupendas, en unos personajes con los que pudo haber arrollado, sólo se puede sentir respeto por alguien tan leal a sus convicciones, se compartan o no. Con el mundo plagado de seres que son sólo pura pose W. C. Fields fue alguien con actitud, rock'n'roll sin artificios. Como dijo Groucho Marx durante una entrevista en los 60's: "Si Fields viviera en esta época se tiraría la mayor parte del tiempo arrestado".



miércoles, 12 de febrero de 2014

Ray McKinnon - Cineasta de talento, singular y brillante


Mi primer encuentro, que recuerde, con el trabajo de este actor, director, escritor y productor fue de la mano de Deadwood, esa enorme serie de la HBO que lanzó a la gloria al enorme Ian McShane y a ese personaje inmortal por su dureza y su inteligencia a partes iguales, su Al Swearengen triunfó debido a su mordacidad, su vocabulario lleno de "cocksuckers" por todas partes y un instinto de supervivencia que puede con todo. De entre todos los personajes secundarios McKinnon y su reverendo Smith era uno de los que aportaba algo que ayudó a que la serie fuera tan especial. Personaje delirante, un predicador rodeado de criminales, prostitución, juego, alcohólicos y tipos de la peor calaña, un hombre excéntricamente místico y aquejado de convulsiones por un tumor cerebral que en manos de McKinnon adquiere un surrealismo y una humanidad tan incómoda como digna. Una actuación quizás algo pasada de vueltas en ciertas ocasiones, pero una de las que perdura en la memoria junto a la de McShane. De todas formas, McKinnon ya había actuado en una enorme lista de films, incluyendo O Brother!


Andaba Sons Of Anarchy por la cuarta temporada, buena serie a la que quizás le sobren muchas cosas para que pueda estar al mismo nivel que Deadwood o Los Soprano, pero en esa temporada se cuenta con McKinnon para dar de vida a un personaje que se convierte en una de las mejores cosas que le han pasado a la serie, junto a Katey Sagal y su interpretación de Gemma, madura, sexy y con mala hostia a partes iguales. La actuación de McKinnon dando vida a un fiscal que busca las cosquillas de todo Dios es más brillante aún de lo que esperaba. Su presencia, su entonación, sus pausas, su lenguaje corporal y su intensidad dota a Lincoln Potter de un interés que no tiene la mayor parte de la serie. Una actuación fantástica, de autor, que en manos de otro actor ese personaje hubiera sido otra cosa. McKinnon es único y ofrece cosas que sólo él puede. Delirante es el final de su participación en la serie, todo un homenaje a sí mismo y a sus seguidores.


Pero en realidad McKinnon es mucho más que un excelente secundario, tiene una trayectoria a sus espaldas marcada por la independencia y la convicción en todo lo que hace. En 2001 ganó una estatuilla por su corto The Accountant, una comedía surrealista, o una denuncia de la absurda sociedad actual, como se quiera, pero Ray dirige, escribe e interpreta maravillosamente en esta extraña historia al contable más divertido, absurdo y cervecero de todos los tiempos. Una historia de humor sureño norteamericano que pone el dedo en la llaga. Llegó a contactar con Drive-By Truckers para usar su música en el corto, aunque finalmente no llegó a usarla, pero dice McKinnon que la música de los Truckers cambió su vida y además de ser amigo de la banda ha llegado a emplear su música en películas como Chrystal y That Evening Sun.


Chrystal, con McKinnon como director, guionista y como actor, secundando a todo un Billy Bob Thorton en plenitud y en una de sus interpretaciones marca de la casa que encuentra como insólita horma de su zapato a un McKinnon en su onda más desfasada pero sin dejar de satisfacer a sus seguidores. Chrystal es otra obra tan personal como The Accountant, con el sur profundo estadounidense como escenario de redención entre una fauna de lo más pintoresca, una película pausada pero llena de intensidad.


Otra de sus buenas participaciones como actor secundario se puede encontrar en otra obra tan sureña como personalísima, Mud de Jeff Nichols, otro director con especial predilección para un tipo de cine con parámetros parecidos a McKinnon aunque con una onda algo menos psicodélica dentro de un ruralismo con toques kafkianos. Hay que decir que en Mud además tenemos a la redención de un actor tan denostado como Matthew McConaughey, que también tiene en la serie True Detective otra muestra de un talento que antes parecía inexistente.


Lo más reciente de McKinnon es su labor como creador de una serie tan personal y desasosegante como Rectify, con una estupenda primera temporada llena de una calma tensa que corta el ambiente como un cuchillo, un prodigio extraño por lo original y la temática, que es difícil de predecir hacia donde se dirige con otra historia de redención dentro de una sociedad escrutadora que no da respiro al protagonista.


miércoles, 22 de enero de 2014

Drive-By Truckers - English Oceans


Este es un disco para saborear, poco a poco y con tranquilidad, aunque ya desde la primera escucha Patterson Hood y Mike Cooley te hacen sentir que estás en casa de nuevo, su concepción de la música a través de la honestidad les hace únicos, una banda maravillosa en cualquiera de sus formaciones, con una discografía plagada de discos eternos y grandes canciones, rock'n'roll en estado puro. Con English Oceans me pasa que según avanzan las veces que pongo el disco lo veo un poco por debajo de un disco como Go-Go Boots. En general la sonoridad del disco me parece un tanto plana, sin las aristas tan cortantes de otras ocasiones. El inicio festivo con Shit Shots Count de Cooley me encanta, aunque poco después Patterson llene el ambiente con su particular dramatismo en When He's Gone. Hearing Jimmy Loud es rock'n'roll, al estilo Cooley, maravilloso, para mí de lo mejor del disco y de su producción propia, algo que no está mal para alguien con joyas tan tremendas a sus espaldas como Zip City o Where The Devil Don't Stay.  Natural Light, también de Cooley, una preciosidad, sonoridades perdidas en el tiempo, voz llena de emoción, un tema que vale muchísimo. When Walter Went Crazy es otra maravilla más en la producción de Patterson, escueto pero genial, es difícil no sentirse conmovido por un tema tan sencillo y tan honesto. First Air Of Autumn, otro tema de Cooley, lleno de épica y sencillez al mismo tiempo, extraordinario. Este gran álbum termina con Grand Canyon, impresionante y profunda canción, marca Patterson Hood, con esa absorvente e hipnótica batería final del gran Brad Morgan con la que termina el disco, haciendo que desees seguir imbuido en la música de esta gran banda. Un disco que, como casi cualquier cosa de DBT, tira por tierra cualquier argumento de quien diga que ya no hay rock que merezca la pena. Es un orgullo dedicarle tiempo a esta banda tan atemporal de puro y emocionante rock'n'roll.

Es indudable el mayor protagonismo e implicación de Cooley en el disco, un tipo que se toma su trabajo muy en serio, con un nivel de autoexigencia altísimo, no le vale cualquier cosa y prefiere poner todo el empeño posible antes que entregar una mediocridad. La calidad y el liderazgo de Patterson en Drive-By Truckers es algo bastante obvio, es un tipo con una capacidad y una personalidad fuera de toda duda, pero este grupo no se entendería sin su amigo del alma, Mike Cooley, la personificación del rock'n'roll en la actualidad, y alguien con una voz encantadora y personalísima, algo a lo que se refirió la gran Betty LaVette, que comentaba que envidiaba el tono de voz de Cooley. Me llama la atención que viendo el otro día la actuación de Jason Isbell emitida en Austin City Limits también hiciera hincapié en el asunto de la composición durante la entrevista. Decía Isbell que él se esfuerza realmente en el aspecto compositivo y que si ve que algo en lo que haya estado trabajando bastante tiempo no lleva a ninguna parte lo deshecha sin más problemas, también decía que hay músicos a los que admira que se conforman en la actualidad con meter dos o tres canciones realmente buenas por disco y que el resto de la mayoría de las grabaciones actuales es relleno. Me sorprendió oírle tan tajante sobre el asunto, pero tiene razón. Se puede ver en el trabajo de los Truckers o Isbell en solitario una dedicación que no se ve muy a menudo.