miércoles, 26 de febrero de 2014

W. C. Fields - El Malabarista Excéntrico


Desde mucho antes de dedicarse al cine W. C. Fields durante años se dedicó al malabarismo en espectáculos que le llevaron no sólo por todo Estados Unidos y Europa, España incluida, también llegó a actuar en Sudáfrica o en Australia. En los carteles a veces apareció con el título "The Eccentric Juggler" o "The Tramp Juggler" y fue reconocido como uno de los mejores y más famosos malabaristas-comediantes de su época. De entre todas las películas que se conservan de su filmografía, algunos títulos de su época en el cine mudo permanecen perdidos sin aparente posibilidad de rescate, sólo unas pocas de ellas contienen momentos donde se puede disfrutar de sus tremendas habilidades, una es en Her Majesty Love, donde se le puede avergonzando a su hija en su fiesta de pedida al hacer malabares con platos y manzanas después de perder los papeles con la bebida.


Pero es en The Old Fashioned Way donde se incluye un reflejo de lo que fueron sus actuaciones hasta que decidió emprender el camino hasta convertirse en uno de los cómicos definitivos de Hollywood. Esa película, aparte de una de mis favoritas de todas las que hizo Fields, es bastante autobiográfica, con un guión en parte a cargo del propio actor (solía firmar en los guiones con seudónimos absurdos de su onda, tipo Charles Bogle, Mahatma Kane Jeeves o Otis Criblecoblis), en ella vemos a The Great McGonigle y su espectáculo ambulante de variedades buscándose la vida de pueblo en pueblo y aprovechándose de todo el que tiene la poca fortuna de cruzarse en su camino. Es una maravilla verle al final del film haciendo malabares con pelotas o con cajas de cigarros, todo un espectáculo, a pesar de que cuando se rodó The Old Fashioned Way ya había perdido parte de sus habilidades, en parte por su edad y en parte por su alcoholismo. Mientras se dedicó exclusivamente al vodevil nunca había bebido alcohol y de hecho, a pesar de lo que se pueda creer, la bebida no fue una de sus aficiones hasta que cumplió 35 años, cuando descubrió que su organismo toleraba bastante bien la ingesta masiva de alcohol. Aunque en este film no se haga especial referencia al alcohol no es extraño pensar que, viniendo de Fields, el título puede tener doble sentido por lo del cóctel de bourbon Old Fashioned, el cómico siempre le buscaba todas las vueltas posibles a cualquier situación.


También tenemos esta participación procedente de un programa instructivo a cargo de uno de los mejores golfistas de todos los tiempos en el que Fields hipnotiza y divierte un rato a sus amigos con pelotas de golf y con su humor. 


En muchas de sus películas podemos disfrutar de otras de sus muchas habilidades, en las que pone su pericia, su humor y su talento para jugar, o no llegar a jugar, al ping-pong, al golf o al billar, con números que fue perfeccionando a lo largo de los años y de los cuales resulta muy difícil cansarse de visionarlos. Que se le diera especialmente bien cualquiera de las cosas que se pueden hacer en los bares, aparte de beber, como las cartas o el billar, puede tener mucho sentido en alguien como él, pero lo cierto es que uno se pregunta si este extraordinario hombre se encontró a lo largo de su vida con algo que no pudiera hacer o que se le diera mal. 

lunes, 24 de febrero de 2014

The Robert Cray Band - Strong Persuader (1986)


Ahora que falta poco para que Robert Cray saque otro disco he estado escuchando algunas de sus primeras grabaciones, aunque es algo que nunca haya dejado de hacer, la discografía de Robert es sólida como pocas, llena de discos sacados a un ritmo constante pero sin agobiar, y sin perder la magia que sale de su garganta y la elegancia de su guitarra, y con los pies en el suelo tratando temas como la guerra de Irak o la crisis económica. Una carrera consecuente, con unos discos más inspirados que otros pero sin perder nunca su identidad, que rehuye cargar cada entrega con versiones y que prefiere el material propio. Para el próximo, In My Soul, vuelve a contar con Steve Jordan a la producción, con lo que se adivinan sonoridades algo más opacas y secas que en sus anteriores entregas. 

Para mí Strong Persuader marcó mi punto de contacto con un músico que desde entonces siempre ha estado ahí, facturando discos excelentes y con un directo que es garantía de estar viendo a alguien que no sólo es sinónimo de buen hacer, es que creo que pocos guitarristas o cantantes pueden haber a su altura, y encima en su caso es alguien que tiene esas dos cualidades, lo que le convierte en alguien totalmente excepcional. Durante mucho tiempo los fans de Cray estuvimos muy necesitados de material en vivo, parecía increíble pero hasta la edición de Live From Across The Pond en 2007 nos teníamos que buscar la vida con material pirata, pero desde ese doble cd en directo cayeron un recopilatorio de sus conciertos del 88 y el 91 en la BBC y un estupendo cd/dvd, Cooking In Mobile. Con Robert Cray resulta hasta sorprendente como van pasando los años y no ha perdido nada en el toque y su voz sigue siendo tan majestuosa como siempre, con ese apasionamiento tan negro y jondo. 

Puede que Strong Persuader no sea mi favorito de Robert, pero es que el nivel de su obra es tan homogéneo que realmente resulta difícil elegir un disco por encima de otro. Sigo teniendo la edición vinilo que compré creo que en el 88, época en la que ya me estaban interesando otras apuestas alejadas del rock, y por supuesto que un disco como este caiga en tus manos te ayuda a seguir investigando otros estilos. Como punto negativo de ese vinilo hay que decir que era la típica edición española, bastante chapucera, vinilo ligerito y sonido cutrillo, por lo que pronto cayó la edición cd americana, que tampoco es que sea una maravilla precisamente, pero la música de Strong Persuader es tan buena que puede con la mediocridad de esas ediciones. Este disco no sólo marcó la absoluta madurez de Robert, voló muy alto en el Billboard, le puso en la portada del Rolling Stone y sus videoclips se codeaban en la MTV con cualquiera de las estrellitas de la época. Ahora puede parecer increíble pero entonces se podía ver en la MTV a artistas tan brillantes y elegantes como Robert. Para mí todo eso de la repercusión que tuvo este disco en su momento no es algo que me haga valorarlo más, pero si que es muy significativo, y por eso tampoco es que me sorprenda tanto cuando un disco como Southeastern de Jason Isbell, por ejemplo, se convierta en la sensación de las listas de discos más vendidos actualmente, que están plagadas de los esclavos del Pro Tools, el Auto-tune y vestuario de pésimo gusto. 

El inicio del disco contiene su material más asequible para todos los públicos: Smoking Gun, Right Next Door, Nothing But A Woman o I Guess I Showed Her, temas con ese estilo tan propio de Robert, tan innovador en su momento como difícil de definir, material que parte tanto del blues como del funk y del soul, algo que le ha llevado a ser despreciado por los puristas más recalcitrantes del blues, pero algo que obviamente no ha evitado la realidad, y es que Robert no sólo ha creado escuela, también ha sido venerado por tipos tan grandes como John Lee Hooker, B.B. King, Eric Clapton o Albert King, gente que sin los complejos que si padecen mucho forofo ilustrado de mentalidad estrecha. Para la parte final del disco están los temas más oscuros y más tirando al blues, eso sí, todo con el sello Cray: Foul Play, I Wonder o New Blood. Una maravilla de disco por el que no pasan los años, algo que también pasa con él mismo, y es que mirando sus fotos más recientes para nada parece un tipo con 60 tacos ya cumplidos, y es que eso de ser de lo mejor, tanto a la guitarra como a la voz, debe ser algo que detiene el paso del tiempo.




viernes, 14 de febrero de 2014

W. C. Fields - El Actor


En cierta ocasión John Barrymore llegó a decir de W. C. Fields que era el mejor actor que había visto en su vida. Barrymore y Fields aparte de entusiasmados aficionados por el alcohol eran íntimos amigos, de acuerdo, pero lo cierto es que aunque ese comentario de Barrymore pueda parecer descabellado para quien se acerca a la obra de Fields por primera vez verle en un film como David Copperfield lleva a entenderlo mejor. Hasta su participación en la adaptación del clásico de 1935, con George Cukor a la dirección, prácticamente todo lo que W. C. Fields había hecho en la gran pantalla fue interpretarse a sí mismo, o más bien a ese personaje que había creado, el misántropo y estafador incorregible, el terror de las clases altas y de los vecindarios cotorras. Aunque llegó a actuar en películas mudas de D. W. Griffith, como Sally Of The Sawdust, el guión de esta era en realidad una adaptación de Poppy, una obra escrita por el propio Fields que representó con gran éxito en Broadway y que años más tarde tendría su versión sonora para el cine bajo el título original. Puede parecer arriesgado destacar lo que hizo Fields en David Copperfield sabiendo que en primera instancia era Charles Laughton quien iba a interpretar a Wilkins Micawber. No hace falta recordar quien fue Laughton; aparte de la pesadilla de Hitchcock, que llegó a decir que odiaba trabajar con niños, perros y Charles Laughton, el actor británico pasa por ser uno de los actores definitivos de la historia del cine, con papeles como los de Testigo De Cargo o Espartaco, actuaciones de un nivel estratosférico. Pero no sólo eso, lo cierto es que David Copperfield de George Cukor está plagada de actores y actuaciones memorables, Lionel Barrymore o Elsa Lanchester entre otros, por lo que lo conseguido por Fields es más meritorio aún. 


Viendo a Fields en David Copperfield nadie se acuerda de Laughton, ni de nadie más, brilla sin dejar de ser él mismo en un papel que parece que Dickens hubiera escrito sabiendo que algún día alguien como Fields iba a interpretarlo. Ese Micawber es un personaje que puede parecer muy cercano a lo que Fields llevaba haciendo desde hacía tanto tiempo: dueño de una bodega que debe tanto dinero a tanta gente que termina siendo expulsado de Londres. Por supuesto que Fields era una gran conocedor y admirador de la obra de Dickens, así que no es difícil entender la naturalidad del actor a la hora de dar vida a Micawber. Da igual el acento tan americano de Fields, encaja perfectamente y cuando estás viendo una actuación tan sobresaliente su peculiarísima forma de hablar deja de parecer importante. Que metiera en su actuación parte de su repertorio personal puede parecer una imposición, bienvenida sea, pero aun así no pudo conseguir que le dejaran usar su propia variación de "maldita sea": "Godfrey Daniels", pero de todas formas verle exclamando en su lugar "Shadow of Nicodemus" con tanta convicción vale mucho. La parte negativa de su participación es que a pesar del éxito obtenido por David Copperfield el comediante no puso especial interés en continuar ese camino, llegando a rechazar El Mago De Oz por temas económicos. Una lástima, habría interpretado los cinco diferentes papeles que haría Frank Morgan. Se dice que Fields se subió a la parra pidiendo lo que no estaba en los escritos. Otra decisión también a lamentar fue la de negarse a hacer Cuento de Navidad, la versión dirigida por Edwin L. Marin en 1938, quizás la mejor de todas cuantas se han rodado de la novela de Dickens, hubiera tenido al fenomenal Gene Lockhart como compañero de reparto. Fields aceptaba pero con la condición de que cambiaran el guión para que su personaje fuera más de su cuerda, quería que el avaro Ebenezer Scrooge no se remidiera al final de la película, algo que por supuesto era inaceptable, pero así era Fields. A pesar de que es lamentable no haberle podido ver en dos películas tan estupendas, en unos personajes con los que pudo haber arrollado, sólo se puede sentir respeto por alguien tan leal a sus convicciones, se compartan o no. Con el mundo plagado de seres que son sólo pura pose W. C. Fields fue alguien con actitud, rock'n'roll sin artificios. Como dijo Groucho Marx durante una entrevista en los 60's: "Si Fields viviera en esta época se tiraría la mayor parte del tiempo arrestado".



miércoles, 12 de febrero de 2014

Ray McKinnon - Cineasta de talento, singular y brillante


Mi primer encuentro, que recuerde, con el trabajo de este actor, director, escritor y productor fue de la mano de Deadwood, esa enorme serie de la HBO que lanzó a la gloria al enorme Ian McShane y a ese personaje inmortal por su dureza y su inteligencia a partes iguales, su Al Swearengen triunfó debido a su mordacidad, su vocabulario lleno de "cocksuckers" por todas partes y un instinto de supervivencia que puede con todo. De entre todos los personajes secundarios McKinnon y su reverendo Smith era uno de los que aportaba algo que ayudó a que la serie fuera tan especial. Personaje delirante, un predicador rodeado de criminales, prostitución, juego, alcohólicos y tipos de la peor calaña, un hombre excéntricamente místico y aquejado de convulsiones por un tumor cerebral que en manos de McKinnon adquiere un surrealismo y una humanidad tan incómoda como digna. Una actuación quizás algo pasada de vueltas en ciertas ocasiones, pero una de las que perdura en la memoria junto a la de McShane. De todas formas, McKinnon ya había actuado en una enorme lista de films, incluyendo O Brother!


Andaba Sons Of Anarchy por la cuarta temporada, buena serie a la que quizás le sobren muchas cosas para que pueda estar al mismo nivel que Deadwood o Los Soprano, pero en esa temporada se cuenta con McKinnon para dar de vida a un personaje que se convierte en una de las mejores cosas que le han pasado a la serie, junto a Katey Sagal y su interpretación de Gemma, madura, sexy y con mala hostia a partes iguales. La actuación de McKinnon dando vida a un fiscal que busca las cosquillas de todo Dios es más brillante aún de lo que esperaba. Su presencia, su entonación, sus pausas, su lenguaje corporal y su intensidad dota a Lincoln Potter de un interés que no tiene la mayor parte de la serie. Una actuación fantástica, de autor, que en manos de otro actor ese personaje hubiera sido otra cosa. McKinnon es único y ofrece cosas que sólo él puede. Delirante es el final de su participación en la serie, todo un homenaje a sí mismo y a sus seguidores.


Pero en realidad McKinnon es mucho más que un excelente secundario, tiene una trayectoria a sus espaldas marcada por la independencia y la convicción en todo lo que hace. En 2001 ganó una estatuilla por su corto The Accountant, una comedía surrealista, o una denuncia de la absurda sociedad actual, como se quiera, pero Ray dirige, escribe e interpreta maravillosamente en esta extraña historia al contable más divertido, absurdo y cervecero de todos los tiempos. Una historia de humor sureño norteamericano que pone el dedo en la llaga. Llegó a contactar con Drive-By Truckers para usar su música en el corto, aunque finalmente no llegó a usarla, pero dice McKinnon que la música de los Truckers cambió su vida y además de ser amigo de la banda ha llegado a emplear su música en películas como Chrystal y That Evening Sun.


Chrystal, con McKinnon como director, guionista y como actor, secundando a todo un Billy Bob Thorton en plenitud y en una de sus interpretaciones marca de la casa que encuentra como insólita horma de su zapato a un McKinnon en su onda más desfasada pero sin dejar de satisfacer a sus seguidores. Chrystal es otra obra tan personal como The Accountant, con el sur profundo estadounidense como escenario de redención entre una fauna de lo más pintoresca, una película pausada pero llena de intensidad.


Otra de sus buenas participaciones como actor secundario se puede encontrar en otra obra tan sureña como personalísima, Mud de Jeff Nichols, otro director con especial predilección para un tipo de cine con parámetros parecidos a McKinnon aunque con una onda algo menos psicodélica dentro de un ruralismo con toques kafkianos. Hay que decir que en Mud además tenemos a la redención de un actor tan denostado como Matthew McConaughey, que también tiene en la serie True Detective otra muestra de un talento que antes parecía inexistente.


Lo más reciente de McKinnon es su labor como creador de una serie tan personal y desasosegante como Rectify, con una estupenda primera temporada llena de una calma tensa que corta el ambiente como un cuchillo, un prodigio extraño por lo original y la temática, que es difícil de predecir hacia donde se dirige con otra historia de redención dentro de una sociedad escrutadora que no da respiro al protagonista.


miércoles, 22 de enero de 2014

Drive-By Truckers - English Oceans


Este es un disco para saborear, poco a poco y con tranquilidad, aunque ya desde la primera escucha Patterson Hood y Mike Cooley te hacen sentir que estás en casa de nuevo, su concepción de la música a través de la honestidad les hace únicos, una banda maravillosa en cualquiera de sus formaciones, con una discografía plagada de discos eternos y grandes canciones, rock'n'roll en estado puro. Con English Oceans me pasa que según avanzan las veces que pongo el disco lo veo un poco por debajo de un disco como Go-Go Boots. En general la sonoridad del disco me parece un tanto plana, sin las aristas tan cortantes de otras ocasiones. El inicio festivo con Shit Shots Count de Cooley me encanta, aunque poco después Patterson llene el ambiente con su particular dramatismo en When He's Gone. Hearing Jimmy Loud es rock'n'roll, al estilo Cooley, maravilloso, para mí de lo mejor del disco y de su producción propia, algo que no está mal para alguien con joyas tan tremendas a sus espaldas como Zip City o Where The Devil Don't Stay.  Natural Light, también de Cooley, una preciosidad, sonoridades perdidas en el tiempo, voz llena de emoción, un tema que vale muchísimo. When Walter Went Crazy es otra maravilla más en la producción de Patterson, escueto pero genial, es difícil no sentirse conmovido por un tema tan sencillo y tan honesto. First Air Of Autumn, otro tema de Cooley, lleno de épica y sencillez al mismo tiempo, extraordinario. Este gran álbum termina con Grand Canyon, impresionante y profunda canción, marca Patterson Hood, con esa absorvente e hipnótica batería final del gran Brad Morgan con la que termina el disco, haciendo que desees seguir imbuido en la música de esta gran banda. Un disco que, como casi cualquier cosa de DBT, tira por tierra cualquier argumento de quien diga que ya no hay rock que merezca la pena. Es un orgullo dedicarle tiempo a esta banda tan atemporal de puro y emocionante rock'n'roll.

Es indudable el mayor protagonismo e implicación de Cooley en el disco, un tipo que se toma su trabajo muy en serio, con un nivel de autoexigencia altísimo, no le vale cualquier cosa y prefiere poner todo el empeño posible antes que entregar una mediocridad. La calidad y el liderazgo de Patterson en Drive-By Truckers es algo bastante obvio, es un tipo con una capacidad y una personalidad fuera de toda duda, pero este grupo no se entendería sin su amigo del alma, Mike Cooley, la personificación del rock'n'roll en la actualidad, y alguien con una voz encantadora y personalísima, algo a lo que se refirió la gran Betty LaVette, que comentaba que envidiaba el tono de voz de Cooley. Me llama la atención que viendo el otro día la actuación de Jason Isbell emitida en Austin City Limits también hiciera hincapié en el asunto de la composición durante la entrevista. Decía Isbell que él se esfuerza realmente en el aspecto compositivo y que si ve que algo en lo que haya estado trabajando bastante tiempo no lleva a ninguna parte lo deshecha sin más problemas, también decía que hay músicos a los que admira que se conforman en la actualidad con meter dos o tres canciones realmente buenas por disco y que el resto de la mayoría de las grabaciones actuales es relleno. Me sorprendió oírle tan tajante sobre el asunto, pero tiene razón. Se puede ver en el trabajo de los Truckers o Isbell en solitario una dedicación que no se ve muy a menudo.

lunes, 20 de enero de 2014

Charles Walker & The Dynamites - Love Is Only Everything


Tercer álbum de Charles Walker & The Dinamites, y tercer e inapelable trallazo funk de tomo y lomo. Walker posee en solitario una carrera muy a tener en cuenta, un gran desconocido para el gran público que viene ofreciendo discos fantásticos desde hace ya tiempo, esos buenísimos Leaving This Old Town, Number By Heart y Soul Stirring Thing, que están entre mis discos de cabecera de música con clase, garra y calidad, con Walker imponiendo su ley con una voz prodigiosa en temas que van desde el soul más sedoso al rock más elegante pasando por el blues urbano. Para alguien con la capacidad de encajar su voz en tantos palos diferentes como si tal cosa no tiene que ser muy complicado unirse a una banda tan demoledora como The Dynamites y hacer discos tan impresionantes como Kaboom!, Burn It Down y ahora este Love Is Only Everything.

De la misma forma que los dos anteriores este disco tiene identidad y vida propia, en cierta forma con una orientación más clásica en esta ocasión, pero sin perder su negra y adictiva esencia, con base rítmica hipnótica, metales en ebullición, guitarras y teclados que se unen a la fiesta y un Charles Walker imponente, con un registro tan flexible como poderoso. Después de un tremendo comienzo con So Much More To Do y Wakie Wakie el disco continua con Still Can't Get You Out Of My Heart destilando clase soul. En la balada soul Yours And Mine Walker está acompañado por una de las pocas voces que se le pueden equiparar en la actualidad: Betty LaVette. El tema es una maravilla y aunque se salga un poco de la onda principal de los Dynamites sería absurdo quejarse de una colaboración tan estupenda. Con Love Is Only Everything continua la fiesta funk de alto voltaje y con Keep Close baja el tono pero no la fiebre. En Please Open Up The Door Charles tiene la oportunidad de lucirse de nuevo con otra balada soul de altura y con The Dynamites respaldándole a la perfección.

Un disco ejemplar que demuestra que todavía se puede hacer música sexy y bailable que suene a música real, con una banda repleta de músicos capaces de ofrecer una instrumentación impresionante y contando con uno de los mejores cantantes de esta época, con unas cuantas cosas que enseñar a tanta mediocridad que anda suelta.






domingo, 19 de enero de 2014

Bruce Springsteen - High Hopes


Hace 20 años a muy poca gente se le hubiera ocurrido pensar que algún día íbamos a tener a Bruce Springsteen y Tom Morello colaborando y sacando un disco con sonido ochentero en algunas partes como si tal cosa, pero aquí está este High Hopes para demostrar que no hay nada imposible y nada por lo que rasgarse las vestiduras, el tiempo pasa y la fiereza disminuye, ley de vida. A mi este disco me parece un síntoma de la entrada del Boss en la tercera edad, me recuerda de alguna forma a esos discos de algunos bluesmen en los que se dedican a rescatar temas antiguos y versiones rodeados de compañeros de lujo. Aquí el asunto es un poco diferente, no se trata de sus temas más conocidos y desde luego que a Bruce no le hacen falta esas estrategias comerciales, pero un disco como este es algo muy llamativo y muy sintomático, como el hecho que como golosina, muy apetitosa, se incluya el dvd con la recreación completa en Londres el año pasado del que quizás sea su último gran album, Born In The U.S.A. Ya puestos hubiera sido deseable que en el dvd se hubiera incluido el show completo, ya que esa ejecución del Born In The U.S.A. al completo sin ser la apoteosis está bastante bien, alejada de lo verbenero que me han resultado algunos conciertos que han pasado por televisión de esa gira, como el Rock In Rio. 

Con todo, High Hopes es un album que tiene una cohesión estupenda, y temas como The Ghost Of Tom Joad o American Skins (41 Shots) forman parte de lo mejor que haya hecho Bruce en las últimas décadas y son tomas lo suficientemente atractivas para justificar su inclusión en este álbum, y si uno es capaz de disfrutar del Boss con o sin The E. Street Band también lo va a hacer con este álbum de este enorme icono de la música norteamericana, pero claro, no es un disco apto para los que aún esperen de Bruce algo que ya no va a poder ofrecer. Desde luego que no seré yo quien le critique por hacer un disco como este, si hay alguien que merezca hacer lo que le de la gana es él. De la misma forma siempre es un placer escuchar la inventiva de Tom Morello con las seis cuerdas, por mucho que los años rabiosos hayan quedado muy atrás en el tiempo, a mí es que de hecho me parece que hay demasiada música que ganaría mucho si su guitarra planeara como lo hace en algunos de los temas de High Hopes, además de que me gusta mucho su voz, tiene garra y convicción en sus cuerdas vocales, y encaja estupendamente en The Ghost Of Tom Joad.

Siempre que oigo American Skin (41 Shots) recuerdo esta estupenda versión que hicieron Living Colour en Montreux al poco tiempo de que se editara el tema por Bruce. Tremenda y emotiva versión, con Corey Glover hundido al final de la canción, no se si hay algún motivo aparte de que la propia canción pudiera haberle llegado a lo más hondo, pero verle de esa manera impresiona.





lunes, 16 de diciembre de 2013

Favoritos de 2013


Tiempo para recopilar lo mejor del año. En música creo que estos discos me van a acompañar por muchos años:

Queens Of The Stone Age - ...Like Clockwork
Jason Isbell - Southeastern
Pearl Jam - Lightning Bolt
Dwight Yoakam - 3 Pears
Sound City - Reel To Reel
North Mississippi Allstars - World Boogie Is Coming
Shooter Jennings - The Other Life
Black Sabbath - 13
Gov't Mule - Shout!
Robert Randolph & The Family Band - Lickety Split

Nunca había considerado a Queens Of The Stone Age una de mis bandas favoritas, siempre me han gustado mucho sus discos pero nunca hubiera creído que pudieran epatarme de la forma que lo han hecho con ...Like Clockwork, un disco deslumbrante de principio a fin, impresionante. El rock americano tiene en Jason Isbell a un seguro de vida y al artista del momento. Desde su debut con Drive-By Truckers en Decoration Day, hace ya  10 años, siempre he pensado que es un músico con un talento fuera de toda duda, un compositor excepcional, que sabe crear historias con las que te puedes identificar y emocionarte, y Southeastern le ha puesto en un nivel de popularidad que no podía imaginar, un buen síntoma, y es que el hecho de que un grupo de canciones tan alejadas de la superficialidad que impera en casi todo le haya servido para hacerse tan popular demuestra que la esperanza es algo que nunca se puede perder. Lightning Bolt de Pearl Jam cada día se me llega más, la banda de mi vida con una colección de canciones tan variopinta como intensa, poco más hay que decir. Dwight Yoakam con 3 Pears arrasa, brillante de principio a fin. De Sound City espero que sea una aventura que tenga continuidad de una u otra forma, un disco maravilloso, hecho con furia y con corazón.  North Mississippi Allstars, Robert Randolph, Shooter Jennings y Gov't Mule siguen a lo suyo, haciendo estupenda música año tras año. 13 de Black Sabbath es casi un milagro y Rick Rubin uno de los tipos más grandes del negocio musical.



Cine:

Efectos secundarios
Sound City 
Expediente Warren: The Conjuring 
Behind The Candelabra

En cine, de la producción de 2013 no he visto gran cosa, cada vez voy menos y me conformo con ver las novedades cuando salen en dvd, seguramente me habré perdido cosas interesantes, de momento, pero por ahora el triunfador es Steven Soderbergh, con dos películas tremendas: Efectos Secundarios y Behind The Candelabra.
Sound City: Reel To Reel, una película imprescindible para quien ame el rock'n'roll, y es que el entusiasmo de David Grohl es contagioso y no le impide facturar un documental tan grande como emotivo.
Una sorpresa ha sido Expediente Warren: The Conjuring, el cine de terror actual me da bastante grima en líneas generales, pero esta película se aparta de lo común para hacer algo inquietante y con buen gusto.

Series:

Rectify 
House of Cards 

Rectify es obra de Ray McKinnon, uno de los personajes más interesantes y desconocidos del cine y televisión de los últimos años. Actor secundario en Deadwood y Sons Of Anarchy, con unas actuaciones de autor geniales, y director de un corto tan estupendo como The Accountant y una película tan singular como Chrystal, con la primera temporada de Rectify consigue hacer una serie diferente a todas las demás, muy arriesgada y muy brillante. Y House Of Cards, con el gran Kevin Spacey en un papel que lo borda, acomete el mundo de la política de forma demoledora, el reverso tenebroso de El Ala Oeste de la Casa Blanca.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Casablanca - Edición 70 Aniversario

¡Que maravilla encontrar esta edición y además tirada de precio! Y más para mí, que aunque desde la primera vez que la ví aprecié mucho esta grandiosa película, verla el otro día me ha hecho que la adore aún más. Todo lo que se pueda decir de una obra maestra intemporal como esta es poco. Todo encaja como la seda. Casablanca es un mundo en sí mismo. Es cine fantástico. No existen sitios como Rick's, ni gente como la que lo abarrota noche tras noche, ni nadie habla como los protagonistas, etc. Supongo que si alguien no se emociona con muchas de las escenas de esta película será por tener cualquier otra cosa en el sitio donde debería estar el corazón. Esa Marsellesa tapando el himno de los alemanes es de lo más emotivo que se puede experimentar. Y qué decir del reparto: Bogart, que desde entonces nadie ha podido igualarle a la hora de interpretar a ese tipo de hombres, cínico pero apasionado, sin dobleces. Y la Bergman, tan bella como adorable, lo que hace en Casablanca no está al alcance de casi nadie. Y Claude Rains, mágico, así como el resto de los secundarios. Un lujo es decir poco.

Y además el material que incluye esta edición es también estupendo, destacan los documentales sobre Michael Curtiz y el de Lauren Bacall sobre Bogart. Miles de anecdotas sobre gente irrepetible. Entre todo el material que incluyen los dvd's y el programa sobre la película de Que Grande Es El Cine que he recuperado estoy pasando una semana Casablanca al cien por cien. Además de toda la retahíla de escenas célebres, frases geniales, planos mágicos y todo lo demás, si me quedo con una escena de las menos comentadas sería cuando Ilsa le cuenta a Rick por qué le abandonó en Paris. Esa explicación, esas líneas de diálogo, la actuación de la pareja protagonista, para mí es clave a la hora de tener esta película en un pedestal. Hay muchas películas que fallan en momentos claves, y aunque uno las siga disfrutando no tiene precio encontrarse con un film tan redondo como Casablanca, donde no hay nada que desmerezca al resto. No está nada mal para una producción realizada en teoría sin esperar mucho de ella, una entre tantas.

Nunca volverá a hacerse nada como Casablanca, en los documentales ponen imágenes sobre unas adaptaciones para televisión que se hicieron en varias ocasiones, una de ellas con David Soul, con todos mis respetos hacia él, me dio la risa verle metido en la piel de Rick, pero es que creo que nadie haría otra cosa además del ridículo intentando hacer algo que ya hizo Bogart.