domingo, 6 de octubre de 2013

Nirvana - Live & Loud


Por su cuenta o junto a la reedición de In Utero se ha editado oficialmente este gran show que hicieron Nirvana en la MTV. Han pasado ya veinte años desde ese concierto, que más o menos completo ya circulaba desde su emisión, pero poder disponer de todo el show, la prueba de sonido y más extras, no tiene precio. Los seguidores de Nirvana tenemos que sentirnos bien tratados, todo este impecable material que ha ido apareciendo, sobre todo los dvd's de Reading y Paramount, nos transportan a esa época gloriosa, cuando todos esos impactantes grupos de Seattle apabullaron en la última escena rockera en la que la exuberancia  el poder y la popularidad fueron de la mano. También el año que viene se cumplirán dos décadas desde que Kurt Cobain decidiera dar por finalizada su estancia en este mundo. Mucho tiempo, pero desde que Nevermind entró en mi vida Nirvana nunca han desaparecido de mi dieta musical. Más tarde o más temprano siempre termino recurriendo a Bleach, Nevermind o In Utero y los lanzamientos que han ido apareciendo durante todos estos años. Y cada vez se acentúa la sensación de que el legado de Kurt no sólo no ha perdido nada con el tiempo, su música se revaloriza año tras año, más cuando lo que se siente escuchándola no se encuentra en ninguna otra parte. Es de ese tipo de música que mejora cualquier situación. Cuando hace tiempo para ir conduciendo hasta un sitio donde trabajaba y tenía que recorrer una zona depresiva de polígonos industriales y barrios marginales, nada mejor que ir con el Bleach a todo trapo para que la experiencia se convirtiera en otra cosa. Y en cuántos trayectos insulsos de metro o autobús me habrá acompañado Nevermind, haciendo que el tedio desapareciera como por arte de magia. 

Nirvana estaban pletóricos, desde el inicio con Radio Friendly Unit Shifter arrollan sin bajar el pistón hasta que dan finalizado el show con unas de esas típicas y decadentes exhibiciones de destrucción. Un concierto sin fisuras, con la rabia de Kurt, la demoledora base rítmica de Novoselic y Grohl y el añadido de Pat Smear. Un grupo único, impactante y desbocado, conscientes de su dimensión pero con los pies en el suelo. Como con tantos otros talentos que se fueron demasiado pronto nunca se podrá saber que hubiera podido seguir aportando Cobain, pero al menos podemos viajar en el tiempo y apreciar toda la grandeza de un talento único, con esas canciones que mostraban furia y fragilidad al mismo tiempo, ruido y belleza, pasión extremista del tipo de música que te hace sentir vivo. 





miércoles, 2 de octubre de 2013

Mem Shannon (IV) - Memphis In The Morning (2001)


Segunda y última entrega de Mem Shannon para Shanachie Records, de nuevo con Dennis Walker produciendo, aunque esta vez Mem no tendría la ventaja de jugar en casa, la grabación se llevó a cabo en los Ardent Studios de Memphis. Hay novedades con respecto a la banda anterior, para este disco le acompañan Joe Sherman al bajo, Doug Belote a la batería y Robert "Rhock" Dabon a las teclas, convirtiéndose los dos últimos en piezas importante de su banda durante muchos años. Además está el añadido siempre fabuloso de la inclusión de los míticos Memphis Horns, que también le acompañarían en algún concierto poco después de salir el disco. El disco sigue los parámetros del anterior Spend Some Time With Me, con una producción robusta y una gran variedad, tanto en lo musical como en las letras. De nuevo no se puede encontrar prácticamente nada parecido a un blues clásico, pero no cabe duda de que la voz, la guitarra, las letras, todo, viene de alguien que lleva el blues en el alma.


Con Drowning On My Feet arranca el disco. Puro soul en ebullición con gloriosa sección de metales a cargo de Andrew Love y Wayne Jackson. Voz profunda de y solo de guitarra de altura de Mem, que también sabe usar los silencios al nivel de los más grandes. 
Sigue la única versión del disco, Why I Sing The Blues de B.B. King. Pletórico. Aparte del inicio y el final del tema el resto es cercano al original, pero es que hacer esa mítica canción y obviar el ritmo, el bajo que tenía, sería absurdo. Otro solo enorme de Mem que también canta con convicción, y es que de las canciones de B.B. esta tal vez sea una de las que tiene unas letras que encajan absolutamente con su propio estilo de escribir, combinando brillantemente crítica social y humor al mismo tiempo.
Memphis In The Morning, sofisticado cruce de soul y blues lento, tal vez de lo menos inspirado del disco pero con buenos metales y solos.



S.U.V. no es sólo el tema más conocido del álbum, es también de lo mejor que haya hecho nunca Mem. Monumental y original temazo sobre "esos S.O.B.'s en sus S.U.V.'s". Letra genial, ritmo funk imparable y solo impresionante final de Mem. Alta escuela, clase y fiesta funk a partes iguales. Canción nominada a los Blues Music Awards.
Más funk, aunque algo más contenido con Invisible Man, en el estribillo aumenta la pegada bajo el mismo ritmo. Un tema instrumentalmente soberbio.
Tired Arms, maravilla cercana a los parámetros del country. Relato conmovedor y cercano con las elegantísimas y sentidas teclas de Rhock Dabon. Belleza en toda su extensión.



I Smell Something es más funk marca Mem Shannon y otro de sus clásicos en vivo, otra reivindicación sobre su música favorita, lo cual nunca está de más, y con los Memphis Horns caldeando el ambiente.
You Belong To Him es Mem únicamente cantando, que no es poco, y respaldado por las teclas de Dabon. En teoría tuvo que haberse grabado con guitarra acústica, y siendo eso una pena la canción es lo suficientemente buena.
Funk con toque jazzy y con teclados predominantes en I Love The Way You Love, un tema algo más discreto que el resto del material.
Unconditional Love es más funk contenido con mayor empuje en los estribillos, otra de las maravillas del disco con solos extraordinarios de Mem.



Shake Up The Floor es otra juerga funk con guitarras rítmicas hipnóticas y base rítmica tremenda. Un tema fuerte con Mem muy inspirado vocalmente.
Doing The Best That I Can finaliza el disco de forma fenomenal, con funk por todo lo alto y declaración de principios por parte de Mem en las letras. Más solos apabullantes, base rítmica sólida y metales que se unen a la fiesta, glorioso.


martes, 1 de octubre de 2013

Barón Rojo - La Película


Para ser un documental grabado con pocos medios hay que decir que les ha quedado muy bien este acercamiento a las glorias y miserias de una de las bandas españolas que rompieron moldes en su momento, codeándose con la aristocracia hard-rockera de los 80's. A falta de presupuesto descomunal la ilusión y las ganas siempre son garantía para un trabajo bien hecho, y el no querer abusar del metraje en este caso puede hasta ser un punto a su favor. No es que me caigan demasiado bien Bunbury o Javier Vargas, pero sus puntos de vista son interesantes, aunque no haga falta que nadie descubra lo buenos que eran al principio y lo impresionante que es Armando De Castro como guitarrista. No será una película de la que se pueda decir que es The Last Waltz versión española y heavy, y ni falta que hace. Aquí hay sinceridad, sin tapujos pero sin querer regodearse demasiado en innecesarios cotorreos. Queda claro que de la ruptura de la formación original los más damnificados fueron Sherpa y Hermes Calabria, se les nota ese punto de amargura, y es que debe ser difícil de aceptar que las diferencias personales echaran al traste el sueño de dos musicazos. Muchas bandas hay que pasan por peores cosas que ellos, eso seguro, pero siguen adelante. Los De Castro, que aparecen como tipos más fríos y calculadores, pueden vivir bastante bien del grupo con la formación actual, o al menos bastante mejor de los que les va a los otros dos fuera del grupo. A mi, como a Sherpa, me da la sensación de que si los De Castro tuvieron ganas de hacer esa gira en 2010 no fue por otra cosa que por interés económico, así que no es de extrañar esa frialdad entre ellos, aunque estoy seguro de que si surgiera otra vez la oportunidad de repetir Sherpa aceptaría de nuevo. También es de valorar los apuntes sociales y hasta políticos sobre esa época en que el Barón empezaba a volar alto, está bien que no se obvie el cutrismo español, como las circunstancias en las que grabaron su primer álbum en vivo, aunque sea algo que no haya cambiado tanto desde los 80's. Es lamentable que se quejen de que ese pabellón de deportes sonara tan mal, pero de todas formas dieron el concierto allí, y aún se dan conciertos en sitios que en la vida van a sonar bien.

Se echa en falta que no hubieran grabado algo nuevo en esa reunión o al menos algún documento de audio o video de las actuaciones grabado en condiciones. Y hay que decir que les honra que hicieran conciertos de tres horas con todo el material que los fans querían escuchar en vivo de nuevo y con los cuatro miembros originales. Volvieron por la pasta, sí, pero se entregaron a fondo.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Rainbow - Black Masquerade


Guste o no su música (ya se que suena demencial que haya alguien a quien pueda no gustarle) Ritchie Blackmore es uno de los personajes definitivos del rock. Por todo lo que ha aportado, por su maestría a las seis cuerdas, por haber parido riffs de guitarra tan influyentes que muchos otros han hecho una vida y una carrera gracias a ello, y como no, por su carácter  Un auténtico rebelde como los hay pocos. Nunca me ha gustado criticar decisiones que puedan ser tan cuestionables como la de alguien como Gary Moore cuando se pasó al blues, o Neil Young cuando pasó por esa época en la que grabó de todo menos lo que se esperaba de él o cuando Ritchie abandonó el rock para hacer música renacentista. Criticar a alguien porque haya tomado la determinación de hacer un tipo de música muy diferente es algo que me parece hasta repulsivo, y que nada tiene que ver con el espíritu en que se fundamenta el rock'n'roll. Aunque casi no he escuchado nada de lo que ha hecho en Blackmore's Night, no me atrae para nada, tampoco voy a ir crucificando a alguien que ha hecho tanto por el rock. Me parece que un cambio de orientación de ese tipo muestra más rebeldía e inconformismo que cualquier cosa que hayan hecho los Stones o AC/DC en las últimas décadas, que son dos de mis grupos favoritos y en mi ranking particular están por encima de Deep Purple o Rainbow. Y desde luego que si alguien ya no se siente identificado con el rock es preferible que deje de estirar con total desgana una carrera para hacer algo que realmente le aporte cosas.

Se están editando dvd's de esa época dorada del hard rock, como ese próximo dvd de Deep Purple de la gira de Perfect Strangers, el de Dio que salió no hace mucho y este dvd de la última época de Rainbow. La ecuación Rainbow-Rockpalast-Eagle Rock solo podía dar un resultado tan bueno como es este Black Masquerade, aunque al principio el audio no es gran cosa. Lo cierto es que descontrolé a Rainbow en esa última época y aunque haya escuchado alguna vez Stranger To Us All no es realmente un disco que haya estado muy presente en mi vida. Tenía dudas de que podía dar de si en vivo esa formación de Rainbow pero todo eso acaba al poco de empezar el show, con esa agresiva Spotlight Kid las cosas se ponen en su sitio. El repertorio contenta a los fans de todas las versiones de Rainbow, todas las épocas están representadas y es una maravilla oír tanto material de su primer álbum. Puede resultar un poco raro ver de inicio a Blackmore rodeado de músicos mucho más jóvenes que él pero esa sensación se diluye rápidamente  el grupo es fenomenal y todas las canciones suenan como un tiro. Doogie White no es Dio, ni Grahan Bonnet ni Joe Lynn Turner, pero tiene mucho mérito que hiciera material de todos los cantantes anteriores de Rainbow y cumpliera con creces en todos los casos, incluso en el material de Purple que hicieran originalmente Gillan o Coverdale da la talla, además de que es un tipo que no parece sentirse intimidado por Blackmore. El héroe de las seis cuerdas, por su parte, está a su aire, la mayor parte del tiempo con pinta de estar pensando "¿Y yo que coño estaré haciendo aquí?" pero deslumbrando en todo momento. Una auténtica bestia parda de la guitarra. Ritchie podrá estar más arriba o más abajo en los gustos de cada uno, pero es alguien que ha dignificado el hard rock como pocos y con unos guitarreos que han epatado y seguirán epatando por los siglos de los siglos.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Mem Shannon (III) - Spend Some Time With Me (1999)


Mem Shannon ficharía por el sello Shanachie siendo Spend Some Time With Me la primera de las entregas. Los cambios eran evidentes ya desde la portada y el título. Mem quería probar a no incluir la palabra "blues" en el título del disco, lo cual, oyendo el contenido del álbum que había grabado, era más que lógico. Otra novedad importante estaba en el productor, Dennis Walker, quien había trabajado en los discos que lanzaron al estrellato a Robert Cray y que también produjo a Joe Louis Walker y a B.B. King entre otros de los músicos que han sentido que el blues es un género más flexible de lo que muchos creen. También contaría con una banda prácticamente nueva, en la que sólo repetiría de sus anteriores discos Jackie Banks y Chuck Chaplin a las teclas, y tendría el añadido una potente sección de viento que hace que todo suene a gloria. Grabado en Nueva Orleans, como los dos anteriores, Spend Some Time With Me es un disco que define a Mem Shannon a la perfección: sus influencias, su variedad estilística y a dónde quería llevar su música. En el disco no hay nada que recuerde a un blues clásico excepto por algún detalle, aunque su espíritu planee por todas partes, en su guitarra, en las letras, pudiendo ser eso difícil de ver para los aficionados más radicales. Este es un disco soberbio, lleno de vitalidad y entusiasmo, vibrante desde las primeras notas, quizás su mejor trabajo en estudio junto a I'm From Phunkville. Un álbum que muestra a un músico que no se conforma con lo andado y que arriesga con el eclecticismo por bandera, con un trabajo soberbio a la guitarra, cantando con convicción, y que cuenta con letras brillantes por todas partes, que muestran a alguien que es consciente de lo que le rodea a pesar de que su música pudiera parecer orientada a seguidores más inmovilistas. Una grabación que se puede encontrar en los estantes de blues pero que bien podría estar en los de funk o soul.

Algo que siempre agradeceré con respecto a Mem es que conocí su música en orden cronológico. No me pasó lo mismo con Joe Louis Walker, Robert Cray o músicos de otros estilos como Paul Westerberg. Puede ser que por esa circunstancia no disfrute de los primeros discos de Cray o Walker, y en su caso los de The Replacements de la misma forma que discos posteriores de esos artistas. Con Mem Shannon no me pasó eso, y para cuando cayó en mis manos Spend Some Time With Me ya era un fan que sabía de que me encontraba ante alguien que apuntaba muy alto y por eso cuando algo como este disco cayó en mis manos fue muy emocionante ya que veía que todo lo que esperaba de él se cumplía de largo. Un músico ejemplar, sin complejos, consciente del pasado pero sin ser esclavo de él. Que luego alguien con ese talento pueda ser más o menos famoso o conocido es otra cosa.


La primera bomba es Who Are They, funk de alto octanaje que se ha convertido en todo un clásico de su repertorio, un inicio arrollador y espectacular que es sólo un apunte de lo que se viene encima. Crítica social en las letras, sonido alejado del clasicismo con acordes y bajo descomunal, y un solo de saxo de altura a cargo de Jason Mingledorff. 
Con Payin' My Dues hay un acercamiento al rap en la voz de Mem, donde se queja de la idiosincrasia de la vida del músico pero en tono humor con frases tipo "me pagaron con sobre tan delgado que hasta Stevie Wonder podrías ver a través de él" o "el bajista se largó, el saxofonista se puso malo y el batería me robó la furgoneta". Grandes solos de Mem entre la sección de metales en otros de sus clásicos.
Cambio de tercio con Not My Friend, estupendo tema de soul a fuego lento con letras sobre amistad traicionada. Mem no había cantado a ese nivel anteriormente.
Una de las letras más divertidas va con el tema estrella, a mi modo de ver: Don't Talk About My Mama. Inmenso funk con un estelar Mem a la guitarra tanto en los acordes que sobrevuelan durante toda la canción como en el solo final que auna elegancia, técnica, intensidad y espectacularidad a partes iguales. Otro tema arrollador,  irresistible, sacando partido a los metales, que elevan la canción a los altares del funk.
The Last Time I Was Here tiene una orientación diferente, tema intenso con una de las letras más seria de todo el disco, con Mem sacando lo mejor de su talento narrativo con tema de la esclavitud y sus posos actuales, un tema valiente y arriesgado, musicalmente una maravilla.
Temática muy seria también en Pray For The Children que Mem escribió como respuesta a la matanza en la escuela de Columbine. Soul con los metales acentuando las partes más dramáticas.
Dirty Dishes es quizás el tema con un ritmo más trepidante, con Mem aconsejando que cada uno se dedique a lo suyo, se dejen de cotorreos y de críticas destructivas. Cambio de ritmo central con brillante solo de Mem en otro tema de altura.


A Certain Shade Of Blue puede ser la canción más romántica de los que haya grabado Mem, podría pasar por una balada country, no obstante tiene a Dave Easley a la pedal steel guitar. El  escueto solo de Mem con la acústica y cuerdas de nylon es una preciosidad.
Spend Some Time With Me es otro tema con ese funk tan típico en Mem, con una de las letras más sexy de su carrera. Más metales gloriosos, riffs de guitarras adictivos y todo lo que se puede esperar de una fiesta funk como esa.
Mother's Love brilla menos que el resto que el resto del disco, quizás el tema más monótono del álbum, aunque tiene buenos solos de Mingledorff al saxo.
La única versión es Born In This Time, un tema que Mem había oído en los títulos de iniciales de la película Mandingo, cantada por Muddy Waters. En el disco Mem está únicamente acompañado por un clarinete, eso y la orientación del tema le acaba dando la sonoridad más Nueva Orleans de todo el disco, una delicia de canción.
No Such Thing cierra el disco con más funk, otro tema impresionante y otro clásico en sus directos. Parte de los metales son calcados de los de My Humble Opinion del anterior álbum, algo que ya se avisa en los créditos, pero el tema es totalmente diferente, gran epílogo a un disco sensacional y con una declaración de principios tan verdadera y personal como  es: no existe tal cosa como "demasiado funk".

También en 1999 se editó otro disco que contaba con la participación de Mem en un álbum de otro gran músico de la escena de Nueva Orleans, A Jumpin' Somethin' de Chip Wilson. Un trabajo soberbio en homenaje a la música de Duke Ellington con guitarras y otros instrumentos acústicos, entre ellos metales. Mem participa en una versión de Cottofields con un solo acústico maravilloso, otra muestra más de su capacidad a las seis cuerdas.



martes, 24 de septiembre de 2013

W. C. Fields - La misantropía elevada a arte


El legado cultural al que podemos acceder hoy día desde casi cualquier parte es tan inmenso que uno todavía se puede encontrar con alguien como W. C. Fields, un cómico al que conocía muy vagamente y del que, después de haber tenido una muestra de un talento inusual ya me he convertido en un adicto. Las primeras películas que he visto fueron Never Give A Sucker An Even Break y You Can't Cheat An Honest Man. Dos títulos que no van a aparecer nunca en la lista de las películas más bonitas, edificantes o importantes, precisamente. Son dos vehículos creados para el lucimiento de este hombre de escatológico nombre, donde explota todo su irreverente talento, que se basa en abusar de quienes le rodean, estafarles, reírse de sus defectos físicos, irritarles en resumen, especialmente si son niños o mujeres. Esas películas, que dentro de su calidad pueden llegar a ser aún más absurdas que las de los Hemanos Marx, tienen todo el sentido del mundo por poder ver en ellas las aventuras de este malabarista y comediante, un hombre alcoholizado dotado de una enorme nariz en tal estado que recuerdan a esas frutas que llegado su punto de madurez no se han caído del árbol y se quedan allí, desafiando las leyes naturales con un aspecto espeluznante.

Dicen que no todos los rasgos que le hicieron famoso como artista los portaba como persona, que en realidad era un tipo bonachón, que apoyaba financieramente a su familia, adoraba a sus nietos y que desde luego no era tan déspota como sus personajes cinematográficos. Pero el alcoholismo que arrastraba incluso se quedaba corto en la ficción. Sus amistades era gente que podía rivalizar con él bebiendo, John Barrymore entre ellos.  Decía Groucho Marx que una de las veces que estuvo en su casa vio que tenía almacenado en su ático algo así como 50.000 dólares en whisky, le preguntó que a que se debía todo eso, que la prohibición había acabado hacía 25 años; Fields le contestó: Por si acaso. Alguien, que cuando estaba en su lecho de muerte, al ser sorprendido leyendo la biblia lo justificó diciendo: Estoy buscando lagunas. Entre sus aficiones estaba disparar con su escopeta de balines a los turistas que osaban dejarse caer por las inmediaciones de su residencia. Como se puede ver todo un hombre como Dios manda.

En muchas de sus películas solía participar en el guión, lo que obligaba al estudio a pegar hachazos al metraje. No todo el material era apto, incluso para lo que se esperaba de semejante personaje. Pero yo encuentro sus films muy divertidos, su despotismo aguanta el paso del tiempo y cada segundo que está en pantalla, ese tipo con su narizota, con esa forma de hablar tan particular, con esos gestos y esa mala uva, todo eso hace ver que, detrás de litros de alcohol y de una imagen tan negativa, hay talento, que puede ser de mal gusto, misógino y todo lo que se quiera, pero talento después de todo, y además no dudaba en reírse de sí mismo para acentuar la comicidad de sus escenas. Y lo mejor de todo es que no es apto para fans de Los Morancos, Paco Martínez Soria, El Club de la Comedia o chorradas tipo American Pie. También se realizó un biopic que tengo aún por ver, con el gran Rod Steiger dando vida a uno de los mejores actores cómicos que han existido.


Algunas de mis frases favoritas del gran W. C. Fields, que podría ser algo así como el decálogo del misántropo:

Si al principio no lo consigues, inténtalo de nuevo. Luego déjalo. De nada te va a servir ser un maldito idiota.

Cocino con vino, a veces incluso lo añado a lo que estoy cocinando.

Sin duda que todas las mujeres están locas; sólo es una cuestión de niveles.

Una mujer me inició a la bebida, y ni siquiera tuve la decencia de agradecérselo.

Nunca trates de impresionar a una mujer, si lo haces ella esperará que mantengas el nivel para el resto de la vida.

No tengo prejuicios. Odio a todo el mundo por igual.

Una vez, durante la Prohibición, tuve que vivir a la fuerza de sólo comida y agua.

Me gustan los niños - fritos.

No te preocupes de tu corazón, te durará tanto como sigas vivo.

Las mujeres son como los elefantes. Me gusta mirarlas, pero no me gustaría tener una.

Cuando todo se ha perdido, la esperanza incluida, la vida se convierte en una desgracia, y la muerte en un deber.

Es moralmente incorrecto permitir a un idiota que se quede con su dinero.

Nunca bebo agua. Me da miedo que se convierta en un hábito.

Nunca bebo agua; eso es lo que oxida las cañerías.

Si tuviera que volver a vivir, viviría en una taberna.

Bebo, luego existo.

No sé ni por qué vengo por aquí. Las moscas se llevan lo mejor de todo.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Steven Soderbergh - Cineasta con cosas que decir


He visto, con muy poco tiempo entre el visionado de una y otra, las dos últimas películas de Steven Soderbergh: Efectos Secundarios y Behind The Candelabra. La prímera tiene mérito, que haya conseguido hacer que respete algo más a un actor como Jude Law es todo un logro, y lo cierto es que Law está espléndido en todo el metraje, al igual que Rooney Mara (la Lisbeth Salander del remake americano de Millennium) y Catherine Zeta-Jones, en uno de esos papeles en los que demuestra que es algo más que una cara bonita, mucho más en realidad. Gran film sobre la farmacología con una historia que va dando tantos giros inesperados que el desarrollo se convierte en algo totalmente inesperado, algo que en el cine comercial actual no es muy fácil de ver. No saber como va a acabar una película es algo digno de mencionar y sorprenderse con algo todavía es una maravilla. Cine virtuoso, elegante, que pone el dedo en la llaga sobre un tema tan espinoso.




Behind The Candelabra, que es de la HBO, está basada en un libro que escribió uno de los novios que tuvo el excesivo Liberace, ese pianista tan inclasificable como homosexual, que trató de ocultar su orientación sexual como fuera, a pesar de que había que estar ciego para no verlo. Si un periódico hablaba de su homosexualidad pues se le llevaba a juicio y ya está. Ese personaje tan singular está interpretado en la película por Michael Douglas, y su novio por Matt Damon. Demasiado, y además tiene el añadido de ver a un Rob Lowe pasadísimo y decorado de forma inenarrable. Actuaciones excepcionales de los dos protagonistas en un film tan interesante como hortera, tan bien llevado como incómodas  que son de ver algunas de las escenas. Una historia de como el dinero si que puede comprarlo todo, donde la opulencia es una forma de vida y el amor puede cohabitar con montones de drogas, joyas en abundancia, trajes que tienen su propio coche y ropa no apta para casi ningún gusto.




Parte de los films anteriores de Soderbergh no me habían dicho gran cosa, pero con estos dos me ha vuelto a convencer de que con su firma uno puede esperar películas actuales de calidad, y que es alguien valiente y creativo, que no tiene que recurrir a gastarse un dineral en llenar la pantalla de imágenes generadas por ordenador, donde la fuerza está en lo que se cuenta, en los actores y en la dedicación de hacer cine porque se tienen cosas que decir, no sólo por hacer taquilla. Aunque Soderbergh haya dicho más de una vez que dejaba el cine mucha gente no se lo creía, al final lo ha cumplido, en parte, y es de momento dice que Hollywood se acabó para él y que prefiere dedicarse a proyectos como este, pensados para la televisión. Sea como sea espero que siga haciendo cine, para la tele o lo que sea, sus películas con un oasis entre tanto superhéroe y tanto ordenador.



jueves, 19 de septiembre de 2013

Mem Shannon (II) - 2nd Blues Album (1997)


En vista de la buena recepción que tuvo en general A Cab Driver's Blues (que le sirvió para recibir una nominación a los W.C. Handy Blues Awards como mejor nuevo artista de 1996) y de que su agenda de conciertos se iba incrementando Mem Shannon decidió dejar de lado su trabajo como taxista en 1996 para así dedicarse más plenamente a la música. 2nd Blues Album es el segundo y último álbum de Mem Shannon para la compañía discográfica de las cajas de cd’s verdes, Rykodisc. Producido de nuevo por Mark Bingham, que se ocupa también del bajo en Charity, este segundo trabajo tiene quizás una producción algo más elaborada que la de su anterior trabajo, aunque en ocasiones el sonido sea algo opaco. Ya sin conversaciones grabadas en recorridos nocturnos en taxi, a Mem le acompañan prácticamente los mismos músicos que en su primer disco, excepto por el batería, de la que se ocupa en casi todo el disco Jeffrey “Jelly Bean” Alexander. Este es un trabajo más abierto musicalmente que el anterior, todavía alejado de lo que llegaría a ofrecer Mem en sus siguientes grabaciones pero disfrutable, y de nuevo con todos los temas compuestos por él mismo, algo nada habitual en discos de blues. Las letras continúan a partes iguales con la crítica social y experiencias personales con toques de humor como base, alejado de la temática más fantasiosa de parte de la música de Nueva Orleans.


El disco se inicia con Wrong People In Charge, funk-rock con adornos de las guitarras más rockeras de Mem y con unas letras llenas de ira contra el sistema.
Old Men es puro soul de Nueva Orleans, un gran tema, muy bien arropado por teclados y piano, y con un buen solo final de Mem. Estupendas letras sobre la tercera edad.
Funk de perfil bajo en Charity, guitarras distorsionadas y saxos arropando este tema sobre un hospital gratuito de Nueva Orleans, con la batería de James Varnando marcando el ritmo, lento pero adicitivo.
Más funk con Say That Then, con mayor ritmo, saxo doblado y con unos teclados que recuerdan a Stevie Wonder. Letras sobre la timidez y la inseguridad. De lo mejor del disco.
One Thin Dime, el tema más complejo del álbum. Inclasificable, un tema conmovedor ante el que es muy difícil quedarte igual. Con toda clase de guitarras y Mem muy emotivo en una narración sobre desdichados. La letra, el tono de la canción, la voz de Mem, todo encaja perfectamente, y además cuenta con un solo de guitarra acústica maravilloso, una de esas perlas que deja de vez en cuando.
La carga emocional se rebaja con Mirror Mirror, quizás la canción más discreta de la colección.
My Humble Opinion, mucho más funk, uno de los mejores y más fuertes que haya hecho Mem, estupendos riffs y un solo apabullante al final. Uno de los típicos alegatos de Mem a favor del funk.
Down Broke cuenta sólo con las guitarras de Mem y su voz, tema blues de ambientación jazz con Mem brillando con unos solos muy clásicos y muy elegantes, con Mem cargando contra su anterior oficio.
Otro blues, muy jondo, casi a lo John Lee Hooker, es Do You ‘Yuh’ What I Say, con fenomenales solos de Mem, ya sea con la acústica o con la eléctrica, y con Lance Ellis al saxo, no obstante con las letras más flojas de todo el disco, intencionadamente o no.
Con Mr. Blues vuelve el funk, buena introducción y duelo final entre la guitarra de Mem y el saxo de Tim Green.
Para terminar The Blues Is Back, de nuevo en solitario y en una onda cercana a Down Broke, pero algo más monótono.


También en 1997 Mem participó en un homenaje a Muddy Waters que se llevó a cabo en el Kennedy Center de Washington. El evento contaría con gente de la talla de Buddy Guy, John Hiatt, Koko Taylor, Peter Wolf o Chalie Musselwhite, también con artistas menos populares como Phoebe Snow o Nick Gravenites. Un buen tributo a uno de los personajes más grandes e inspiradores del blues. Gypsy Woman es la canción incluida de Mem Shannon, brillante aunque muy respetuosa, voz y guitarra a gran altura. El concierto se editaría tanto en audio como en video.



martes, 17 de septiembre de 2013

Barón Rojo - TommyBarón


Posiblemente no escuchaba en casa a Barón Rojo desde finales de los ochenta a pesar de que los seguí mucho al principio y mi primer concierto de rock fue la presentación del Metalmorfosis en mi Badajoz. No los he seguido para nada desde que los hermanos De Castro se quedaron como únicos miembros originales del grupo, ni siquiera me picó la curiosidad ese disco de versiones. Pero siempre les respeté, a pesar de que las letras que no me estomagaban cuando era un chaval ahora sí lo hagan. Pero un proyecto como este, adaptar al castellano una obra esencial del rock como Tommy de The Who si que me interesó desde el principio, y es que lo polémico siempre me ha tirado. Y pienso que se lo han currado, la edición en formato libro es una maravilla y el trabajo de adaptar a su propio estilo, musicalmente y en cuanto a letras, digno de elogio. Supongo que a los fans de The Who algo así se la traerá al pairo y que a la mayoría de los seguidores de Barón Rojo pasarán bastante de los británicos, peros seguro que más de uno se interesa por esa música y otras gracias a TommyBarón. Instrumentalmente es una delicia escuchar esas canciones por un grupo como Barón, muchos de los temas están muy bien hechos, es otro estilo, claro está, pero no se puede negar que los tipos son muy buenos en lo suyo, en rockear, y que lo hacen con gusto. Otra cosa son la adaptación al castellano y las voces. No me gustan, pero tampoco voy a criticar lo primero ya que, no se si yo podría hacerlo mejor, y lo segundo, ese es su rollo, no son unas voces horribles ni mucho menos, pero ciertas cosas me rechinan. 

Lo que hubiera sido más interesante es que en lugar de haber cogido una obra como Tommy hubieran intentado hacer algo propio, aunque de todas formas les hubieran llovido palos por igual, que discos conceptuales y óperas rock molan si lo hacen grupos de fuera, los de aquí, si se salen de los parámetros habituales, malo. Pero hacer un disco como este me parece un acto de valentía como poco, y aunque los fanáticos se lleven las manos a la cabeza están en su derecho de hacer algo así. Tropelías más gordas se han hecho por músicos y grupos más respetados y más del gusto del gran público y no ha pasado nada.


domingo, 15 de septiembre de 2013

Mem Shannon (I) - A Cab Driver's Blues (1995)


Los que somos melómanos de verdad, que cada vez quedamos menos, a veces salíamos de caza y nos arriesgábamos a comprar discos sin saber muy bien que te ibas a encontrar al poner en el equipo el artefacto sonoro que habías adquirido. Eso ahora es prácticamente imposible. Los que no vivimos en una ciudad tipo Barcelona o Madrid cada vez tenemos menos oportunidades de meternos en alguna buena tienda de discos a la aventura y muchos dirían que es que ni falta que hace. Ahora, cuando ha salido algún disco el que no lo ha escuchado todas las veces posibles o se lo ha descargado es porque no ha querido, y eso la gente que aún compra discos, si es que se lo pueden permitir. Ese ejercicio arriesgado de comprar algo sin tener muchas referencias claro que algunas veces suponía decepciones que con el paso del tiempo acababan en tiendas de segunda mano, pero también hay muchas sorpresas fenomenales. 

Entre mediados y finales de los 90's salió un buen ramillete de músicos más o menos cercanos al blues que supusieron una bocanada de aire fresco al género, aunque pocos de ellos hayan llegado a tener la notoriedad de bluesmen o músicos de esa onda de décadas anteriores. Pero lo que aportaron y en algunos casos siguen aportando gente como Larry Garner, Corey Harris, Shemekia Copeland, Alvin Youngblood Hart, Deborah Coleman o Mem Shannon supuso algo muy grande para muchos aficionados. Significó que había continuidad para un género que se había estancado en cierta manera. Desde Robert Cray o Joe Louis Walker todos los bluesmen que iban saliendo, aunque muchos de ellos eran tan buenos como Lurrie Bell o Big Time Sarah, repetían clichés antiguos, con mayor o menor acierto, y se echaba en falta gente que tuviera una perspectiva más acorde con los tiempos que se vivían. Así que me encontraba en una tienda madrileña y en la sección de blues me encontré con este cd, el nombre me sonaba de haber visto alguna buena reseña en Living Blues o revista similar. Entre los discos que vi ese día en los estantes no había mucho más que me llamara la atención especialmente y además este disco me llamó atrajo por la portada, y es que muchas veces hasta la música te entra primero por los ojos, algo que es muy difícil de explicar a alguien que sólo conoce la música por archivos de ordenador. El diseño gráfico también tiene su importancia, y este disco, con esa portada y el libreto parece que te va preparando para escuchar algo interesante.

En mi caso descubrir este disco y a Mem Shannon fue algo muy grande en su momento, Mem es uno de mis músicos favoritos y uno de los que más he escuchado en los últimos 15 años, alguien que me ha hecho contactar con gente de cualquier sitio por encontrar cualquier grabación de sus conciertos, aunque también me ha hecho ver el lado negativo de la escena musical reciente. Ya no importa nunca más el talento que pueda tener alguien, es muy difícil poder costearse la grabación y la edición de nuevos discos y para músicos norteamericanos cruzar el charco y salir de gira por Europa es muy complicado, ya nada tiene que ver con otras épocas, cuando teníamos de gira por España a músicos muy minoritarios. Décadas atrás músicos que estaban fuera de los parámetros más comerciales podían vivir de su música, editando discos regularmente, ahora algo así es imposible. Un ejemplo que ilustra un caso como este es el Crossroads Guitar Festival que organiza cada cierto tiempo Eric Clapton. A excepción de Gary Clark Jr. no hay otros músicos de blues de generaciones posteriores a Robert Cray en el cartel de ese festival año tras año, lo cual no es una anécdota, es bastante significativo del panorama general. Por eso me hace gracia leer a cierto tipo de músicos, con mayor o menor fama, que hablan de que el blues está muerto, ellos tampoco es que estén ayudando a que tenga algo más de vida, como si pasó tiempo atrás. De la misma manera que en los 60's ese tipo de gente apoyaban e impulsaban a bluesmen semidesconocidos, eso es algo que ahora no pasa, lamentablemente. El caso es que Mem Shannon desde 2005 no ha vuelto a sacar disco en estudio, su último cd fue su directo de 2007 y lo último que comercializó fue el tema Goodbye Mr. President (Time For You To Go) en 2008, que se sacó exclusivamente para su venta por descarga. Él sigue haciendo conciertos regularmente, apareciendo casi todos los años en el festival de jazz de Nueva Orleans, también apareció en uno de los episodios de la segunda temporada de la extraordinaria serie de la HBO, Treme. Duele que un músico tan personal y tan brillante no pueda tener una carrera discográfica acorde a su categoría, debido principalmente a que la industria musical ha cambiado de forma tan drástica en las últimas décadas. Un creador de canciones muy original, temas en la que se aúnan partes instrumentales ingeniosas y letras originales que hacen ver que estás escuchando a alguien con los pies en el suelo, y además alguien con su propia estilo de tocar la guitarra. 

Antes de grabar este album Mem estaba trabajando de taxista. Su familia, que había perdido a su padre, tenía que salir adelante y Mem tuvo que dejar momentáneamente sus sueños musicales para dedicarse a un trabajo con el que pudiera ayudar a su familia. Pero siempre llevaba una guitarra acústica en el taxi y aprovechaba para tocar en los ratos muertos. Él había empezado a interesarse por la música aprendiendo a tocar el clarinete para después pasarse a la guitarra después de ver a B.B. King en la tele. A principios de los 90's comenzó a involucrarse más con la música sin olvidarse de su trabajo nocturno en el taxi por el French Quarter de su ciudad natal. Al principio no se planteaba la idea de cantar, no se sentía muy cómodo y a él lo que le gustaba era tocar la guitarra, pero decidió seguir los consejos que le decían que por muy buena que pudiera ser su música tenía que cantar para atraer más al público. Su voz nasal y profunda, con un gran fraseo encajan de maravilla con sus ritmos funkys, y en su primer disco también se le puede escuchar hablando en algunas de las canciones. Su banda, llamada The Membership, incluía durante los primeros tiempos a gente como Peter Carter al bajo y a Lance Ellis y Tim Green a los saxos. El estilo musical de Mem no guarda muchos paralelismos con el sonido más típico de Nueva Orleans o con ciertos tipos de blues. No es alguien que recurra a cosas Sweet Home Chicago o Got My Mojo Working, algo así no tiene cabida en su repertorio, y tampoco variantes del blues como el shuffle, que considera un recurso demasiado fácil. En toda su discografía se ve un deseo de hacer las cosas a su estilo, y si bien es cierto que en su primer disco hay algunos blues muy clásicos también se adivina por otro tipo de temas cual podía ser el camino que iba a seguir, alejado de los tópicos del blues, siguiendo el camino marcado por gente como Walter Wolfman Washington, pero con su propia personalidad. Como guitarrista es realmente completo. Sus solos, tocados con limpieza absoluta, haciendo un buen uso de los silencios y sabiendo subir y bajar la tensión apropiadamente, no son lo único interesante en su estilo. Es un gustazo tan solo prestar atención a oír sus ritmos durante toda la canción, especialmente en las más orientadas al funk, su inventiva es algo a tener muy en cuenta, como sus incursiones con la acústica, escasas pero espléndidas.



Para el disco, producido por Mark Bingham para Rikodisc, a Mem se le ocurrió la idea de incluir como hilo conductor entre las canciones grabaciones de conversaciones con los clientes mientras estaba trabajando con su taxi. No es muy difícil imaginar que tipo de clientes se puede encontrar un taxista en la noche de una ciudad como Nueva Orleans: juerguistas, prostitutas, turistas y demás. Un disco tan particular hizo que ciertos medios lo resaltaran por su originalidad, llegando Mem a aparecer en reportajes de la televisión norteamericana hablando de su disco mientras trabajaba en el taxi. Algunas de la conversaciones son hilarantes, en una de ellas un cliente le pregunta a Mem si no le va a descontar algo por el mal trato que presuntamente estaba recibiendo. De todas formas el disco también tendría otra edición que no incluyó la mayor parte de las conversaciones del taxi.

El primer tema es Play The Guitar Son, una carta de presentación inmejorable, un blues lento con partes formidables de guitarra acústica en la primera mitad del tema y con la eléctrica en la sección final. Desde este mismo tema ya se puede apreciar una de las particularidades de su música: la importancia de las letras. Mem tiene mucho de narrador en bastantes de sus canciones, que en mayor parte son un fiel reflejo de sus experiencias y de cosas que oía en su día a día en el trabajo. Nada de adaptar temas clásicos oídos hasta la saciedad. Sigue You Ain't Nothin' Nice, donde muestra un tipo de influencias más funk, con toques a lo Kool & The Gang, un tema tan bueno como corto, tal vez con unos arreglos que se alejan del tono general del disco y con Tim Green al saxo. My Baby's Been Watching T.V. es otro blues lento muy buen empacado, también conocido como The Ophra Song, en la que habla del factor televisión en una relación de pareja. También hay mucho blues en My And My Bed, un tema de influencias jazzy y uno de mis preferidos del disco, con el insomnio como protagonista, con buenos solos de Lance Ellis al saxo y Mem tocando los solos más jazzisticos del disco. Taxicab Driver es funk elegante y contagioso, con Mem contando su historia personal de blueman-taxista con ciertas dosis de humor, el problema es que los metales son sintéticos, una lástima, seguramente de haber dispuesto de un presupuesto mayor se hubieran podido incluir una sección de vientos de verdad en todo el disco. Una de mis preferidas es One Hot Night, un tema muy difícil de clasificar, con Mem en solitario relatando un plan de robo llevado por alguien que necesita sacar adelante a su familia, las guitarras son soberbias, con sólo su voz y su guitarra ambienta un tema magistralmente, una canción única en su repertorio que Mem sabe ir llevando emocionalmente durante todo el tema. Cambio de humor con The Boogie Man, otra brillante muestra de ese funk marca de la casa, con unas estupendas guitarras y sección rítmica que te impiden permanecer impasible ante lo que estás escuchando. Maxine es quizás el blues más clásico de todo el disco, con un buen solo de guitarra y harmónicas. Got To Go, de nuevo con el funk por bandera, quizás el tema más cercano al sonido Nueva Orleans, con ese ritmo de batería tan habitual en tanta de su música, también se echa en falta metales de verdad en la parte final, y cierra el disco If This Ain't The Blues, de nuevo otro blues, esta vez con buena pero reducida sección de metales, donde Mem da muestras de su sentido del humor con la letra más divertida del disco junto con con My Baby's Been Watching T.V., un gran tema con buenas guitarras, con ese estilo limpio e impecable tan deudor de uno de sus ídolos, B.B. King, pero con su propio y personalísimo toque.